
Para este último tercio de año, infaltable es la lectura de Inventario íntimo de las cosas, reciente entrega poética de la autora ecuatoriana Ivonne Gordon. Esta es una creación de gran valor literario, donde se plasma una voz reflexiva sobre la existencia y el devenir de los seres humanos; aquí, se concretiza la expresividad, sensibilidad con la cual la escritura se hace presente en la actualidad; por ello, fue galardonado con el décimo Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”, cuyo festejo se celebró en Salamanca el 23 de junio de 2023, lo que demuestra que el trabajo con la poiesis es una constante en esta poeta y enorgullece al terruño ecuatoriano.
En veintiséis poemas, la voz lírica recurre a temas tales como la construcción del mundo a través de las remembranzas de las generaciones anteriores que tuvieron que pasar por obligadas movilidades urbanas; la figura mítica de la abuela como la protectora de la tradición, la unión familiar y el acoplamiento al nuevo espacio-tiempo gracias a su carácter sincrético; el valor de las cosas antiguas y nuevas para incentivar las reminiscencias; la migración propia como detonante del cambio de vida y la perduración de los recuerdos de origen, que se borran, repiten, rescatan y resignifican sucesivamente en los descendientes.
Resalta la imagen del primer poema, “Una sombra inventada tiembla”; aquí nos abre a la imagen de los progenitores, que en su unión dialogan con la felicidad de un tiempo donde la sobrevivencia es un hacer cotidiano y en la que los problemas mundiales son resonancias que se escuchan pero que no afectan. Es el momento mítico que presenta el origen, donde la alusión al agua muestra ese valor dado a un estado de paz anímica; por eso, se nos describen como: “dos peces en el agua / en este mundo ilusorio donde la abuela zurce / sin parar los agujeros del injusto y del insaciable”. Es un guiño con las cosmogonías y aparecen el sastre y la abuela, en su mundo creado en un no tiempo y no espacio como perfecta hierogamia.

Inventario íntimo de las cosas
Ivonne Gordon
Poesía
Publicaciones de la Diputación de Salamanca
Colección Lengua y Literatura
Salamanca (España), 2023
ISBN: 978-84-7797-742-1
56 páginas
En la siguiente estrofa se va a un momento diferente, donde intervienen los recuerdos de la voz lírica, que miran a la abuela ya luego del tiempo de adaptación y de reconstrucción de una vida nueva, donde generaciones venideras le hablan de la trascendencia. En estos momentos, las manos son la metonimia que prevalece en el recuerdo de la voz poética; su movimiento aviva esa imagen: “Al recordar las manos de la abuela pienso / en la brevedad del agua” (p. 21).
Así, este peregrinar del legado de la historia familiar particular, los recuerdos dados por sus padres que refieren a los acontecimientos de sus bisabuelos dentro de una historia humana de tensión, que les procuró la migración de su lugar de origen hacia nuevas tierras para enfrentar la subsistencia, están cantados en poemas como “Hubo insensatos silencios”, “Sin pensar en el destino”, “En medio de un rito”, “Nos hemos extraviado de los sentidos”, “El sastre es el profeta de la clemencia”, “Siguieron las puntadas”, “Muchos desconocen”, “En medio de un rito”...
Otros recuerdos son aquellos pasados por la misma voz poética, y que nos hacen conocer, a través de su impresión del cambio de espacio-tiempo, dónde se convierte en migrante y plasma su sentir como una réplica de aquella vivida por sus ancestros. A través de juegos entre un “yo” y un desdoblamiento, estas experiencias son cantadas para presentar una particularidad experiencial, como por ejemplo en “La ternura de la existencia”, “En medio de un rito”, “La incomparable belleza de la sensatez”, “La historia de las puntadas”, “Muchos desconocen”, “Un rayo de belleza en el efímero barco migratorio”...
Tan bien logrado está este manejo del tú, que podemos sentir la diferencia temporal de la evaluación de lo recordado, así como las preocupaciones existenciales que emergen en la conciencia que indaga; por lo tanto, es claro que la poesía no sólo refracta emociones, sino también cuestionamientos filosóficos, como bien lo defendía Aristóteles y esta voz poética lo evidencia con nitidez y armonía; incluso, por ello, se justifica el empleo de los versos de arte mayor que superan el alejandrino: “insistes en averiguar tu origen / indagar las crepitaciones del deshilar absurdo / de las heridas que no se cierran, / los años pasan con fuerza y claridad, / no puedes dejar de reconocer la virtud del milagro” (p. 47). La magnificencia de esta autoevaluación desde un afuera está en “El inconcebible hecho ocurre cuando” y “Percibes las manos que rezan el sándalo”.
En esta construcción de los recuerdos propios, ubicados en el espacio de la memoria, son importantes los objetos; a través de ellos, la voz poética va construyendo aquel devenir de la conciencia hacia la rememoración de las experiencias de los antecesores y los de sí misma; por consiguiente, alude a la casa como la contenedora mayor, donde se encuentran el armario, el cajón, el baúl, la puerta: todos resguardan en su interior los rastros de aquello que hizo de la vida trascendental y que conservan su halo tanto gracias a su contacto con el fuego como el agua, ya que esos elementos son los que transforman y los hacen perdurables, al punto de vencer “los rasguños del tiempo”; así, leemos que “los datos concisos y blasfemos de la familia / están en cajones inexistentes, subsisten en el aliento / incontenible de la iguana” (p. 33). La experiencia de la observación y el descubrimiento la leemos en los poemas “La incomparable belleza de la sensatez”, “Las manos”, “El hilván en el patio de las leyendas”, “Se destapan los sentimientos para llorar sangre”... En la poética de Gordon, la casa es un símbolo que aparece en toda su creación, al punto que puede ser rastreable como un leitmotiv.
Como voz poética que revisa su paso por el mundo, las cosas y su relación con los seres desde una subjetividad evaluativa, que reconoce aquellos aprendizajes que le dejaron las múltiples experiencias, resalta aquello que se refiere a la creación que como artista de la palabra la enfrenta a la construcción, cuya labor se da como una urdimbre hasta llegar a la perfección. Esta declaración la leemos mayoritariamente en el poema “Las zurcidoras” (p. 32).
Por consiguiente, el encuentro con la escritura se convierte en el espacio de catarsis y descubrimiento de una esencia, que se ha gestado gracias a la herencia de dos vertientes generacionales, en especial, aquella de las líneas maternas: “conciencias dobles”. Así, lo podemos leer en el verso donde menciona que “arma cajas de palabras” y con las metáforas de acción de “tejer y destejer”, porque ha encontrado en el lenguaje “el refugio”. Sin embargo, hay que relevar que en esta voz poética la figura paterna, signada como “El sastre”, está constantemente presente, activo en la memoria, y se lo tiene como la conexión con ese pasado y el dolor de la forzada huida, cuestión que difiere de la figuración dada por un buen número de creadoras ecuatorianas del primer cuarto del XXI. El que más llama la atención es “La palabra envuelta en el tiempo”.
En este punto, es ad hoc la alusión realizada a Penélope en su acción de tejedora, donde para superar el asedio de los pretendientes hacía y deshacía el sudario para Ulises. En el caso de la voz poética de Gordon, es la adquisición de experiencia, donde la poiesis se logra con el escribir y borrar para volverlo a hacer, al fin de conseguir una técnica que haga del verso ese arrebato de sentidos únicos. Es la labor que sugerían los formalistas rusos para lograr el extrañamiento y la desautomatización, nombrada por Jakobson como la literariedad y que fue una hipertextualidad de los planteamientos aristotélicos. En la voz poética de Gordon rememoramos esta actitud con las metáforas de verbo y de sustantivo, las cuales quedan en la memoria como un atardecer radiante en prisma de rojo devorado por las dunas pardas del desierto egipcio: “remiendos de las estrellas”, “noche de cristales”, “libélulas de barro rosado desnudan el tiempo”, “trastes veteados / por la lengua del fuego”...
Asimismo, en este enfrentarse con la existencia y la labor escritural, se aplaude ese carácter de rebeldía con que afronta las vicisitudes, pues en ese modo de ir solo descubre una opción y, entonces, escuchamos: “el agua es honrada, y proclama su propia consigna, / me gusta todo lo que va a contracorriente” (p. 31). En esta experiencia adquirida se validan los aprendizajes que han hecho de las dudas, las pérdidas, renuencias, negaciones, búsquedas del silencio, los motores para crear una conciencia crítica; por ello, puede evaluar el accionar humano: “Nos hemos extraviado de los sentidos / nos hemos perdido en el silbato que nos roza (...), desconocieron / (la fenomenología del destino de una historia agujereada)” (p. 34). Aun, la voz poética hace una reflexión, con un paréntesis como para no quebrar el ritmo, pero con el remarcado del inciso: “(la historia requiere escribirse desde el lado de la compasión)” (p. 40).
Hay que resaltar que dentro de este nuevo producto poético se ha recurrido a un paradigma que entra en la designación de topoi; éste corresponde al mundo de la costura y sastrería; por lo tanto, en el pensamiento están los lexemas de este marco semántico: cortar, tejer, hilar, coser, rebobinar, zurcir, descoser, enhebrado, puntada, ojal, agujero, pliegues, costuras, pespuntes, hilván, hilo, ovillo, pedal, telas, tijeras, ropas..., y aquella que traspasa memorias en el tiempo: “máquina Singer”. Recordemos, además, que el tejido era la actividad divina, adjudicada a Atenea y con la cual defendió la honra de su padre ante la acción de Aracne, quien sufrió aquella metamorfosis, por su valor al presentar los devaneos de los dioses.
Así, en esta nueva entrega persisten los símbolos y las alusiones de esa experiencia personal que hace de la poeta una hacedora de palabras con sentidos únicos. Todas esas cargas semánticas hacen de este poemario un deleite para la lectura; igualmente, invitan a la apreciación del resto de la producción de esta autora ecuatoriana.
Ivonne Gordon (Quito, Ecuador). Poeta, ensayista, Profesora titular de Literatura Latinoamericana y traductora. Realizó su tesis doctoral sobre la femineidad como máscara, un estudio de la obra poética de Gabriela Mistral, del cual críticos señalan que es un trabajo que irrumpe en un nuevo acercamiento a la obra mistraliana. Sus libros más recientes son El tórax de tus ojos (España, 2018), Diosas prestadas (España, 2019), Casa de agua / Water House (edición bilingüe; Estados Unidos, 2021), Inventario íntimo de las cosas (España, 2023), Salt Oracle / Oráculo de sal (edición bilingüe; Estados Unidos, 2024). Editora de Brazil publicó en 2024 Eterno peregrinaje, un libro de ensayos sobre la obra de Ivonne Gordon escrito por el crítico literario Manuel Medina, de la Universidad de Louisville, Kentucky. Ha recibido prestigiosos premios y reconocimientos: en 2023 obtuvo un accésit al prestigioso X Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”; Premio Internacional de Poesía “Poeta en Nueva York” (Ediciones Valparaíso, Estados Unidos); Premio Internacional de Poesía Hespérides (Argentina); Premio de Poesía Jorge Carrera Andrade (Ecuador); finalista del Premio Extraordinario Casa de las Américas (Cuba); finalista del Premio Internacional de Poesía “Francisco de Aldana” (España); mención de honor en el Premio Andrés Bello (España), mención de honor en el Premio Internacional Sor Juana Inés de la Cruz; mención de honor Academia Oriente-Occidente (Rumania), entre otros reconocimientos.
- Gula de la incertidumbre
(sobre Inventario íntimo de las cosas, de Ivonne Gordon) - miércoles 13 de noviembre de 2024


