
Si fui amarga fue por la pena.
Cristina Peri Rossi.
Corazón de agua es el primer libro de poesía de la escritora y actriz venezolana Soriana Durán, el cual ha sido publicado en Caracas en 2026 dentro de la nueva colección de poesía de la Fundación Editorial Tuqueque titulada “El alba ya no pudo negarme”. Leer y editar el trabajo poético de Durán es conocer, desde una amistad sincera, un universo de pequeños asuntos cotidianos guardados en la escritura de sus diarios, es componer junto a ella este libro formado por manuscritos y borradores de Word. Pretendo hacerles llegar como editor-lector los vestigios de un proceso que nos tomó algunas tardes y noches donde este poemario fue gestado.
Lo primero que observé al leer estos textos es que estaba en presencia de una persona joven que trata de explicar su existencia en relación con el mundo, al mismo tiempo que lo rechaza por la crueldad de las estructuras que lo constituyen. Su voz es la del desengaño, de quien no acepta esta suerte de dados y, en su afán por escapar, trata de salir de sí: ya sea apagándose como una estrella o provocando, con un lenguaje directo y visceral, la ternura. Si se grita el deseo de extinguirse, ¿no sería esto la provocación de lo contrario?
La autora en uno de sus poemas afirma que se diluye hasta perder “el deseo y la templanza”, lo cual es irónico. Los textos que conforman este libro no se contienen, no guardan una forma. Sus metáforas no están encriptadas, los poemas son destemplados, irregulares, como toda escritura que bordea el dolor, que se escribe poseída por los afectos. El libro parece intentar atrapar “algo” de una realidad negada al recuerdo, aunque “negar” sea una forma de fijar un hecho en la memoria.

Corazón de agua
Soriana Durán
Poesía
Fundación Editorial Tuqueque
Caracas (Venezuela), 2026
ISBN: 978-980-7889-10-0
44 páginas
Cristina Peri Rossi —a quien considero una voz de la que Durán parece heredar su poética— dice lo siguiente: “Pienso entonces que se escribe porque se muere (...). Escribo por lo tanto porque estoy momentáneamente viva, en tránsito, y no quiero olvidar aquella calle, un rostro que vi mientras caminaba”. Dicha afirmación me retrotrae a una serie de ideas planteadas en Corazón de agua, como el espiral inverso, el cual replica una forma visceral de despojo, donde se sueltan las cuerdas que sostienen al ser desde su interior; el duelo como postura existencial que da continuidad a la idea anterior y la dificultad para entender o establecer otras formas de amor “en un mundo tan maldito”. Este ser mujer encarna su enigma y revelación al afirmar que “es una mujer violenta / más peligrosa / que la noche”; de esta forma parece advertirnos del peligro de su habla.
Los poemas de este libro funcionan como crónicas de la existencia, donde lo urbano y lo natural se entrelazan para descomponer esta voz que describe el entorno con el que ha decidido mimetizarse, así sepultar en él su canto, quizás abandonándolo, traduciendo a sonido puro sus palabras. De esta forma, sobrelleva el mal-estar de lo perdido; lo dice en un poema en el que nos habla de cómo atraviesa el duelo paterno: “Papá, te he hecho parte de mí misma / voy poco a poco / asimilando tu pérdida / a través de la imitación”. Así, al duplicar o reproducir el dolor, éste se naturaliza para dejar de ser un hecho trascendente y convertirlo en un acontecimiento cotidiano.
Al pensar en un corazón de agua, imagino una serie de afectos que no pueden establecerse, porque son impredecibles y escapan siempre a la escritura. Un poema que me parece fundamental en el libro dice: “Conocí a una muchacha / que desea fundirse / con el mar / (...) Quiere transformarse en / espejo / del océano / (...) Hundirse hasta el fondo / hasta ser ella el mar”. En estos versos, creo, puede entenderse la presencia acuática del libro; como en la canción “Alfonsina y el mar”, Soriana fantasea con extraviarse, deshacerse en el agua, en el mar de su propio llanto, aunque deshacerse no es sinónimo de arrojarse, y esto nos lleva a un sinnúmero de ejemplos dentro de la literatura.
En el caso de las letras nacionales María Calcaño, en su poema “Por irme con el mar”, escribe: “La había abandonado / para irme con el mar... / Y ha caído junto con mis sueños, / resaca de piedras / como los que se van sin hablar / (...) Sólo ha quedado / un poquito de agua / en el aljibe. / Una medalla suelta. / Un ojo aún con vida / que me mira absorto...”. Al acercarnos a la mitología hallamos a la diosa Afrodita naciendo de la espuma marina, producto de la castración realizada por Cronos a Urano. La diosa del amor nace de una castración —es decir, de una imposibilidad — en la misma espuma marina donde la poeta quiere fundirse.
No es casual que este libro nos evoque este mito. Hablar de la vida es hablar también de la muerte porque, al contradecir al lenguaje que la conforma, al ponerse en pie de guerra frente al mismo, la poeta retorna a su origen, lugar donde le enseñaron los primeros gestos de amor, vuelve a quienes la gestaron, desde una ficción que los tensa y reconfigura en la memoria: “Mamá, páreme otra vez / Mamá, no vuelvas a parirme / Que no puedo sola. / Que es caro morirse / Pero más caro es cumplir años”.
Durán nos permite entrever su relación con el concepto y la práctica del “amor”: el amor a los padres se confunde con el de la hija y éste a su vez con el de los amantes como una totalidad indivisible y mortificante. El mar es madre, lágrimas de mujer y, a su vez, el espiral donde todos los yoes de la poeta se han perdido y encontrado innumerables veces en la promesa de un idioma que la estrangula y posiciona ante los bordes de su existencia, eso que rechaza por un parentesco que roza lo monstruoso. El amor a la otra y a sí misma, en unas palabras que la escritora, con un dejo de ironía, asegura, no son para nadie que no sea ella y el mar que la deshace.
Soriana Durán (Puerto La Cruz, Venezuela, 1998). Escritora, actriz y docente en Unearte, periodista en la revista La Inventadera. Su obra, que abarca narrativa, poesía y crónica, ha sido premiada en concursos como el de Literatura Juvenil Erótica (El Perro y la Rana, 2021) y el de crónicas “Dando voz a las historias silenciadas” (El Diario, 2024). Su poesía figura en antologías como la 8ª edición del Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas, la antología de poesía Diversa y el dossier de poesía joven venezolana Si el río abriese los ojos: antología de la continuidad, publicado en la revista mexicana Círculo de Poesía y la muestra de literatura venezolana La casa necesita ambas manos de la revista Tierra Adentro. Publicado en la colección de poesía “El alba ya no pudo negarme”, de la Fundación Editorial Tuqueque, Corazón de agua es su primer libro publicado.
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