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Poemas de Yéiber Román

• Miércoles 3 de abril de 2019
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De la serie Poesía joven de Venezuela
Con selección de Gabriela Rosas

Aquí

Todos advertidos:
Se va la casa. Huye.
No estará más asentada en tierra.
Ramón Palomares

Aquí sólo quedarán los pequeños animales,
inocentes de lo que ocurre a su alrededor.

Aquí hay cada vez menos rostros conocidos
…………o desconocidos.
Quienes aún permanecen hablan en susurros
y el volumen de sus voces sigue disminuyendo.

Aquí hubo incontables intenciones. Se fueron.
…………Con ellas se llevaron la casa.

Aquí el canto de los pájaros
será la única ruptura del silencio.
Sólo los árboles y la grama
cultivarán la resistencia al horror vacui,
…………pues nunca estuve preparado.

(de Los futuros náufragos; Fundación La Poeteca, 2018)

 

Aquí reposa una madre fragmentada.
Supo que en las maletas de sus hijos
el reencuentro con ellos
iba de forma clandestina.

(de Los futuros náufragos; Fundación La Poeteca, 2018)

 

La cruz

Otra vez cargar la cruz
Mañana, condolencias
Clientes al sepulturero
sin saber hasta cuándo
Suena el canto de gloria cual preámbulo de réquiem
Presunto canto de gloria insistente en dar lección
A diario emerge el vía crucis en el mismo lugar
¿Habrá fin al calvario que tantos adeptos tiene?
Sigue la ilusión pese a conocer el final de todo
Mañana y tarde: elegía
No hay paz ni al dormir
Sólo hay toque de queda
Y todo seguirá idéntico
La pesadilla recurrente
Pareciera que sólo resta
reemprender la rutina:
otra vez cargar la cruz
Mañana, condolencias
Encargos al sepulturero

(de Los futuros náufragos; Fundación La Poeteca, 2018)

 

Ojos de cristal

Niña,
qué triste es verte en el dintel de la puerta de tu casa,
pues tienes que ver cómo trotan los demonios.
Miras los rostros de quienes han arrebatado tu inocencia;
miras las bocas que tienen veneno en vez de saliva,
pues sólo sirven para blasfemar.

Niño,
asustado frente a tu ventana,
ves que los soldados ya no son de juguete.
Ya no tienen el corazón de plástico, sino de piedra;
ya no es verde el color de su piel.
Ahora los muertos no están en tu imaginación,
y no reviven de forma infinita, como en tus juegos.

Niña, niño,
cuán doloroso es que sus ojitos de cristal se empañen,
pues tienen que ver,
…………en primera fila,
……………………el polvo que levanta la guerra.

(inédito; poema ganador del Concurso de Poesía Iraset Páez Urdaneta, 2016)

 

Temo

Tengo miedo de quedarme solo en bares solos.
Jesús Montoya

Temo reducirme a una palabra mustia.
Deseo huellas en mis dedos; no sollozos de letras.

Me invade el miedo al derramarse el río del volcán.
Impide a mis ojos contemplar la luz.
…………Ahora todo es humo espeso;
…………todo es blanco y negro.
No sé cómo apagar ese volcán dentro de mí.
…………No sé evitar la conversión de mi sangre en lava.

Rehúyo a las radiografías,
pues temo no ver el esqueleto de un ser en cautiverio
…………sino las cenizas de un caligrama.

A veces temo a la poesía,
pues ella persiste en fijar mi futuro:
transformarme en ánima,
y a los versos, en ruegos por la salvación;
…………por el fin de la rebelión de las heridas.

Temo al pesar;
a la escopeta en sus manos;
a su eterna época de cacería.

Hay un temor en la cúspide:
que el amor en mis poemas sea una ficción
(peor aún,
que el espacio de la dedicatoria esté vacío).

(inédito)

Yéiber Román

Escritor venezolano (Caracas, 1996). Estudiante de Tecnología Electrónica (TSU) en la Universidad Simón Bolívar (USB). Autor del poemario Los futuros náufragos (Fundación La Poeteca, 2018). Ganador del Concurso de Poesía Iraset Páez Urdaneta (2016) y del Concurso de Cuentos José Santos Urriola (2017), ambos de la USB.
Yéiber Román

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