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El mar de Camus, de Mario Jaramillo

domingo 25 de junio de 2023
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“El mar de Camus”, de Mario Jaramillo
El mar de Camus, de Mario Jaramillo (La Huerta Grande, 2023). Disponible en Amazon

El mar de Camus
Mario Jaramillo
Novela
La Huerta Grande Editorial
Madrid (España), 2023
ISBN: 978-8418657337
176 páginas

La última novela de Mario Jaramillo, El mar de Camus, ha sido realizada por La Huerta Grande. Su título sugiere ese mar mediterráneo que toca las costas de infancia de Albert Camus en Argelia, pero que también rodea la isla de Menorca, donde Camus se aventura, en medio del régimen franquista, en la búsqueda de las huellas perdidas de su abuela materna, quien había emigrado siendo muy joven para encontrar mejores caminos.

Mario Jaramillo, escritor colombiano de muchos años de residencia en España, conocedor de la obra de Camus, no sólo de la literaria, sino de esa otra extensa, de reflexión filosófica y política, realiza varios viajes y recorridos por Menorca, hasta encontrar un indicio que le permite suponer que, de manera clandestina, Camus estuvo allí. Al igual que el escritor que dedicó muchos años siguiendo los rastros de su padre y que le permitieron escribir esa maravillosa novela El primer hombre, Mario Jaramillo reconstruye ahora, en la novela, esta otra búsqueda, yendo con Camus a sus orígenes, a sus raíces maternas, en tan sólo siete intensos días. Novela que, publicada hoy por Hespérides Editores, me gusta, no sólo por su escritura amena, profunda, casi coloquial, si se piensa que sus diálogos se cruzan entre intelectuales que deambulan, en camisa de manga corta, por los caminos la isla de Menorca, puesta a mar abierto para que la azoten el viento, la brisa, los atardeceres y como un montón de rocas olvidadas surjan aquellas ruinas de prehistóricas talayóticas que dan indicios de la inmensidad del tiempo…

La novela de Mario Jaramillo también se detiene en todo esto y los lectores que caminamos con los protagonistas sentimos el calor, el viento soplar, y sin duda las calles de Mahón son escenario para que también juguemos en esta aventura de indagación policial sobre un asesinato, que se desliza paralelo a las pretensiones de Albert Camus (aquí llamado Cardona, recordemos que es una estadía clandestina), haciendo de la novela un corto pero cuidadoso y bien pensado viaje al lado del premio Nobel del cincuenta y siete.

La novela escrita por Mario Jaramillo, El mar de Camus, desde el comienzo da señales de ruptura en la forma de presentar un texto con tinte biográfico, y aquí, con un claro intento de biografía intelectual. Se inicia ésta en el capítulo tercero, pues el primero no es el simple recuento de quién es Camus, no, es un análisis sobre los siete absurdos que rodearon la vida del escritor: señalado con el dedo por los comunistas, siendo él un miembro del partido comunista francés; también ese tránsito del amor al odio por el pueblo argelino; las peleas absurdas con Sartre, etc., nos hacen recordar a este hombre que nace en una Argelia, colonia francesa, que lucha por su liberación a través de movimientos liberacionistas que utilizan prácticas terroristas, y Camus toma posición. Este primer capítulo presenta la contradicción que bulle y que retumba en el pecho de un escritor hijo de padre francés y madre hija de una nacida en Menorca.

Está llena de trampas esta novela, que anuncia, desde sus primeras páginas, que no está hecha para lectores de tranvías.

La segunda parte es la descripción del porqué de esta historia; es el comienzo de las líneas que ponen en horizonte de ambigüedad aquello que leemos, pues el autor afirma que lo que sigue es un escrito de un viejo diario de un amigo suyo de Menorca, que le deja este manuscrito como legado, y que el autor se limita, quince años después de su muerte, a transcribirlo para que yo y ustedes lo leamos. El autor del diario es un viejo tendero que se llama también Mario, que es protagonista de la novela que comienza en el capítulo tercero (tal vez el alter ego de Mario, el autor). Está llena de trampas esta novela, que anuncia, desde sus primeras páginas, que no está hecha para lectores de tranvías, ni de metros, ni de esquinas… ¡Enhorabuena! Pero también escrita con un lenguaje poético que se abre poco a poco, como las flores de la isla, en medio de las espinas de los cactus, sobre las tejas polvorientas y los muros de roca entre los sembrados.

Camus es descubierto en Menorca, en la primera página de la novela, por un viejo que lo reconoce a pesar de su disfraz de sombrero, que no oculta ni su manera de fumar ni su sobretodo, y lo lleva a su “tienda”, donde le reconoce y se convierte de ahí en adelante en su protector, su guía, su confidente, pero más en el interlocutor quien lo interpela y le cuestiona en los aspectos filosóficos y políticos. No es ajena la observación enjuiciadora de Mario sobre la actitud existencialista del otro y menos las conversaciones sobre lo que entienden cada uno sobre la libertad. Pero olvidé decir que, desde la segunda página, Camus bautiza al tendero como Marius y éste le llama Cardona, y de esta manera los dos se disfrazan para que al uno no le deporten por la dictadura, pues las declaraciones antifranquistas, antifascistas, de Camus, han hecho que el Gobierno español lo repudie, y al otro no lo juzguen por encubrir a un personaje público no deseado.

La novela transcurre entre estos dos y un tercero que le presentan a Camus, que es Austin, quien apenas le mira, le da la mano, duerme casi todo el tiempo tirado en el sofá, en la trastienda donde habita Mario, entre algunos libros, una sala-mesa de comedor cocina-estar y un cuarto; también le presentan a una bella mujer que el extranjero había visto pasar por una calle de la ciudad de Mahón y él dice que “tenía una mirada desprevenida y pendientes de piedra rústica. Una mirada pagana. La fecundaba la luz, como se fecunda la verdad”, y que se llamaba Char. Comienza así la aventura amorosa, llena de misterio erótico entre el escritor y una mujer habitante entre las rocas antiguas, la religión y la cultura de una isla, pero cosmopolita en su mirar, amar y andar. Austin aparece una mañana muerto y ahí se inician la aventura policiaca, las dudas, los supuestos, las averiguaciones, las pesquisas policiales, etc.

Mario Jaramillo sabe que el secreto está allí, debajo de la palabra dicha, y juega con el lector.

Dije de un tono poético en el lenguaje, también dije que ese pingpong de la conversa entre los dos amigos nos acompañaba todo el tiempo haciendo pellizcos a lo filosófico y dudando a cada momento de la consistencia de los planteamientos realizados en las entrevistas y en los ensayos del escritor Nobel, pero lo que no he dicho es que el lenguaje oculta, que Mario Jaramillo sabe que el secreto está allí, debajo de la palabra dicha, y juega con el lector.

Esta novela intrépida, no únicamente por friccionar siete días en la vida de Camus que sintetizan su biografía, que hacen un retrato detallado de su personalidad y de su pensamiento, me parece, realiza un aporte importante a la novela colombiana que leemos hoy, al recrear un elemento casi fantástico, pues en ella, en la historia, todo es normal, menos un aspecto que se devela en la penúltima hoja, que nos es extraño, que nos sorprende pues es imposible que éste haya impulsado tal giro a la peripecia, que nos deja extrañados, y nos obliga a repasar de nuevo su lectura pues el secreto está ahí, al lado de una coma, de algo apenas sugerido, la extrañeza aparece con una palabra que se nos viene de pronto… aunque para el protagonista no es sorpresa.

Esta novela posee un guiño con lo fantástico que me deja gratamente sorprendido.

Carlos Luis Torres Gutiérrez
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