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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Lugares con ceniza

viernes 22 de febrero de 2019
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Caicedo

Semen de aliento suicida y páginas de resaca
su nombre, mi nombre, plagios en medio del ruido.
Acá ni mi sombra me lee en voz alta las heridas que me cuelgan
ando a tientas este humo de leña verde
que se escapa por las cuarteadas esperanzas de las calles desconocidas
como se escapa el aliento oxidado del niño que fui
¿cuándo volveré al polvo lúdico de la aldea
a jugar con el recuerdo transparente de tus ojos?
nunca, no hay un todavía.
Desconocida silueta de lánguida expresión
espejo que se viste afanoso de mí, con mis dientes
¡lávalos de vez en cuando, están amarillos! —dice
pregúntale a la vida por qué me dio tantas certezas como esta lluvia,
y tantos naufragios al alcance de mis ojos, y de mis manos.

 

Cementerio y humo

(Vivo entre alquileres)
Desde esta azotea veo el cementerio Las Mercedes
es una pradera asfaltada de lápidas y lágrimas
que crece como si los muertos copularan
y se extiende hasta la ladera, alejándose de la ciudad aullido,
un cristo se erige vigilante como si la multitud en la noche cantara boleritos
en las tardes quejumbrosas que siempre nos tallan ruinas
a las dos, o a las cuatro, baja el carro fúnebre
afanoso y reluciente como un zapato recién lustrado
no es común enterrar al alba un muerto
—de eso estoy seguro—
a la madrugada sí se calienta el crematorio
su chimenea esparce el humo blanco y espeso
ese humo de la muerte que nos ronda a los vivos
así es como la vida se escurre afanosa
y tan sólo queda un poema mediocre y un trago con cenizas.

 

Noche y niebla

He visto cómo la niebla baja desde el norte de la ciudad
y se instala hasta en los ojos de los gatos
matizando su brillo verde, vestía.
En la noche la calle huele a fritos
huele a frío, a fisuras, a grietas
la niebla ronda el andén de aquel perro ciego
que nunca pudo copular con la vida
ni la vida con mi osamenta quebrantada.
Las colillas se anudan en mi garganta,
miro hacia la izquierda desde mi azotea en arriendo
una hermosa vaca ha invadido el cementerio
y pace tranquila las penas que pululan en la hierba.

Carlos Valencia
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