“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Poemas del libro Kinim

viernes 1 de marzo de 2019

“Kinim”, de Cynthia Rodríguez LeijaIV

Lot contempla las argucias de la mosca. Ángulo de despegue. Se eleva. Sesgado. Gira. Doblega la trampa. Dedeté. Destrucción biológica. Máscara antigás. Mutaciones genéticas. Mortífero negrohumo. Red de gladiador. Enemigo. Duelo a muerte. Designio. Éxodo. Belcebú. Abraxas. Nevirós. El diablo. Placentero. Engulle. Irresistible. La sabrosa mosca.

 

XI

Sobre las cenizas de Arcadia
florecen los cuerpos hambrientos
de las moscas
purísimas al ojo del gran inquisidor
rompen la ruta de los peces
y el lenguaje invernal.

Los cascos de las techumbres
arrastran los presagios sordos.
Kinim por las pálidas sombras
lleva la noche en un costado
y en el otro
la adormecida cabellera del mundo.

Sobre las cenizas de Arcadia
líquidas aureolas
y pórticos verdes
visten a las diminutas bestias.

Vuelan las moscas por el cinturón de los callejones
alimentadas de la bíblica muerte.

 

XII

Tsé-tsé se escurre en la hendidura vertical de una pared—
esa resonancia
donde nace un reptil encadenado.

Tsé-tsé de Occidente—
conoce las palabras del cordero
sabe de la obediencia
tsé-tsé bebe del cáliz
mata al juez o al juzgado
quien por fortuna
ha muerto.

En la simetría—
la enfermedad del sueño
la picadura
y la escama.

Tsé-tsé—
a la espera de algo que se mueva
en la mudanza de los gallos
en la llama violeta de la canícula
en la sombra deshabitada.

 

XXI

Aquí ni las moscas
ni las uñas de los gatos por las techumbres
aquí no hay ruinas ni libros santos
la ciudad se camina solo a la siniestra
con una lámpara despierta.

Aquí ni las moscas
ni obeliscos
porque no somos la belleza
crecimos frente a un espejo enano
listo para estrellarse en nuestro ojo inquisidor
en la barba y en la axila de un dios
esquelético de barro
cúpula en los templos
cueva de grandilocuentes almas deformes
con manos deformes
un dios deforme en el cuerpo de otro
que no percibe la muerte porque se duplica en ella
el otro
atrapado por el pez que tiembla con la lluvia
el otro
hecho de norte

Aquí ni las moscas
ni la cruz del sur
ni la bailarina madre de la tierra
ni los hijos del padre nuestro.

Aquí ni las moscas
ni el hambre
será porque falta en la garganta el alboroto del día
de aquellos que vuelven del mercado
de los cañones y los azotes del ruido
será porque aquí nace como una nebulosa
un cielo infernal.

Será por eso
que amanecemos.

Cynthia Rodríguez Leija
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