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Sobre Elena o el relato imposible, de Alberto Hernández

miércoles 26 de mayo de 2021
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“Elena o el relato imposible”, de Alberto Hernández
Elena o el relato imposible, de Alberto Hernández (Umbra y HH Editores, 2020). Disponible gratis en la web de la editorial

Elena o el relato imposible
Alberto Hernández
Novela
Umbra y HH Editores
Pereira (Colombia) y Maracay (Venezuela), 2020
134 páginas

No somos lo que creemos ser, sino lo que recordamos haber sido. La memoria es la definitiva y única prueba de que vivimos. De allí que desde el principio de los tiempos se considere el olvido una forma de muerte. Pero los escritores, a diferencia de los demás mortales, habitamos en la memoria y no en la realidad. La ficción cura la amnesia que padecemos los humanos cuando desaparecemos capítulos enteros de nuestro historial que, por dolorosos, penosos o inútiles, no nos interesa conservar. ¿No es acaso la ficción una forma de forjar recuerdos que se han perdido o nunca se tuvieron?

Alberto Hernández, insomne poeta de la llanura, tuvo la suerte de nacer en Calabozo. Si el dato no fuera cierto, sería una metáfora afortunada. Y su Calabozo de tropo, no el telúrico, está íntimamente ligado a su memoria. En la primera aventura narrativa que le conozco, un cuentario poemático o novela fragmentaria legataria de Ramos Sucre, según como lo veamos, es el recuerdo (o su reconstrucción desde lo ficcional) la esencia de la búsqueda. Fragmentos de la misma memoria, publicado en 1994 por la Editorial Actum, es un antecesor honroso para la empresa que supone Elena o el relato imposible. El primero hacía uso de una expresión de fuerte inspiración poética. La imagen era la más lograda virtud de esos relatos breves, destellos líricos entrecruzados por anécdotas que, sin tener la certeza, parecían poseer rasgos autobiográficos. Pero Elena… es definitivamente una inmersión en el mar de lo vivido por el autor. No por nada Alberto la subtitula “novela/homenajes”.

Lo que quizá más deslumbre y sacuda de Elena o el relato imposible sea esa honesta y sentida recreación del padre.

En Elena o el relato imposible Hernández nuevamente apela a su condición inmanente de poeta para contar una historia distante de la lógica cartesiana de las novelas lineales. Pero más que un collage narrativo o de personajes, el libro es una reconstrucción desde el arbitrio de la emoción. Y es bien sabido que el sentimiento suele ser tan malcriado como intenso. Como si se tratase de un ballet al que los pasos predecibles le restarían hondura, Elena… se libera de la estructura capitular clásica y con tan sólo segmentos antecedidos por números hilvana una narración en donde el tiempo parece ser el de los recuerdos, tan libre como su evocación misma. En el texto podemos encontrar desde pasajes de lirismo destellante hasta teorías literarias escondidas en diálogos de mucha fuerza y verdad. La intertextualidad, tan manida por autores que se descubren sin nada que decir por cuenta propia, cobra una nueva dimensión como herramienta para crear atmósferas, para ilustrar épocas, para colorear a personajes de sicología compleja.

Sin embargo lo que quizá más deslumbre y sacuda de Elena o el relato imposible sea esa honesta y sentida recreación del padre, pero no desde la laboriosidad biográfica, sino justamente desde esa memoria que la amnesia emocional ha acallado y la ficción, en su rol medicinal, hace resurgir no como fue, sino como creemos que ocurrió. Entonces la novela para Alberto se vuelve un petitorio de indulgencia plenaria. Una manera de abrir las ventanas de la casa paterna para que entre la luz y aleje las sombras, para que la brisa corra y se lleve el miasma. Para que esa memoria extraviada y vuelta olvido, o muerte, se troque en ficción y vida. Freud se equivocó con aquello de matar al padre (u olvidarlo que para los efectos simboliza lo mismo). Hernández se niega a hacerlo. En cambio lo engendra y da a luz a su padre tal y como la ficción se lo permite. Para recuperarlo como un inolvidable fragmento de la misma memoria, si se me permite parafrasear el título de su anterior libro.

Elena o el relato imposible es pues la obra de un escritor en su más productiva madurez, en dominio pleno de su talento y lucidez, y en la sagrada cruzada de asumirse no como lo que cree ser, sino como lo que recuerda que es.

José Tomás Angola Heredia
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