“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Ida Vitale al recibir el Cervantes: la locura del Quijote es “frenesí poético”

martes 23 de abril de 2019
Ida Vitale
Vitale: “Mis lecturas del Quijote, con excepción de la determinada por los programas del liceo, fueron libres y tardías”.

La poeta uruguaya Ida Vitale recibió este martes 23 de abril el Premio Cervantes de manos del rey de España, Felipe VI, en ceremonia realizada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá y con la presencia del ministro de Cultura de España, José Guirao, la vicepresidenta Carmen Calvo y el presidente del Instituto Cervantes, Luis García Montero, entre otras autoridades.

Luego de recoger la medalla y la escultura de galardón de manos del monarca, Vitale comenzó de esta forma sus palabras de agradecimiento: “Ahora no me saldría leer el discurso, sino abrazar y decir cosas absurdas, pero que me saldrían del alma”, dijo, agregando posteriormente que comenzaba sus palabras “agradeciendo en español”.

“Esto es un valor añadido a la felicidad de este instante”, comentó con humor, para luego explicar que “aunque suena un poco raro (esto de agradecer en español)”, obedece a “una guiñada a un famoso escritor chileno que se quejó de tener que agradecer en alemán” al recoger un premio.

 

El frenesí poético del Quijote

La autora defendió en su discurso que lo que “muchas veces se llama locura” del Quijote “podría ser visto como irrupción de un frenesí poético”. Pese a que el propio Cervantes “no subrayó este frenesí poético” en el personaje de su novela, Vitale agregó que se trataba de “un novelista que tuvo a la poesía por su principal respeto”, si bien “disculpa” una de sus afirmaciones respecto a la personalidad de los poetas.

“Su afirmación de que ‘no hay poeta que no sea arrogante y piense de sí que es el mayor poeta del mundo’ podría ser tomada sin más, pero no es mi caso, puedo asegurarlo. Sin duda, don Quijote no imaginó jamás que ese género femenino al que se consideraba por oficio llamado a honrar y defender, pudiera caer en tan osada pretensión. Y en eso, estoy segura de que acertó”, continuó.

La autora uruguaya detalló algunos de los logros de la novela de Cervantes, destacando que su “devoción” por este autor “carece de misterio”. “Mis lecturas del Quijote, con excepción de la determinada por los programas del liceo, fueron libres y tardías. Ya adolescente, me regalarían el volumen ilustrado y muy cuidado, que todavía prefiero a la menos infantil edición de Clásicos Castellanos, cuyos ocho volúmenes son menos traslaticios”, explicó.

De hecho, considera una “virtud” del autor de Persiles y Segismunda “no echar mano de milagros de los usuales en las novelas que no se privaban de gigantes y monstruos, cuando un argumento descontrolado las requería”. Así, defiende que “toda la gracia” proviene de que el Quijote “haga de las suyas cuando ya no se usan los caballeros andantes”.

 

Las “reiteradas, más difíciles” lecturas del Quijote

Vitale también se refirió a los posibles orígenes de la novela de Cervantes. “Se suele aceptar como buena la motivación dada por Cervantes para su Quijote de desprestigiar las novelas de caballería. Pero no hay que olvidar la cuna desdichada que su obra tuvo”, dijo aludiendo a las ciudades de Argel y Sevilla, donde el escritor vivió episodios turbulentos.

“Preso, pobre, enfermo, sin la protección que dedicatorias a altos señores podrían haberle guardado, singulariza el período de su escritura. La concepción de un personaje que va libre, por el mundo, fraguando su vivir, aunque de error en error debería ser un respiro, aunque al fin para él todo concluya en la verdad innegable: ‘Y al fin paráis en sombra, humo, sueño’”, agregó.

Explicó también que luego de sus primeras lecturas del Quijote “las hubo reiteradas, más difíciles”, con una elección de capítulos que “obedecían al azar o un vago recuerdo en busca de alguna iluminación”.

“No sé por qué atribuí a ese libro la capacidad de precipitar hacia mí la buena voluntad del azar. Quizás simplemente buscaba una ocasión de dicha dispersiva, de claridad sin reserva, cuando el disfrute viene sin proponérselo a veces, acompañado de una sensación de penuria de gracias en la vida diaria y necesidad de gusto satisfecho”, afirmó.

Vitale concluyó, tras cerca de quince minutos de intervención, asegurando que el mundo cervantino es “maravilloso” y su autor “prudente y aún sabio”, insistiendo en que “siempre” se sentirá “tan a gusto” cuando se “reintegre” a esas obras de Cervantes.

La poeta uruguaya se convierte así en la quinta mujer premiada con el Cervantes, que está dotado con 125.000 euros (141.200 dólares). Vitale es también crítica, ensayista y traductora. Ha sido ya galardonada con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2015) y con el Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de Literatura en Lenguas Romances 2018 por haber “enriquecido la lengua española”.

 

Ida Vitale y Felipe VI
Vitale es la quinta mujer en ganar el premio Cervantes, que recibió este martes 23 de abril de manos del rey de España, Felipe VI.

El auge sin precedentes del idioma español

El rey Felipe VI subrayó, en su discurso, el valor de la lengua castellana como expresión de “una cultura de culturas” que es “manifestación de unidad en la diversidad”.

El “afán de universalidad de la lengua española, que hablan 577 millones de personas de distintos países y climas, separadas pero al mismo tiempo unidas por vastos océanos o cordilleras, anula las diferencias”, dijo el monarca.

Destacó asimismo el “auge sin precedentes” que el castellano ha vivido en las últimas décadas. Un auge que, empujado por “el creciente interés y entusiasmo de otras naciones por hacerlo suyo”, así como por el esfuerzo de “numerosas instituciones”, augura su consolidación como “segunda lengua de comunicación internacional”.

El continuo enriquecimiento del español “desde su origen en la península hace un milenio”, junto a la “nueva savia que lo nutre en las fértiles tierras americanas” desde hace más de cinco siglos, “nos identifica en su asombrosa multiplicidad y apertura”, añadió.

El ministro de Cultura, José Guirao, fue el principal encargado de glosar los méritos que hicieron a Vitale merecedora del que está considerado como el máximo galardón de las Letras en castellano. “Su poesía experimental y clásica, crítica con lo hecho y lo que se está haciendo en la tradición literaria, con la moral y la política dominantes, es una conjunción de agilidad y ensueño, juego y rigor, precisión y misterio, porque en ella importa tanto lo dicho como lo que se deja sin decir”, elogió Guirao a la poeta uruguaya.

Fuentes: El PaísEuropa PressLa Vanguardia
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