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Cinco poemas de Marelys Valencia

miércoles 3 de junio de 2020
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Incrédula

pende sobre mi lengua
el metal filoso
yo, el inquebrantable Damocles
domando la cacofonía de la duda,
el tintineo de la sílaba sugerida en el sonido punzante,
líquido.
mientras se tersa el impulso del fonema desbandado
como la cámara fotográfica de Blow up
contra el sujeto
y éste sin entender nada,
errático ante el disparo de la muerte.

 

Debajo de mi vestido ardían campos con flores alegres

Pensando en Alejandra Pizarnik

Alejandra sentencia.
Lo hace cubierta de flores, sí
junto a la tierra y el suicidio
hermoso y triste como la palabra

Debajo de mi vestido, Alejandra,
no arden campos
ni flores
nunca nació la tierra
no pude nombrarla

sólo los conquistadores
como los poetas
nombran tierra y flor donde ya olíamos el polvo y
los alérgicos estornudaban

el suicidio
en cambio
es prepoético
enfermedad autoinmune

sus señas existían en tu piel
ardían en campos de flores epidérmicos
en superficies polvorientas

debajo de mi vestido
el suicidio murió triste

 

Lumbre

Sin la intensa lumbre del piélago creí salvarme.
Las pestañas
………………..aligeradas en las sombras
trémulas
se adaptaron al mundo subterráneo.
Al salir de la oquedad
…………aguardaba la ironía justa:
………………………….un país deletreado en exiguas letras
……………..que tornaban sus ojos a los lados del camino.
En ambos lindes
los muertos dormían librados del lastre de los muros
………….sus predios abrazados al orden de los vivos.
País de indiscretas soledades
que descuajan los trazos de la Idea
(aún confusa)
de un peregrinaje.

 

Estado de gracia

llega al fondo
el poeta en estado de gracia
pero corpóreo
con surcos de aire que algunos nombran vacío

no hay método
sino intersticios entre sombras
espacios de sensibles mutaciones
invisibles a los lobos y leones de la isla pétrea
e impulsos que renuncian a la memoria
esa proeza de caminar bajo las ruinas

 

Sin historia

Evitas lo personal
el recuerdo
—cuestiona él—
siempre hay un sitio de partida
el país
la familia

si la fuga es subterránea
—digo—
¿por qué recordar el mundo alucinante,
la tierra penitente bajo el cielo?

en mis manos viaja la familia
la escribo en el silencio
junto a peces que duermen en las rocas
la familia es la imagen-tiempo
duración exenta de falacias

soy sobreviviente
y mi memoria no sirve al testimonio
sólo una impresión en blanco y negro
sobre un bus donde unos ojos tristes
rasgan impertinentes apariencias

por qué criticar el no-recuerdo
si al final de la fuga
el verso
clarividente
retorna hacia sí mismo

Marelys Valencia
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