“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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La cadencia suspendida, de Valentina Colonna
(extractos)

miércoles 28 de abril de 2021

Me estoy yendo. No queda nadie más que yo
en la misma entrada nueva.

Posé mi valija
frente a una puerta, ayer,
primer piso,
a la hora del sol sobre las mesas,
cuando la Mole1 ríe.

La genista pierde por la calle
y las rosas emanan
el último aire en ropa oscura.

En el saludo mi sonrisa se abre
y muere. Está en el pelo
que pasa el féretro de los recuerdos.

Hoy suspendido el tiempo se detiene.
Mañana partiré.

De ti no me queda más que todo.

 


 

Lo dije también ayer.
No te habría buscado más.
En cambio, como estabas
dejaste la cama
y la beata ilusión de libertad.

Pensaba los amores pudieron
haber saciado los silencios.
Pero yo que amo a muchos
aun así muero de nuevo
cuando regreso y te llamo,
porque en el fondo esa nada que tenías
llenaba
mi jaula de aire.

 


 

Esta tarde Barcelona es pueblos somnolientos.
Las manos están más desnudas
que frías y el olor recuerda
a brazas pero las ventanas
rellenan las calles de marzo.
Sube la sombra en silencio
del perro al lado al conducir,
mientras a veces sientes aún el mar
de alguna cocina en el fondo.

Esta tarde, como ayer,
Barcelona es tenazas alargadas
que husmean contenedores
a llenar los carros.
Es la hora de los fierros desgastados
robados en el espacio de nadie.
La lata vacía golpea
las ruedas de las camas. Como camillas
viajan a salvar el sueño.

 


 

Mientras camino en la terraza la banda
suena y te digo “¿la escuchas?”
Me persigue de una parte a otra
del perímetro del confín de mi risa
para que no escuchen los vecinos
esta alegría de mis años
dejados al viento.
Así suena en la casa de frente
luego detrás en la plaza, adelante
al segundo piso del muro blanco.

La caja de resonancia tiene su casa en el pozo
en la plaza donde la gente pasa,
se sienta, repasa los aires
que hace veinte años escucho
en el verano cuando mi abuela
todavía a las nueve me despierta
y repite “¡Valentina, la banda!”

 


 

El camino de las flores va
silencioso por los campos calcinados
donde estás entre los olivos y el sol
inencontrable cuando te sigo.

Sonríes con la boca más bella
y el despertar sobre este destino
es la falta más aguda que vuelve.

Ahora te imagino y las palabras se diluyen
en la tierra no tuya, nunca mía
y que aun así somos cada día más.

El camino de las flores dispersa
este borde de calle fuera de estación
y repite a los confines los humores
fluidos de nuestros silencios.

Te veo —dicen. Estás. Siempre.
Entre el olivo y el mirto de mi casa.

“La cadencia suspendida”, de Valentina Colonna
La cadencia suspendida, de Valentina Colonna (Buenos Aires Poetry, 2020). Disponible en la web de la editorial

La cadencia suspendida
Valentina Colonna
Poesía
Traducción de Mario Chávez Carmona
Buenos Aires Poetry
Buenos Aires (Argentina), 2020
ISBN: 978-987-4197-79-5
80 páginas

Valentina Colonna
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Notas

  1. Monumento principal de la ciudad de Turín.