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La milicia de vivir
Extractos

lunes 23 de marzo de 2020
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En la soldadura tengo
mi vida de obrero
En la soldadura el pan
arduo
de mis tres hijos
En la soldadura
No en el arte delicado
que dictaba mi sino

 


 

Hato nuevo

Dejo la estación de gas
durante mi descanso
deambulando por los potreros
Atrás el ruido ensordecedor
de la planta en medio del monte
el progreso escandaloso
todo lo que embote mis sentidos
Desabrocho la camisa de dril
el viento seca mi franela empapada
Aspiro el aire campesino que huele
a estiércol fresco y matarratón
Unos muchachos con los torsos
desnudos se divierten recogiendo
mangos y mamones maduros
que luego pregonan a orillas
de la carretera
Un grupo de mocitas
en pantaloncitos calientes
bañan sus cuerpos prometedores
en la poza
Sobre el cerro las nubes son blancas
hojas de papel arrugado
Las copas de los árboles están
plagadas de cotorras
festejando el calor infernal
Una mujer cuelga la ropa
húmeda del peón ausente
El peón fija la extensa cerca
delimitando el terreno ajeno
Un pequeñuelo duerme profundo
en su chinchorro

 


 

Abuela muerta

Ornan la terraza arbustos floridos
En el patio amplio no se cansan
los niños de jugar
En esta nueva casa el sol madruga
y entre los papayos casi puedo
tocar el plenilunio frío
Te hubieran gustado las rosas rojas
del jardín
Los arabescos del piso embaldosado
¿Hay distancia entre vivos y muertos?
¿Qué sendero vehículo conjuro me
llevará a ti?
Ningún conocimiento consuela
Sólo el llanto atraviesa esta llaga
ineluctable de ausencia

 


 

Ana Victoria

Debo viajar y desconozco
cuándo nos veamos de nuevo
Me rompe el corazón despedirnos
A pesar de las groserías y pataletas
cuando te pongo divisiones
eres tan sólo mi niña
de ocho años
No sé de qué manera decirte
que me voy

 


 

Cédula de ciudadanía

a Dora Berdugo

El marica trabaja duro
Cómo no si tiene mujer
Si hasta hijos tiene El marica
Del hogar madruga con la luna
retornando después
del ocaso
Ven a ver cómo suda las pelotas
Cómo de su frente cuelga el pan
acibarado que gana empuñando
en tierra el portaelectrodo
en alturas halconeras de nubes
augustas y crepúsculos irrepetibles
Cómo bendice la canícula mientras
suelda anónimamente en el enorme
tanque petrolero
ofreciendo al Creador en los crueles
compartimentos navales su labor
impecable
Ven a ver cómo educa en casa
a pesar de su inclinación adversa
Ven a ver cómo en torno a la mesa
no falta la oración agradecida
Ven a ver cómo de su espalda
brotan alas que no lo redimen
de la cuota acrisolada de existir
Ven a ver que no es distinto
Incluso es mejor
porque respeta las diferencias

 


 

Despierto
Doy gracias por otro día
El desempleo me agobia
por más de un año
Las oraciones vanas hasta
hoy
Una flor amarilla en mi ventana
sin más importancia que su
anonimato
Entre la tapia y la careta de
hierro es ella misma
Un rayo de sol la enciende
como una bujía
La brisa la besa con ardor
La lluvia la renueva desde
siempre

 


 

Las reses

No son estúpidas para creer
que las conducen hacinadas
en medio de sus propios orines
y excrementos a un baño
para sacarles garrapatas
Una excursión hacia pastizales
mejores donde el cielo
es más azul
Limpio como el corazón
de sus verdugos
En sus ojos el terror de la barbarie
bien servida en tu plato

Virgilio Elías Valiente López
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