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Me niego a escribir un poema sobre vos, de Marina Casas
(selección)

lunes 13 de junio de 2022
“Me niego a escribir un poema sobre vos”, de Marina Casas
Me niego a escribir un poema sobre vos, de Marina Casas (Halley, 2022). Disponible en la web de la editorial

Me niego a escribir un poema sobre vos
Marina Casas
Poesía
Halley Ediciones
Buenos Aires, 2022

Tantas lenguas queriendo
abrirse camino en mi boca
y yo mostrando los dientes,
armando un ejército
con quistes y fluidos.

El deseo es esto
que ahora vomito por la boca,
retumba en mi piel.

 


 

Empecé el gimnasio
después de treinta años de decir
eso no es lo mío.
Pedaleo cincuenta minutos
por día en una bicicleta
y me canso sin llegar
a ningún lado.
Un absurdo que evidencia
mis innumerables pasos
sin tocar
nunca el objetivo.
Hoy sos vos la meta
y ya no sé
qué requiere el amor:
esfuerzo, esperanza
o espera,
derrape, declaración
o inhibición.
Empecé el gimnasio
con el grito de mi piel
por la tuya.
El deseo me traspira
y espero que otros lo huelan
para olvidarte por un rato.
El sacrificio
de mover las piernas sin frenar,
mi castigo por esta obsesión
casi adolescente,
pero llevo mi ipod,
escucho tu disco.
No puedo negar
este trance.

 

I

Se siente como la gota más espesa
de una tormenta de verano,
una burbuja que crece y me atrapa.
Abrazo esta duda.
Para dejarla ir
un mensaje de texto,
una palabra enfrente tuyo,
un beso que se te venga encima.
Cualquier modo va a ser mejor
a que me veas llorar de esta manera,
sin pausa.

 

II

Tengo un poema atragantado
me sube por el paladar
me rehúso a escribirlo.
¿Por dónde empiezo?
¿Por eso de que imaginé
un beso entre los dos
apenas te conocí,
o por decir que te escribí
más de cuarenta?
¿Te lo digo rendida
como si ya hubiera perdido
esta batalla,
o con el ego en el pecho
dispuesta a ganarte
a base de mi seguridad?

 

III

Estoy haciendo un duelo
para el que todavía no hay muerto.
Cuando con ojos de lástima
y con una caricia de amigo, cerca de mi codo,
me digas que no,
cuando no pueda permitirme
que sigas siendo mi rumbo y tenga que armar
una nueva escenografía,
se celebrará el entierro.

 


 

Me pongo el poncho de la tristeza
me cobijo en él.
Te espero con la rabia
de haber rozado de cerca mi deseo.
La lana me sofoca en un calor
que angustia.
La indiferencia desespera
como la picazón de ronchas
en el cuerpo.

 


 

Invocación
que un poema nos salve
cuando te asumas receptor,
que una canción te recuerde
la musicalidad en nuestros cuerpos,
que mi nombre en tu celular,
cuando lo hago sonar, te diga
que mi firmeza se hace piedra
pero espera,
que un sueño que te cuente
germine tu duda hasta la belleza,
que un sueño conmigo te despierte
y me vengas a buscar
cuando la calentura te abrace.

Marina Casas
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