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Pasión mediterránea, novela de Helena Formentor

martes 4 de mayo de 2021
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“Pasión mediterránea”, de Helena Formentor
Pasión mediterránea, de Helena Formentor (Ediciones Palmeral, 2021). Disponible en Amazon

Pasión mediterránea
Helena Formentor
Novela
Ediciones Palmeral
España, 2021
ISBN: 979-8722519269
155 páginas

Acaba de ser publicada la novela Pasión mediterránea de Raimunda Barceló, que usa el seudónimo de Helena Formentor. Novela que durante mucho tiempo estuvo perdida, escrita en 1995 y que permanecía inédita. Dicha novela apareció casualmente en un baúl de la villa que tienen los herederos en Sóller. Raimunda Barceló nació en Palma de Mallorca 1947 y falleció en la Isla de Pascua en 2002; era una mujer muy avanzada para su tiempo, cursó los estudios de Filología Inglesa, pero su verdadera vocación fue la escritura, pues empezó a escribir desde los quince años.

Pasado el tiempo se casó con un inglés, se fue a vivir a Sóller (Palma de Mallorca) y tuvo cuatro hijos, pero siempre encontró tiempo para escribir cuentos cortos e historias románticas para las revistas femeninas de la época.

Su marido, que era un importante hombre de negocios, fue quien le recomendó que firmase con un seudónimo, pues no quería que su mujer contase intimidades.

Pasión mediterránea es la única novela que escribió Raimunda, y que recientemente ha sido publicada en Ediciones Palmeral, impresa en Amazon en doble versión: ebook Kindle e impresa.

Sandra Nadal, la protagonista del relato, es una joven de veintidós años que va a emprender el viaje de su vida.

La historia se cuenta en primera persona y es un relato autobiográfico; está ambientada entre Ibiza, Almería, Cabo de Gata, Sóller… Y relata los acontecimientos que le sucedieron a la autora, que en la novela usa el nombre ficticio de Sandra Nadal, sobre 1990.

La lectura de esta historia nos dejará los ojos cegados por el sol más brillante, los labios impregnados de sal marina, la piel curtida por la cálida brisa del viento en el Levante español.

Sandra Nadal, la protagonista del relato, es una joven de veintidós años que va a emprender el viaje de su vida, una singladura que en principio iba a ser de dos semanas, pero que se prolonga casi dos meses y que, finalmente, marcaría su vida para siempre.

Casualmente conoce en Ibiza a un joven inglés llamado Boris Donahue, que había estudiado en la Universidad de Oxford y, después de un breve flirteo, acuerdan hacer un viaje juntos en un velero hasta Almería, con el fin de que durante la travesía Boris le ayudara en la traducción de su tesina de grado, que lleva por título Los matrimonios entre las Casas Reales de España y Reino Unido, y a la vez nos informa de una etapa de nuestra historia desconocida.

Los capítulos del libro son como cuadernos de bitácoras; llevan por títulos los lugares que van recorriendo y la fecha en que van aconteciendo los hechos.

La singladura tiene inicio en Ibiza el 10 de julio de 1990, fecha en que el velero Cormorán, de bandera francesa, parte del puerto deportivo de dicha ciudad con destino a las tierras de Almería.

Este viaje da pie a que la autora haga unas magníficas descripciones marítimas:

Era cierto que la luna con forma de barca naufragada en los cielos ociosos indefinidos, sentía la mordida por los gritos de las olas en un mar Mediterráneo homérico, grandioso, oceánico, atravesado de azules ciegos, con luna propicia a la pesca del besugo, con el volantín que tiró Boris y pescó medio cubo de peces en diez minutos.

El viaje, que en principio iba a ser únicamente de Sandra y Boris, empieza a complicarse cuando aparece un tercer personaje estando ya en altamar; era una mujer llamada Andrea, la novia de Boris, una francesa de cincuenta años, divorciada y diseñadora de interiores en París, que entre sus aficiones estaba la fotografía y que resulta ser la dueña del velero.

Esto provoca un gran torbellino de emociones enfrentadas entre Sandra y Andrea, que por una parte se ve traicionada por Boris y por otra parte ve cómo su idílico viaje se derrumba y siente que las olas imprevistas deshacen los castillos de arena modelados en la orilla de su imaginación.

Pero, en el fondo, se da cuenta de que lo más conveniente es seguir con el viaje en el velero, pues no era momento de dar la vuelta, ya que estaban muy alejados del puerto de partida, y acepta esta situación adversa al igual que hace Andrea, que era una mujer liberal, acostumbrada a complacer a Boris pues no quería entrar en conflicto con él por miedo a ser abandonada.

La primera singladura les lleva al puerto de Denia, ciudad de la que dice la narradora:

Bella ciudad con larga cola de conquistas que fuera ibera, romana, árabe y marquesado. Nuestra obligación era sonreír cuando esa visión artística del puerto con barcas y sus casas al borde del muelle se mostraba colorista. Ya estábamos en el puerto del pliegue de la sierra de Montgó, que es un balcón arrojado en el mar con ritmo, sumamente vivo, pétreo, gris, hospitalario…

La autora Helena Formentor se muestra como una gran conocedora del alma y la psicología femenina.

La autora y narradora se muestra como una gran conocedora de los distintos pueblos costeros que van recorriendo, resultando el relato como una guía turística, con datos muy interesantes y pormenorizados de los distintos enclaves que van arribando.

De esta manera, nos va dando una visión pormenorizada de pueblos de costa con sus tradiciones, peculiaridades e idiosincrasia, como en Benidorm:

Benidorm es una ciudad vertical por sus altos rascacielos, parecida a un Manhattan pequeño, unas Vegas invadida de guiris. Es tan cosmopolita como Palma o Ibiza, con sus playas kilométricas espectaculares de arenas opalinas, coralinas, gemas… un paseo marítimo todo lo opuesto a la soledad, un gran bulevar de cafeterías, heladerías, bares, terrazas al aire libre, restaurantes, discotecas y las de baile….

Así, el velero de nombre Cormorán va tocando diversos puertos mediterráneos, que se van registrando en el cuaderno de bitácoras. Van arribando y haciendo las siguientes escalas:

  • Alicante, 19 de julio.
  • Puerto deportivo de Cartagena, 21 de julio.
  • Garrucha, 27 de julio.
  • Puerto de San José, 30 de julio (también los lugares de Mónsul, La Peineta, Isleta del Moro).
  • Sóller, finales de noviembre de 1990.

Son muchos y variopintos los paisajes que aparecen en la novela, que nos proporciona un delicioso viaje interior en donde florece una serie de emociones y sentimientos que emergen del fondo del alma:

Cuando llevas en el mar una temporada larga, el mar penetra en ti, te convierte en sal como la mujer de Lot, te fascina, te posee, te atrapa en su seno e incluso llegas a inventarte tu propio vocabulario cuando dices amenizar por fondear, tomar fondo o aferrarse al fondo para despreocuparse de la navegación.

Según iban pasando los días, el trato entre las dos mujeres va aumentando, surgiendo los sentimientos más variopintos, como la desconfianza, los celos, la rivalidad, para más tarde dar paso a la amistad, las confidencias y el cariño que se va fraguando según se van conociendo mejor.

La autora Helena Formentor se muestra como una gran conocedora del alma y la psicología femenina; así podemos ver cómo sus personajes se muestran con características propias de su sexo, tanto Sandra como Andrea son mujeres extrovertidas y sensibles, con un alto grado de intuición, ambas muy comunicativas, por lo que aprovechan cualquier momento para entablar conversación, haciéndose partícipes de la historia de sus vidas y compartiendo risas y llantos a bordo de ese velero, escenario de amores, engaños y traiciones, que se había convertido en casa flotante zarandeada por los vaivenes de la vida.

Helena Formentor sabe compaginar muy bien la historia de amor y pasión que va surgiendo entre los tres protagonistas de esta novela, con el trasfondo del tema de la tesina de Sandra que también son historias de amor y se complementan. Pero en estos matrimonios reales son de uniones impuestas, la mayoría de las veces sin verdadero amor.

Con este motivo, la autora va haciendo un breve relato de los matrimonios concertados de las antiguas casas reales de España y Reino Unido, que es el texto de su tesis de grado, muy ilustrativa. Esas bodas, celebradas para acrecentar alianzas ventajosas entre los imperios de Gran Bretaña y España, tenían como objetivo lograr una mayor expansión territorial que aumentara el dominio, el poderío y la riqueza de ambos países, y también la paz. Pero fueron matrimonios que muy poco tuvieron que ver con un amor romántico y pasional.

Sandra, ayudada por Boris, que había hecho estudios en la Universidad de Oxford, domina un correcto inglés e irá corrigiendo las páginas de la tesina de Sandra para que la traducción salga perfecta.

Según ha ido pasando el tiempo, el roce y la complicidad entre ambos deriva no sólo en una relación de profesor-alumna, sino en una fuerte atracción y enamoramiento.

La autora en esta novela biográfica rememora aquellos años de juventud que se grabaron a golpe de sol y de sal en su vida.

Y así, de esta forma, la pasión aparece en la vida de Sandra, como una tormenta imprevista de vientos y emociones cruzadas en la que se inicia en el peligroso juego del amor prohibido.

Después de sentir el roce de la piel de Boris, se dejó embriagar por sus caricias y comenzó a dejarse llevar por su ondulante y atlético cuerpo, sin desear otro viaje que aquel que la condujera al destino de un viaje sin ya posible retorno.

Me sujetaba por un brazo y no me dejaba ir, y es que en el fondo yo tampoco quería marchar, pero qué hacer mientras me miraba riendo con esa cara de inocencia y candor. No me podía zafar y es que su cuerpo tenía un olor a un perfume natural varonil, seductor, fascinante…

La historia que sucede en Pasión mediterránea hace honor a su título, por tratar de un viaje por el Mediterráneo.

La autora en esta novela biográfica rememora aquellos años de juventud que se grabaron a golpe de sol y de sal en su vida.

Sandra Nadal, la protagonista, jamás se podrá olvidar de aquellos hechos que después desencadenaron en tragedia, arrastrando su vida como la de un velero en medio de la tormenta conducida vertiginosamente hacia un crepúsculo desgarrador.

Los hechos novelados que aquí se cuentan, así sucedieron, y fue pasados muchos años cuando el azar quiso que salieran a la luz para publicarse en libro.

Es una autobiografía novelada romántica y a la vez un drama que recomiendo leer para evadirnos en estos tiempos de pandemia. Muy amena con intrigas que en cada una de las páginas, de las 154 que contiene, pasan cosas.

Pilar Galán García
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