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Seis poemas de Arístides Rivodó

lunes 11 de octubre de 2021
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vive la noche
aprisionada de sombras

vive la piedra
en el pájaro de la mirada

vive el silencio
en la niebla que atesora la palabra

vive la niña
en los espejos dormidos

vive de nombres y de ausencias

 


 

para que tú seas
desdibujo el pájaro y la noche
la falsa geometría
del yo que nunca ha sido
para que tú seas
me olvido en el instante
me abandono a la pureza de lo blanco
para que tú seas
no digo
me desnudo
y no espero un alfabeto
ni el perfecto trazo en la palabra
me dilato en lo finito
desando el sonido
y no indago en la metáfora
habito en el reposo
donde también cesa la búsqueda
y todo es ya
sin pregunta
sin respuesta
sin espera
para que tú seas
regreso a lo cercano
para ser
sólo silencio

 


 

lo que me duele es esta voz
que no hace luz
en la palabra

 


 

me acostumbraré al presagio
de una casa vacía
al vuelo que dibujas sobre cielos penitentes
a la rotura de un pájaro
en paisajes desolados
vistos detrás de las ventanas
a ese signo irrevocable de flor
trunca de lluvia entre tus manos
y al espesor de niebla
donde melodías de nieves
invocan sólo
un lánguido silencio
labio por labio
agua por agua
gris / todo borrado

 


 

no tiemblo la vida
no soy lo bautizado a sangre
no digo nube en ti toda la noche
ni ojo a la piedra en la aleatoria forma del requiebro
no dibujo invisibles en tu piel
sosteniendo muros temerosos del derribo
no reinvento dominios
a mano temblorosa
recorriendo el extravío

 


 

no la palabra sino el silencio
ese paisaje coronado de tristezas
el despeño del pájaro
mora mustio
tras la niebla
el sesgo
lo más colmado
su sombra
su sombra
no digas más
no hay más
cerca están todos los verdugos
que juzgan la que eres
y el espíritu celeste que no asiste
a lo desesperado
a lo difícil que te habita
y tiemblas
¿de qué reino sin luz el designio
que consagró esta imagen
tambaleante-corroída
a la ausencia de sí misma?
reza las ruinas
de una pupila ciega
abierta al horizonte
reza el horror
lo que te extirpa
lo que te hunde
en el crepúsculo de ti misma
esa frontera para nadie que te hace
el mar
la piedra
la desolación
reza tus rostros
que devienen en incesantes fugas
sin hogar
reza los poros
el cuerpo
rézate a ti desgarrada
donde quebrantas el silencio
y haces el poema
reza el pájaro
empozado
en el estanque

Arístides Rivodó
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