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Feminismo y teatro: la joya poco conocida de Rosario Castellanos

sábado 25 de mayo de 2019
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“El eterno femenino”, de Rosario Castellanos
Disponible en Amazon

El eterno femenino
Rosario Castellanos
Teatro
Fondo de Cultura Económica
Ciudad de México, 1975
ISBN: 978-9681609658
204 páginas

Eleterno femenino: primero que nada, este es un concepto que habla acerca de una idea inalterable que se tiene sobre la mujer, sin importar el tiempo u otros factores. Dice que las llamadas “virtudes femeninas”, las cuales fueron designadas por hombres, siempre están ahí, son inherentes a las mujeres; pasividad, delicadeza y modestia son sólo algunos de los términos que se han usado para designar a las féminas desde tiempos remotos y que a pesar de todo siguen estando latentes. “Debes ser una mujer sumisa y abnegada” es una frase que seguramente escuchamos todavía con frecuencia en hogares mexicanos. Rosario Castellanos (1925-1974), la autora que valientemente escribió sobre mujeres en ambientes fuertemente androcéntricos, retoma el término anterior para titular su farsa —obra de teatro que tiene la finalidad de ser hilarante— y abrirse camino en el teatro gracias a una obra con la que pretendía llegar a todo tipo de público.

Rosario Castellanos no se clasificaba como feminista, pero gran parte de su obra tiene como figura central a la fémina; una de sus mayores preocupaciones fue hablar sobre la condición de la mujer dentro de un mundo dominado por el hombre y ofrecerle el reconocimiento y la voz que merecía a través de su escritura. El presente libro puede considerarse como una muestra de irreverencia ante todas las costumbres machistas fuertemente arraigadas en las sociedades mexicanas, un llamado de conciencia que invita a las mujeres a pensar por sí mismas y así reconocer las situaciones de desigualdad que se presentan frente a sus ojos.

Es triste decir que pocas personas saben que Castellanos experimentó con los géneros dramáticos y, por lo tanto, El eterno femenino no es una de las creaciones más reconocidas de la autora, pero esta obra es una crítica rica en contenido, fácil de digerir y muy divertida: el libro, dividido en tres actos, nos cuenta la historia de Lupita, una mexicana común e ilusionada que visita un salón de belleza para arreglarse porque ese día se va a casar. Al lugar llega un agente de ventas que le ofrece a la dueña del local un pequeño aparato que se pega en los secadores y que le produce agradables sueños a la dama que esté durmiendo debajo del aparato con tal de que no se detenga a pensar. La dueña y la peinadora deciden probar dicho producto con Lupita y ella comienza a tener variados sueños, todos relacionados con su futura situación sentimental de esposa y más adelante relacionados con su condición de mujer en general. La protagonista comienza a vivir diferentes situaciones jocosas a primera vista pero que conllevan una crítica a la opresión de las mujeres, reforzándola también a través de varias figuras femeninas importantes de la historia que no se salvaron de dicha opresión.

Las mujeres siguen sin poder ofrecer su propia opinión, pues de alguna u otra forma siguen fuertemente ligadas a figuras masculinas de las cuales no pueden librarse.

Ahora bien, ¿cómo está estructurada la obra? Durante el primer acto el enfoque está en los primeros sueños de Lupita, en los que vive su vida matrimonial, y en la maternidad que la acompaña. Las preguntas que vienen a la mente durante esta parte son: ¿el único destino de la mujer es el de casarse y tener hijos? ¿Es la única forma de que pueda ella sentirse plena como mujer?

En el segundo acto es cuando se integran importantes figuras femeninas que han aparecido a lo largo de la historia de México para ofrecer testimonios: personajes como Josefa Ortiz de Domínguez, Adelita, sor Juana Inés de la Cruz, Rosario de la Peña, Carlota y la Malinche cuentan un momento culminante de sus vidas desde su perspectiva personal y no desde aquella que quedó en los libros de historia.

El tercer y último acto habla de varios estereotipos de mujeres mexicanas modernas. Aquí se presentan situaciones que podrían considerarse más “igualitarias” a simple vista, pero después se nos muestra que en realidad pocas cosas han cambiado y que las mujeres siguen sin poder ofrecer su propia opinión, pues de alguna u otra forma siguen fuertemente ligadas a figuras masculinas de las cuales no pueden librarse (la opción ni siquiera cruza sus mentes).

El libro tiene un estilo peculiar y poco visto en la literatura de la época, pues la ironía atraviesa toda la obra: la autora realza este elemento utilizando una frase de Cortázar que dice que la risa ha cavado siempre más túneles que las lágrimas, y con ella busca luchar contra los mitos que se han formado en torno a la mujer y crear nuevos rostros para conseguirles la libertad de la cual se han visto privadas las féminas a lo largo del tiempo, pues a pesar de todo, en pleno siglo XX (cuando Rosario escribió su libro) las cosas poco habían cambiado, y la falsa igualdad estaba fuertemente presente en el país (y tampoco se puede decir que en términos modernos esa situación ya cambió).

El eterno femenino es una herencia que nos deja esta fantástica escritora mexicana.

¿Cuál es la importancia de este texto? Se puede decir que Castellanos fue una importante escritora de las letras mexicanas. Se encargó de hablar sobre figuras poco utilizadas en la literatura de su tiempo —indígenas y mujeres— y luchó por abrirse camino dentro de un espacio donde la testosterona estaba fuertemente esparcida. Por estas razones, El eterno femenino merece más atención y divulgación: su sencilla asimilación hace que sea más fácil llegar a un mayor y más diverso público y su corta extensión permite una lectura rápida y poco pesada. La crítica, matizada con la ironía y el humor, se maneja muy bien a lo largo de la obra dramática, y la familiaridad con la que se presentan las situaciones facilita la empatía de parte del lector.

Todavía en la actualidad, el tema de la mujer en México da mucho de qué hablar. Para lograr cambios y acercarnos más y más a la igualdad, es imperativo que las mujeres mexicanas seamos conscientes de los límites que la sociedad y nosotras mismas nos imponemos, y así ser conscientes de lo que somos capaces. El eterno femenino es una herencia que nos deja esta fantástica escritora mexicana para ayudarnos a que este conocimiento llegue a tantas personas como sean posibles, y poco a poco luchar y derribar las adversidades de género con las que nos hemos encontrado a lo largo de la historia.

Estela Flores
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