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Autismo santo

viernes 4 de mayo de 2018
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De la serie Poesía joven de Venezuela
Con selección de Gabriela Rosas

Todos escribimos el mismo poema.
David Meza.

I

Despego mis ojos del papel
y alguien quiere llevárselos
me quedo sin ojos
los levanto y los huecos sienten el viento
entrando a mi cráneo
su rugido en la cueva se cuela en mí
canta
suave canta y yo bailo ciego,

alguien quiere llevarme a otro lugar
mi fe lo impide
tiemblo solo
despego mis manos de la noche
canto,

alguien quiere dejarme sin luz
la música en mí se resiste
quiere salir en un instrumento nuevo
inventárselo
percusión
cuerda
viento
no bastan
nada basta,

mis manos arden
la quemadura del canto afea mis dedos
las costras duelen
y yo me lavo las manos en el mar
la sal oxida,

mis manos siempre han sido buenas
para tocar a la mujer del otro,

autismo santo
partícula a partícula
me integro
a las paredes de piedra de esta cueva
donde no se escucha ningún canto
soy el musgo
la mancha heredada
el guijarro contando su historia
gritando su mensaje en el silencio,

nada está oculto para mí
soy la sed de las piedras y no sudo
soy el lamento de las piedras
que quisieron alas
ellas sienten nostalgia del cielo
quieren ascender otra vez igual que yo,

la impaciencia de la piedra queriendo cantar
como un pájaro herido a punto de morir
esperando su último viaje de regreso soy,

quiero estrellarme en las paredes
convertirme en polvo
y pertenecerle al viento
para ascender mil veces,

estoy cansado del sol que no llega
que no ilumina este canto
no hay quien pueda lanzarme
vibro solo,

soy una piedra solitaria
apenas crujido en el arrastre,
me entrego al tiempo
para alimentarme de esta cueva,

del gran techo caen otras piedras
que no tienen dónde morir
alguien pisa arriba
y ellas aborrecen el piso
las despiertan para que llame a la luz
para que cante en el destello,
me quedé ciego de tanta piedra adentro
me quedé ciego de tanta estrella adentro
triste y manida historia que no debería contarse,

autismo santo
sin calor
sin frío
sin mí de cinco años viajando en el eco,

adherido al piso
mi espalda sufre la fiebre
mi cabeza se agita
en mi nariz la arena levanta castillos
en mis oídos los insectos forjan su casa
en mis cuencas vacías el musgo erige monumentos a un Dios terrible
que me muerde el cráneo intentando curarme
pero soy piedra
y mi canto está hecho
de tanto escuchar a las otras piedras llorar.

II

Nada es mío y todo me pertenece
estoy aquí
contemplando todo lo que me ha sido dado
y celebro
¿para qué hablar de unos pequeños dolores
si el rumor del río se acompasa con mis pasos?,
nada es mío
ha estado aquí
desde antes que yo naciera
por eso grito
porque en mi tránsito terrestre y diminuto
seré testigo de una obra más grande que cualquier libro,
todo es mío y nada me pertenece,
apenas un nombre
entre millones de nombres que no se detienen a respirar,
corro para que me golpee la brisa
descanso para oír a un pájaro enardecido cantar,
la vida es una fiesta,
camino y tiemblo
la luz no tambalea
una hoja cae ante mis pies
en la sombra que arroja hay una escritura antigua
un trazo magnífico que ha estado aquí
antes que de mí y me superará,
apenas un hálito
un instante,
todo es mío y nada me pertenece,
por eso contemplo
respiro
tiemblo
celebro
grito
me desnudo ante el sol
y sigo andando con el pecho abierto
vestido de arboleda.

 

III

De los cuentos de hadas nada queda
nada el vacío sobre un ojo negro que sangra soles musicales
suelen escucharse ahora
llantos solemnes de mujeres martirizadas por las hienas,

no te escondas
no te escondas
duende de las mil antorchas
revélame el nombre oculto entre las piedras
de los árboles han dejado de llegarme las noticias
del bosque de donde son los gigantes
si te esquivo en las miradas de los niños no es porque huyo,

mis dedos de ceniza se lavan con la saliva de los perros muertos en domingo
mis dedos de ceniza quieren hacerle una cruz en la frente a la mentira
mis dedos de ceniza buscan el amor debajo de las nubes de un día despejado
mis dedos arden en la piel de una hada
mis dedos se cansaron de escribir libros que nadie lee
ahora haré canciones de trap o panfletos políticos
dejaré de obedecer a la poesía y
me arrancaré la piel del rostro para no morir
huesos y músculos como soldados de vanguardia,

de los cuentos de hadas nada queda
ni mis dedos manchados de ceniza
ni mi corona de príncipe
ni un poema con el cual florecer sobre la barriga de un rinoceronte.

Liwin Acosta
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