El Zahír
Ayer viste el Zahír en su pupila,
hoy lo ves en las tuyas, reflejado
en el mercurio insomne, acribillado
a ráfagas de vodka y de tequila.
Rugía la alborada, o era Escila
devorando a Caribdis... ¡Tira el dado!
Que hoy sabrán repararte a su cuidado
el regio nardo y la menuda lila.
Mañana será ayer y será tarde;
no habrá flores, ni dados, ni certezas,
sólo el vago recuerdo de unos ojos.
Mirar sin ver mientras la sangre arde,
oír sin escuchar. Naturalezas
muertas. Niños jugando entre despojos.
(finalista en el IV Concurso de Sonetos Hernán de Usero, del Ateneo Literario, de Artes y de Ciencias de Puerto Real)
Entre el centeno
“If a body catch a body coming through the rye”.
J. D. Salinger
¿Te has perdido, mujer, entre el centeno?
¿O es de trigo ese campo en el que, errante,
lisérgica, te sueñas sin semblante
y te arrancas el nombre, tuyo, ajeno?
Pálpito añil y un sol de acetileno
allende el mar, ¿adónde? Hacia adelante.
Pero tú no eres tú, y como al diamante
te hirieron con un beso de veneno.
¿Y qué hago yo en tus sueños si no existes?
Y si el mar es ya cielo ¿por qué insistes,
implacable, en tu absurda travesía?
Duérmete en un olvido de amapolas,
que un albatros renace de las olas
para velar tu sueño en la bahía.
Entre las ruinas
“(...) apuntalar las ruinas. Rompe el mar”.
Blas de Otero.
Una generación desarraigada
y otra que vi crecer entre las ruinas
gustamos, al amor de las sentinas,
el elixir salobre de la Nada.
Entre cascotes rompe la alborada,
repta y rapta y acusa en las esquinas.
Hijos de la traición, van entre espinas,
soñando mundos, al hombro la azada.
Soñando sin soñar, que aún eso deben
a interés nominal y colectivo.
Porque sí. Mayoría silenciosa.
Tienen de patrimonio un fuego vivo;
treguas acuerden y su voz eleven,
¡Adelante, mesnada victoriosa!
Presencia de la ausencia
Presencia de la ausencia: ciudad fantasma.
Paradigma sin casos. Y el vacío:
la materia más plástica.
Presencia de la ausencia: armónicos ingrávidos;
sordina de la causa.
En el aire que habito cabe todo el silencio.
En el aire que habito.
Presencia... vida autónoma —¿sueñan las máquinas?—
de un tórax al trasluz, calcáreo engrama,
con su lienzo de sol derramado en jirones
entre sus doce pares
de ranuras simétricas de asta.
Y se hace perentoria la disputa
de si es antes el acto o la impotencia,
del juicio por el rapto de lo inerte,
del eco de la causa
.............................y el eco de la pérdida.
A la hora del cierre
A la hora del cierre emergen los patrones,
al fin nos descubrimos mónadas amputadas,
pintores de arcoíris en aguas corrompidas
frente a dunas que ocultan leviatanes de polvo.
Un cielo acrisolado exhala bronce y éter;
legiones sigilosas de silentes helmintos
aguardan les abramos su tierra prometida
mientras, ebúrnea, flota una hoz en cada charco.
A la hora del cierre se sellan alianzas
entre escribas que visten dignidad de arlequines,
y en el cantil rebullen la arenisca y el liquen;
desolación de aristas y camiones cisterna.
Luego el naufragio en mares lentos, caleidoscópicos
y un fulgor presentido nos lanza —sin nosotros—
unas horas después a algún sepulcro cálido
donde un rumor de anémonas se abra paso en la tarde.
- Cinco poemas de Iván Blanco Chacón - lunes 1 de septiembre de 2025


