Mi herida
es del mundo
y su fracaso.
Mi daño es humanidad
inmensurable
y lo contrario,
porque infinito es el dolor
infringido
que no se extingue
en esta tierra.
Porque limitada
es la resistencia de los cuerpos
en la inhumana conducta.
Mi herida
es tuya
sin poderla arrancar,
mi mal y tu condena.
Amazona
detrás de la lucha.
Irremediablemente
mi herida
es tu fracaso
y el mío.
El tiempo
se adormeció
en antigua
ciudad en ruinas.
Unos ven
restos devastados,
hay quien aprecia
majestuosidad.
Por donde cursa el agua
sin fin
de fuente a acueducto
el dado llevará
en criptograma
al puente de plata
donde toca.
¿Quién te crees tú?,
¿un artista inmortal?
Desciende de los cielos,
cariño.
Ahora
te fabrico
un infierno profundo.
Todo poeta
quiere su secretaria
para alcanzar el cénit.
Te ofrezco
mi mala letra.
¿Qué quieres de mí?
Piénsatelo
lo mejor que te salga.
¿Te ordeno versos?
No me vengas con historia
triste.
Húndete más en el caos
te lo demando.
Desaire materializado por escrito
musa y tecleadora
a la fuga.
La melancolía
no se comparte.
Duerme con ella
la noche eterna
y aprecia su esclavitud.
- Tres poemas de María del Rosario (Caro) Martín Muñoz - viernes 14 de junio de 2024


