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Poemas de Jaime Gil García

miércoles 4 de junio de 2025
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A veces recuerda un recuerdo

No recuerda su frente en tu frente
ni el esperado beso encontrándoos:
ala o luna que el cielo ocupara,
extensa, absorta, prendida.

No recuerda el ocaso de un sol sumergiéndose
ni el brote de una semilla rompiendo la tierra.

No recuerda tu cuerpo entregadamente desnudo
ni tus redondas cimas de pan
ni el abismo de tu flor fecunda;
ni tu nombre en su voz adormeciéndose
como unos labios que no dijeran más que silencio.

No recuerda la noche y la aurora
de mucho más que amor saciadas;
ni tu mano en la mano
ni tu mano en la espalda
cuidando sus pasos sin prisa.

No recuerda en sus ojos tus ojos
mirándoos desde infinitas edades,
ni su nombre en tu voz adormeciéndose
como unos labios que no dijeran más que silencio.

A veces recuerda un recuerdo.

 

Hoy hace un día de luz

Hoy hace un día de luz
como los días de feria
de cuando éramos párvulos;
¡y ni la lluvia ni el viento
ni la distancia ni el barro
ni las lágrimas ni el hambre
podían con nuestro encanto!

Hoy hace un día de luz
como los días que nacen
de unos ojos, de unos labios,
hasta de un roce sin roce
que de improviso notamos.
Aunque no haya sido un roce;
aunque haya sido engaño;
aunque sólo fuera un sueño
de los sueños que olvidamos:
porque sueño sí que fue,
dulce sueño al fin y al cabo.

Hoy hace un día de luz
que salpica todo el campo.
Y las flores se han vestido
de blanco, rojo, morado...

 

Despertares

El tacto de la sábana acurruca
y protege. No hay más luz que el alba
rondando los contornos de las puertas.
Intenta entrar en esta refugiada
nave donde prodigan
......................................el abrazo
y las manos calladas
.....................................y las voces
mudas
............y los silencios detenidos
en las miradas
..........................y las travesuras
y cosquillas y risas...
......................................y los besos.

Finalmente, sin tiempo ya, te alzas,
ancha y fértil cual flor recién nacida,
perfumando la casa de azahares.

 

Donde no exista el tiempo

Como un hallazgo,
como un misterio;
así la tempestad,
así la plenitud
entre dos cuerpos.

Sin un ayer,
sin un mañana,
sin un hoy;
en ausencia de todo,
donde no exista el tiempo.

Como un río
que brama y calla y labra
un remanso secreto;
así la tempestad,
así la plenitud
entre dos cuerpos.

En ausencia de todo,
donde no exista el tiempo.

 

Ojalá

Ojalá,
una vez leído
alguno de estos pliegos,
ya tuyos, ya de mí tan alejados,
vuelvas resuelta, arrebatadamente,
a su Ojalá primero;
y, palabra a palabra, verso a verso,
su antojo desmenuces,
tu sorpresa, tus dudas;
o algo, quizás, superfluo,
o, incluso, inexistente,
que haya partido tu encontrar severo;
o algo que apenas se ocultara,
que intriga produjera
y ardiendo en ti quedara
como un grito o un soplo o un silencio;
algo como la sombra de una sombra,
como un no sé qué súbito, huidizo,
como un peso sin peso,
como la letra
de una canción en el olvido.

Jaime Gil García
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