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Diario de un médico inmigrante: relatos detrás del monóculo, de Juan Carlos Riera Medina

martes 19 de abril de 2022
“Diario de un médico inmigrante: relatos detrás del monóculo”, de Juan Carlos Riera Medina
Diario de un médico inmigrante: relatos detrás del monóculo, de Juan Carlos Riera Medina (2021). Disponible en Amazon

Diario de un médico inmigrante:
relatos detrás del monóculo

Juan Carlos Riera Medina
Testimonio
Chile, 2021
ISBN: 979-8590615414
129 páginas

El siglo XXI ha sido para Venezuela el de la aparición de la emigración masiva de ciudadanos por todas las vías posibles, convirtiendo la crisis venezolana en una crisis continental de proporciones inéditas. Y entre las múltiples consecuencias de esto, la convulsa historia contemporánea del país que se preciara de ser cuna de libertadores ha originado un sinnúmero de publicaciones que desde las más diversas perspectivas intentan explicar los fenómenos que la componen.

Diario de un médico inmigrante: relatos detrás del monóculo, resalta de entre el conjunto de estas publicaciones pues brinda la perspectiva única de un conglomerado profesional que allá donde ha ido —el exilio venezolano ha cubierto virtualmente todo el globo— ha dejado en claro el nivel de formación y la mística de trabajo que se les fomentó en su país de origen. Su autor, Juan Carlos Riera Medina, es nativo de Maracay (Aragua), y estudió Medicina en la Universidad de Carabobo, donde también se hizo magister en Investigación Educativa y cirujano general, para obtener el título de urólogo en la Universidad Central de Venezuela en 2008.

Leer la experiencia de Riera Medina, desde sus preparativos en 2015 hasta su llegada a Chile, donde reside, dará a los lectores no venezolanos una idea de las dimensiones de la crisis, y a sus compatriotas un cúmulo de información que resultará útil para aquel profesional que esté considerando la necesidad de emigrar, habida cuenta de que las causas del problema siguen allí, más fuertes y vigentes que nunca, sin que exista indicio alguno de que esta situación cambie. Este es un libro que contiene, además, un mensaje de aliento. “Emigrar te da la más conspicua fortaleza de avanzar como ser humano y te demuestra que eres más de lo que siempre creíste”, escribe el autor.

La crisis venezolana no ha hecho sino empeorar con cada año que ha pasado desde 1999, y los factores humanos que intervienen en ella desde las esferas política, económica y militar  —una tríada cuyas partes suelen confundirse entre sí como las materias de las que está compuesto un pantano—, no parecen tener interés en resolverla. Esto es algo que se le hizo evidente a Riera Medina hacia la mitad de la década pasada, cuando a pesar de disfrutar de un sólido estatus profesional, sentía que le faltaban “tranquilidad, crecimiento y vida”, como explica él mismo, y por ello, como tantos otros, se vio en la necesidad de emigrar.

Diario de un médico inmigrante… está dividido en tres “bloques” temáticos. En el primero, titulado “Emigrando”, relata cómo se fue profundizando la crisis venezolana en todos los aspectos. “Danzamos en un escenario de asaltos diarios”, explica al recordar su situación personal en 2015. Y es que temas como la inseguridad, el desastre económico, la arbitrariedad política y la caída de la moral nacional como consecuencia de todo este escenario, son descritos en este apartado con la crudeza con que sólo un venezolano podría hacerlo. El episodio de un asalto y amenazas de secuestro a la hija del autor le dieron el empujón final hacia el exilio. El análisis de los posibles destinos, la decisión de irse a Chile y los tiempos duros tratando de establecerse en este país son otros de los aspectos de los que se ocupa esta primera parte.

Diario de un médico inmigrante… es un libro que deja un testimonio de una de las épocas históricas más duras que le ha tocado vivir a Venezuela.

El muy descriptivo título del segundo bloque es “Experiencia representando a médicos venezolanos. Un nuevo rol, un riesgo y una oportunidad”. Consciente de las crecientes dificultades que imponía Chile a los profesionales de la medicina provenientes de Venezuela, e impulsado por la conciencia del inconmensurable aporte que hizo a la nación sureña otro migrante venezolano, nada menos que Andrés Bello, Riera Medina cuenta en este apartado cómo hubo de lidiar con la resistencia del país que lo recibió y cómo, en conjunto con otros colegas, funda en 2016 la Asociación de Médicos Venezolanos, una entidad cuyo propósito era buscarle una solución a las circunstancias por las cuales estos profesionales terminaban trabajando en condiciones de cuasi esclavitud. Una lucha que el urólogo emprendió al tiempo que se esforzaba en vencer los obstáculos que se le presentaban para vivir él mismo de una forma digna en el país de acogida.

Las enseñanzas recogidas por Riera Medina en su larga y ardua vivencia en Chile (su “agonía migratoria”, como la llama al narrar cierto hecho desesperanzador) están vertidas en el tercer bloque, titulado “Experiencias. Vivencias del pasar”. Aquí se encuentran reflejados aspectos negativos y positivos de la gesta del autor: problemas en el trabajo, xenofobia, dobles discursos y hasta una estafa a traición, pero también el contacto con personas y realidades que terminaron enriqueciéndolo. “Chile ha sido un país al cual debo agradecer eternamente haberme acogido y darme la oportunidad de evolucionar como ser humano y como profesional”, escribe Riera Medina. “Sin ser un camino fácil, ha sido un camino de aventuras, llantos, rabias y alegrías. El chileno promedio es magnífico, te acoge y brinda apoyo; al menos esa ha sido mi experiencia”.

Diario de un médico inmigrante… es un libro que deja un testimonio de una de las épocas históricas más duras que le ha tocado vivir a Venezuela. La emoción con que el autor ha dejado registro de su historia incide como resultado en una lectura vibrante que no decae en su ritmo, al tiempo que nos permite acercarnos a una realidad muy específica que de otro modo tendría que rastrearse en medios informativos. Este es el libro de un luchador, pero también el de un hombre que ha decidido honrar cada día el apostolado que abrazó en las aulas de su país. “Si no hubiese sido urólogo, no me imagino estar haciendo otra cosa en mi vida”, escribe Riera Medina. “Estoy convencido de que las energías para salir adelante con todos los obstáculos que se han colocado en la vía, provienen de la pasión con lo que amo y disfruto hacer”.

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