
Un ejemplar del primero de sus libros, el poemario Una educación sentimental, de 1967, y ediciones originales de algunas de sus obras más destacadas con dedicatorias al escritor Juan Goytisolo y al editor Mario Muchnik, conformaron el legado in memoriam del escritor español Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003), depositado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes el martes 13 de mayo.
En el acto de entrega del legado, que ha sido introducido en la caja número 1.105, participaron el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y la escritora y amiga del homenajeado, Maruja Torres, junto al crítico literario Jordi Gracia. También participaron como testigos de honor el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí, y el político y ex eurodiputado Willy Meyer. La viuda de Vázquez Montalbán, Anna Sallés, cuya presencia también estaba prevista, no pudo acudir por causas imprevistas.
Para García Montero, Vázquez Montalbán fue un escritor que trató a través de sus obras de “buscar alternativas a los sistemas” que no le gustaban, “vigilando las dinámicas de poder”. Asimismo, alabó su paso por la novela policíaca en un momento en el que no estaba valorada en España.
“Eso significaba escoger la tradición donde un argumento unía la historia con la realidad y un asesinato surgía de un conflicto histórico, pero también apostar por la novela de carácter narrativo que respetaba el dialogo con los lectores y no confundía claridad con indagación estética: era una calidad literaria capaz de contar historias”.

El legado de la obra de Vázquez Montalbán, uno de los intelectuales indispensables del último cuarto del siglo XX español, reconocido, entre otras, por sus novelas protagonizadas por el detective Pepe Carvalho, incluyó, además del ejemplar de Una educación sentimental, la primera edición del poemario Movimientos sin éxito (1969) y la recopilación Aquellos nueve novísimos de Castellet, del año 1988.
El ensayo Panfleto desde el planeta de los simios, publicado en 1995, y La literatura en la construcción de la ciudad democrática (1998), una de sus obras dedicada al editor Mario Muchnik y su pareja, Nicole, también fueron depositados en la Caja de las Letras junto con un ejemplar de El escriba sentado (1997) dedicado por el autor al escritor Juan Goytisolo. También a este novelista le dedicó Vázquez Montalbán las obras Ciudad y Coplas a la muerte de mi tía Daniela (1973), igualmente legadas a la institución cervantina.
La cesión se completó con Memoria, deseo y compasión: una aproximación a la poesía de Manuel Vázquez Montalbán, de Manuel Rico y dedicado por el autor al poeta Jesús Munárriz, y El premio (1996), también dedicado por Vázquez Montalbán a Mario Muchnik y Nicole. A estos libros se sumó el ejemplar A la sombra de las muchachas sin flor [Poemas del amor y del terror], de 1973.

Vázquez Montalbán, cálido, generosa y leal
Antes del legado, se celebró una mesa redonda en torno a la figura de Vázquez Montalbán, en la que intervinieron los escritores Eduardo Mendoza y Maruja Torres, moderada por Jordi Gracia.
En su recuerdo del autor, Torres reconoció que fue una persona a la que debía “mucho”, puesto que le dio su primera oportunidad en el periodismo. “Yo le hacía reír y él era una persona cálida, generosa y leal. Su ausencia la noto también físicamente, porque hacía compañía y mejoraba el mundo”, apuntó.
Por su parte, Mendoza rescató su faceta de “intelectual” que analizaba y explicaba sobre lo inmediato, pero también su importancia dentro de la literatura. “Fue un escritor más importante de lo que el balance crítico y académico ha hecho de él, y tiene novelas importantes que han quedado eclipsadas por su personalidad o su personaje Carvalho”, agregó.
Trayectoria de Manuel Vázquez Montalbán
Nacido en Barcelona en 1939, Vázquez Montalbán inició su carrera literaria en 1967 con la publicación del poemario Una educación sentimental, lo que le llevó a formar parte de los círculos poéticos que el editor y crítico Josep Castellet agruparía en la antología Los nueve novísimos.
Autor que se interesó por la escritura en todos los géneros, con cierta preferencia hacia la poesía, fue el creador del mítico protagonista de una saga de novelas policíacas, Pepe Carvalho. El personaje aparece por primera vez en Yo maté a Kennedy (1972), si bien su despegue mediático se dio con la obra Los mares del sur (1979).
Sus novelas han sido traducidas a más de veinte idiomas, y algunas como Tatuaje, Los mares del sur, Historias de Carvalho o El laberinto griego han sido adaptadas para cine y televisión. Ganador, entre otros galardones, del Premio Nacional de Narrativa, del Premio de la Crítica, del Premio Nacional de las Letras y del Premio Planeta, en toda su obra existe un vínculo común: la recuperación de la memoria a través de la crónica social.
La muerte le sorprendió en el aeropuerto de Bangkok, en Tailandia, el 18 de octubre de 2003, a los 64 años.
Fuente: Instituto Cervantes
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