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Escucha a Bea López Jerez recitando textos de su poemario Noctiluca

martes 24 de septiembre de 2019
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“Noctiluca”, de Bea López Jerez
Se puede adquirir el poemario Noctiluca, de Bea López Jerez, escribiendo a proxectonoctiluca@gmail.com. En ambos formatos, digital e impreso, se incluye el soporte sonoro. Disponible en la web de Proyecto Noctiluca

Noctiluca, el poemario presentado en 2018 por la escritora española Bea López Jerez, es una creación en la que confluyen diversas artes. La poesía, sabe López Jerez, no es sólo la palabra escrita: este libro reúne fotografías y dibujos, y se ofrece con un disco en el que intervienen, también, la música y el videoarte.

Además, la edición de Noctiluca es un ejemplo de edición colaborativa: la autora lanzó una campaña de micromecenazgo que rindió sus frutos en la forma de esta producción poética en la que participaron autores y colaboradores, fotógrafos, diseñadores y editores.

Hoy presentamos a nuestros lectores en forma exclusiva una muestra de poesía, audio y video que les permitirá conocer lo que encontrarán en Noctiluca.

¿Cómo adquirir Noctiluca? Visita la tienda de la autora en su web.

 

Deseo

 

Y sin tenerte
Deseo
te desnudo en el momento
en que te miro de lejos;
es la sonrisa
es la brisa
es la música que enlaza
tus labios hasta mi pecho
es la magia
es la prestancia
es atraparte en mi verso
es apetito de piel
es que no quiero perder
es que los días con alas
despojan a la alborada,
de la gota de rocío
pues me la quiero beber
Deseo

 

Habibi

 

Habibi, no te vayas, quédate —tarareaba

Sus ojos, como el ámbar, penetraban disolviendo en un
instante cualquier intento de escapar,
buscaban incesantes la respuesta a tanta crueldad.

Su piel canela como arena del desierto,
suave, tersa y fina
exhalaba sin tregua su ansiedad.

Con sus dedos largos, delicados, generosos,
lograba ignorar el recuerdo de algún día, cuando estuvieron
abocados a la infelicidad,

Habibi, no te vayas, quédate —tarareaba

Sus labios susurraban una tierna melodía
surcando la cama, con complicidad.
Amaba con cada poro, sin descanso,
como si la media luna nunca se fuese a llenar.

Abrazaba con sus labios, besaba con sus pies,
jugaba su infancia robada por una bala en la oscuridad

Con sus piernas abarcaba el universo, lo envolvía
y hacía estallar un segundo Big Bang

Aroma a plátanos, aguacate, nueces y miel,
provocaban la llegada del amanecer

Y yo, yo siempre que podía, escapaba a su habitación alquilada,
a mi oasis del barrio de Prosperidad…

Habibi, no te vayas, quédate —tarareaba

 

Hojas

A mi hijo Diego

Había cerrado las ventanas, pero dejé la puerta entornada,
un montón de hojas se agolpaban en la entrada,
el viento las trajo, pensaba…
Allí había,
hojas grandes y marrones,
arrugadas,
sabias,
cansadas,
hojas rojas apasionadas,
tersas,
suaves,
lanceadas,
otras amarillas, en plena floración inacabada,
añorando la vida de su savia,
entristecidas; tiraron la toalla,
alguna quedó a medias,
bicolor,
seguro fue tras una lucha encarnizada.
Debajo de todas ellas,
una pequeña hoja verde,
respiró
y se sintió liberada,
sin tapujos y con gracia,
alzó el vuelo y jugó conmigo
a perseguirla por toda la casa,
me entregué a su magia,
a sus ganas de volar,
y a su constancia,
solo entonces olvidé,
los sinsabores de las hojas amontonadas en la entrada…

 

Madrid. Mío

 

A veces y solo a veces
echo de menos los colores de tu ruido

Los semáforos como árboles de Navidad,
que nunca sabes cuándo van a cambiar,
y siempre piensas, ¿cuál es el mío?

El vestido rojo que te pones en octubre,
ser una más entre tanto y cuanto

Leer cientos de libros en el metro
y susurrar canciones empatadas con chasquidos

Correr, correr, para no perder ni el aliento ni el olvido,
encontrarme en un instante con los ojos de un desconocido

Pasear fumando por el Rastro,
bajo el sol de enero en un Domingo
sentirme vibrar porque de África, hay un pedazo en el Retiro

Embobarme descubriendo al último artista que hoy hace esquina,
entre Lavapiés y La Latina

Sentarme bajo un árbol del Botánico
recitándome el poema de los “Formales y el frío”

Del Bonano, el huevo duro y el vino
de mi apartamento en la corrala, con el suelo hundido
y de mi vecino ciego y el volumen del traductor de sus libros

De tus anillos sobre anillos, silenciando los suspiros,
Claxon, guitarra, grito, chirrido, yembé,
acompasando todos mis latidos

Hasta de la culpa, del no llegar a tiempo
a comer un Kebab en la glorieta de Bilbao
con un amigo

A veces, y solo a veces, el recuerdo me retuerce tanto
que para tenerte cerca, te lloro desde el desgarro…

Madrid.
Mío.

 

María

 

A mi abuela, María de Madariaga Rizzo

María madre, María abuela,
María que amó con locura y también fue amada con devoción,
María sonríe y también se ríe
María cose, María extraña, María lucha…

Sola con tres…

María valiente, María se asusta,
María canta, María cuenta,
María en su silencio rompe el misterio,
intuye en los labios cualquier razón

María amiga, María tierna,
María niña, María interna,
María no busca, siempre lo encuentra
de la distancia nace el amor

María sueña, María recuerda,
María crece, María mima,
y mientras cuida de su rebaño,
María relata historias del sur.

 

Miénteme despacio

 

Miénteme esta noche
miente como nunca
dime que no llueve y si lo hace
dime que no vuelve hacia arriba
miénteme despacio, miénteme sin prisa
dime que la luna está tan cerca que un día casi la pisas
miénteme muy suave que parezca una caricia
y mientras enredas tus dedos en mi pelo
sólo llegue hasta mi oído una sonrisa
miénteme cariño
dime que soy cada estrella
que ilumina tu camino
y que no hay más líneas curvas a la vuelta del destino
miénteme si puedes,
dime que te mueres por estar conmigo
por bailar de nuevo entre las sábanas
miénteme y dime que sientes un Tango
cuando mi lengua juega en tu ombligo

Miénteme a lo largo de esta noche fría…

 

Mujeres

A mi madre

Mundanas
Despiertas
Inteligentemente bellas
Desnudas hasta el cuello
Sabias de todo y de nada
Risueñas ante la camada
Y perfectas cada una en su talla

Madres en desdoble o novias desdobladas
Con piel de rosa tallada
Delicadas como el rocío de la mañana
Cual torres de marfil bien enraizadas

Únicas
Indomables

Salvajes amando la vida
Brujas quemando suspiros
Como redes que abrazan océanos
Frescas como la lluvia
O ajadas por un espino

Camaleónicas
(Grandes) Desconocidas

Levantando ruinas con sus manos
Como árbol joven resisten la llama
Deshojándose en amor con cada paso
Aclarando la espesura de esta fronda oscura
Noctilucas perennes en mi asfalto

 

Orilla nueva

Acaricio a Orilla Nueva
dejo desnudos mis pies
espuma me alcanza inquieta
siento estremecerme como una primera vez
se resiste Abrazo Eterno,
se desliza entre mis dedos sin querer
aunque vuelve con más fuerza
y humedece un trocito más de piel

Mientras… canto bajito a Olvido
comienzo a desaprender

 

Abandono

 

Si me abandono tranquila
y ruedo por tu colina
se me van a pegar las hojas del otoño
sospecho que me pondré un vestido
de colores; ocre, rojo, anaranjado

Me reencontraré con la niña
y perderé los zapatos
mariposas en el pecho
hormiguitas en la espalda
un sinfín de sintonías
para continuar la danza

Si me abandono tranquila
no hay cardo ni hay ortiga
y no hay piedra repetida
no llega aquí el río revuelto
yo lo espanto con un cuento.

Si me abandono tranquila
y ruedo por tu colina…

 

Sinfonía

 

Érase una sinfonía
Era en perfecta armonía
Era un latir incesante del líquido de la vida
Era el sabor a madera, de la que añeja el buen vino
y le da savia

Era el olor de dos pieles que se funden y renacen enlazadas
Era deslizarse suavemente
sobre notas dibujadas

Era una completa melodía al Sol Naciente
Era terciopelo fino, era tan suave…

Era un camino extenso
Sembrado de pétalos de flores

Éramos principio y fin
éramos el hilo rojo
dulcemente enmadejado

Letralia

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