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Ciudad de encanto tutelar en la grafía de Jorge Dávila Vázquez
(sobre el poemario Sinfonía de la ciudad amada)

miércoles 13 de septiembre de 2023
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Jorge Dávila Vázquez
Jorge Dávila Vázquez renueva en “un tributo filial” el amor entre el hombre y su espacio circundante en incontenible trazo rítmico y devocional.

“Sinfonía de la ciudad amada”, de Jorge Dávila Vázquez
Sinfonía de la ciudad amada, de Jorge Dávila Vázquez (Centro de Estudios Sociales de América Latina, 2020). Disponible para su descarga gratuita en la web de la editorial

Sinfonía de la ciudad amada
Jorge Dávila Vázquez
Poesía
Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina
Cuenca (Ecuador), 2020
ISBN: 978-9942-8864-2-2
72 páginas

La poesía transita conjuntamente por el camino del esteta, en su cotidianidad, hechos mundanos y sobresalientes, temores íntimos, conflictos sociales. Se divisa desde la dimensión humana con la aprehensión de sentires, decires e impresiones en un enunciado intrínseco del ser, que no sólo puede desarrollarse en el verso, sino en otras manifestaciones artísticas, contando con la sensibilidad como marco y requisito primigenio.

Tal destello poético se traslada al texto con una invocación personalísima que supera la inmediatez, emergiendo el poema en una sola versión de emociones atravesadas por la lupa del autor que transmite sus desvelos y constata sus demiurgos, y que a su vez tendrá otras versiones decodificadas por los ojos lectores. Lo que queda es la reconstrucción versal a partir de esas emociones iniciales, debiendo plasmarse en artificio literario con el adecuado uso del lenguaje, según sugirió Paul Valéry.

La paisajística que el poeta tiene a su alrededor es —entre otros— motivo de producción poemática. Así lo aseveró Rainer Maria Rilke en su recomendación epistolar relativa a aproximarse a la naturaleza con el objeto de descifrar la misma: “El creador sabe ser un mundo para sí y encontrar todo en sí y en la naturaleza a la que él se ha incorporado” (p. 21).

El entorno geográfico no puede estar menoscabado del sentir creador. Así lo entiende (y lo exterioriza) Jorge Dávila Vázquez (1947) en su poemario Sinfonía de la ciudad amada (cuya primera edición data de 2010, y que ya alcanza seis reediciones), segmentado en “Introito”, “Rondó lumínico”, “Adagio del tiempo” y “Allegro finale”. Bello engranaje metafórico que exalta a su ciudad: Cuenca, situada en la sierra austral del Ecuador. En sus textos (acompañados de luminosa fotografía a cargo de Felipe Serrano Rodríguez y Juan Carlos Dávila Moreno) se delinean pulcramente las costumbres y prácticas tradicionales de la urbe de marcado mestizaje y legado andino: cuyas “luces y sombras” (p. 23) perviven en el tiempo, como repaso de la intrahistoria unamuniana: “El tiempo equivocado / de lugar y de fecha / perdido en las casitas / y conventos, / en los parques desiertos, / en las estrechas calles / aún dormidas, / en las plazas sombrías, / en el agua que cae silenciosa / en la piedra / de una fuente escondida” (p. 46).

El autor resalta las flores, el maíz, las artesanías, el sonido de los campanarios, el mercado, la montaña, el árbol y los ríos.

Con similar valía, el autor resalta las flores, el maíz, las artesanías, el sonido de los campanarios, el mercado, la montaña, el árbol y los ríos (en cauce entre el Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara). Por supuesto, la impresionante arquitectura cuyas columnas guardan el portentoso pasado, convirtiéndose en inquebrantables pilares en perspectiva futura: “Todo es milagro del cincel, / de la mano que esculpe, / del anónimo artífice. / Logro del sueño / en la raíz del mármol” (p. 25).

Junto al ladrillo y al adobe está su gente con “las sedosas manos que laboran” (p. 54). Idealista y trabajadora. Culta y orgullosa. Aquella reminiscencia de las calles empedradas, apacibles y calladas, también se inserta, a la par de los balcones, ventanales y enormes puertas de madera tallada, en plena alborada: “Toque de alquimia / y misterio / pone a las cosas / la claridad, / un barniz de otro tiempo / una pátina extraña. / Milagro de la luz: / a la frágil materia / da una perenne vida” (p. 19). La otrora época de la melódica serenata se conjuga con la inevitable modernidad cuestionada respecto del quehacer citadino. No obstante, Dávila Vázquez, poeta apasionado del lar de origen (a más de narrador, dramaturgo, crítico, articulista), dedica su palabra lírica desde la hondura del corazón: “Cuenca es un vasto poema / de luz naciente, / plena / o moribunda. / Un luminoso poema / a todas horas” (p. 33).

En sus entrañas se cuela el seductor encanto de la femineidad con sus senos y caderas, figurada desde el carácter amoroso que imprime este cántico: “Y, de pronto, / esta ciudad / de ríos y de música, / de flores y de granos prodigiosos, / es el milagro que se vuelve cuerpo / bella mujer / salida de la nada / que nos sonríe / mítica y eterna” (p. 65).

Jorge Dávila Vázquez (miembro correspondiente y de número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua) renueva en “un tributo filial” (p. 14) el amor entre el hombre y su espacio circundante en incontenible trazo rítmico y devocional: “Un poema que dura / lo que la luz del día, / sin embargo es perpetuo” (p. 23).

 

Referencias

  • Dávila Vázquez, Jorge (2012). Sinfonía de la ciudad amada. Etapa EP-Imprenta Monsalve Moreno. Cuenca (Ecuador).
  • Rilke, Rainer Maria (2021). Cartas a un joven poeta. Acompañadas de las cartas de Franz Xaver Kappus. Los Impresentables Ediciones. Bogotá (Colombia).
  • Valéry, Paul (1990). Teoría poética y estética. Visor. Madrid (España).
Aníbal Fernando Bonilla
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