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Poemas de Paola Valencia Villalobos

• Lunes 13 de enero de 2020
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Paola Valencia Villalobos

Con selección de Gabriela Rosas

Poema de miedo

A ti, quien lo lees.
(A Gonzalo porque lo soñó.)

Siempre estuvo en mí la visión de la ternura en el beso del sol y el agua
La plenitud de la distancia consumada en luz y sombra
Y era mi propia silueta casi herida por la ternura.

Afuera de mi medio he deseado cruzar las líneas que limitan el cuerpo y el enfermizo yo germinarme fuera de esta casa de polvo…..pero tengo miedo a lo otro
a la humedad de la partícula mas etérea del deseo….al calor de dejar de ser para encontrarnos.

No avanzo….mi idioma esta conciso y abnegado en su propia forma….como un ciclo que no se agota porque encuentra la manera de interpretar su símbolo y disfrazarse
Pero no existe el espíritu en ello
la ansiedad es una maquinaria lenta de visiones de humo, de pasiones portátiles pero flageladas secretamente.

Quiero pertenecer pero no más allá de mi nombre.
Porque no puedo acomodarme frente a tu mirada para decirme que no y de repente se vislumbre frente a mí como un roce del enemigo.
Mi verbo es el enemigo……enemigo consolidado ante la imposibilidad de reducir al mundo en el acto……….traspasar lo irreal y existir.
Mi verbo es la imposibilidad del amor.

TENGO La necesidad del fuego…..aún laboriosa y mítica
OIGO la necesidad del fuego…..como llamado a ocupar la otra existencia que rebasa nuestros límites,
Pero la distancia es mi centro real, una soledad egoísta y frágil.

Por eso quiero darte este poema……porque estas son las palabras que no voy a decirte
Mañana, después de tu blanca presencia, no hay palabras ni canciones que recordar
(Lo que no fue y no pudo haber sido)
Entonces quedan mis visiones y una ternura desconocida que te guardo.

 


 

De El mar/La noche

La sed

Limpias la carne en lo oscuro
Mientras ella corta flores en el jardín.

La respiración del mar da a luz los peces del sueño en tu boca
Ella es testigo de la sed
y tú miras el maldito uroboro de sus ojos atrapado en silencio
(Nadie ha hecho esa línea con un dedo)

Te quemas.
Tú que antes rezabas por la inmovilidad de la sombra
ahora emigras a través de la noche para ver desde la ventana el retrato verde y rojo de un cuerpo volátil
(Nadie ha huido del fuego del planeta vecino)
Sin embargo la muerte no existe donde toca el temblor.

 

Anillo plateado

Plateado como agua serena del cielo sobre la piel un dedo sobre el cuerpo que no debes recordar
Sirena, el rio de sus labios recobra la danza al atardecer y cada atardecer es la noche
Por eso observando a lo obscuro vi mi mano atravesar un bosque
Y sé que el bosque se mueve alrededor de la primavera pasada.
Un anillo plateado extraviado entre hojas azules y el jardín poderoso con sus carnes jazmines y la fragancia del amor
Es plateado como la piedra que no domina el sol pero el fuego cede su sangre a el
Ella la corona de la dulzura el símbolo de la ceniza solitario que se ciñe a la cintura del solitario
No el mar agitado en su sexo violento
Sino resplandor siempre resplandor de los amantes al tomar sus manos.

 

Primer movimiento
(B) Invierno

I

(Pasa a un camino inhóspito y se encuentra frente al mar)

Deseo una carne preciosa de jazmines revelándome la lluvia de su sexo.
Opuesto caracol enmarcando la isla de cronos……al frente…..siempre al frente…..dos montañas tendidas y hastiadas en sí mismas
Pero que la noche pasada no oiga esa canción porque no creería entregada a su hija en el llanto
Y la boca de los perros regocijada en su boca desnuda entregada y vencida
anhelo su cintura de jazmines a través del cuerpo indeciso del caracol
Donde la sangre conmovida da un paso hacia atrás y desmitifica lo sagrado
Lluvia……lluvia perdida y violenta dentro del mar como cueva pequeña y cama de la muerte
Sed………sed del otro ahogándose en el yo
Hasta encontrarse con su propio reflejo siempre.
y la espalda volteada en la otra espalda que rechaza rehúye la muerte y se apaga
pero por dentro del alba todo es baile y es canto 
y el alba vuelve
y vuelve
y vuelve
y vuelve
y vuelve
y vuelve
y vuelve
y al final se apaga por última vez.
Deseo un triste jardín donde he dejado mis pedazos.

 

V

Nadie sabe lo que es la distancia hasta que el olor azul del día se despega de la piel
y cierras los ojos.
Entiendes la ida fragancia (vuelves a pestañear)
en una piedrecilla de arena.

alguien ha devuelto el sueño a la playa infinita y mi nombre está marcado en su boca, voy y vengo. La piedra es símbolo de algo que queda luego de la lluvia,
por eso la guardo en mi seno hasta herirme.

eso es la distancia
de la carne que nunca estuvo
de la carne que nunca perforo/rasgo/quemo otra carne
y dices
porque las palabras no salvan
nada.

(nada.
nadie que no devora
no muere y evocas no existe)

una piedra para ocultar mi rostro cuando no este
una piedra para armar un castillo donde nadie entre
una piedra para golpearme el rostro cuando nadie me vea
una piedra para
lanzar al silencio
y luego huir.
(Cierras los ojos)

Paola Valencia Villalobos

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