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Transhumanitas creativas

lunes 25 de abril de 2016
La vida de un pobre en un mundo sobrepoblado, hambriento de dinero, vale poco, vale menos que una munición.
La vida de un pobre en un mundo sobrepoblado, hambriento de dinero, vale poco, vale menos que una munición.

A.

Tal vez no haya un lugar en el planeta Tierra donde las nociones de dinero, empresa y crédito se desconozcan. La humanidad ha fundamentado su existencia social en esta triada que cobra con altos intereses cualquier paso que dé el humano. El juego de entregar la supremacía al valor de cambio representado en monedas y papeles estampados, condiciona todas las actividades, al punto de poner precio a la palabra, a la honra, a la moral, a la ética, a la salud, a la vida, a la muerte. Es así hace miles de años y asombra en esta contemporaneidad de avances clónicos, que existan maneras sociales tan básicas, que reproducen a diario y en cantidades abismales agresiones del más fuerte al más débil, teniendo por derrotero de comparación la tenencia monetaria. El dolor de humanidad —que me remembra los poemas de César Vallejo— se vivifica cada vez que veo pasar a los cobradores del crédito modalidad gota a gota, intimidando en sus motos, frunciendo el ceño para afirmar que son los del billete, partidarios de la “Monetología de la usurocracia” (Pound:183).

La mayoría de las personas que adeudan “gota a gota” no acatan el grado de usura representado en pagar diez veces la deuda.

Esta realidad crediticia que invade los sectores populares, evidencia el problema social que motivó a Muhammad Yunus en Bangladesh a crear el banco de los pobres. Es denigrante ver a los “goteros” en diversas latitudes del mundo, en Colombia, en Bangaldesh, en Korea como lo ficciona Kim Ki-duk en su filme Pietà (2012). Impiadosos los “gota a gota” amedrentan a madres cabeza de familia, a trabajadores humildes que acogieron esa tentación del dinero a crédito en un instante de afugia,1 sin saber que esa financiación puede llevarle a la muerte ruinosa o al destierro, luego de años de esclavitud.

Este sistema financiero del terror domina el mercado crediticio, sume a los usuarios en dinámicas de malestar, y les alejan del posible bienestar representado en la tenencia de dinero. A falta de opciones saludables y legales el sector popular, de trabajadores con pequeños negocios, ha mordido el anzuelo de los préstamos ya, sin fiadores, sin papeleos, sin los requisitos bancarios imposibles de cumplir, con el dinero contante y sonante; dinero fácil: se publicita, un billete sobre otros, la dignidad de vida se baraja entre ceros y amenazas soterradas ante el posible atraso en el pago diario. La mayoría de las personas que adeudan “gota a gota” no acatan el grado de usura representado en pagar diez veces la deuda, porque la gran parte de la población no sabe de “economía” más allá de administrar el diario familiar; o tal vez prefieren no saberlo, y los conocimientos de contabilidad se quedan para profesionales en el área, no para el común de las personas. Como bien lo poetizó Ezra Pound las nociones y tangibles capitalistas: dinero, ganancia, lucro, crédito, banco, usura constituyen “el mito infame” metaforizado en una cadena que “tiene atada a la humanidad”, esclavizada y sin opciones. ¿Cómo desaparecer este flagelo? Ese fue el motivo del Nóbel Yunnus para idear sus empresas sociales; es inaceptable el grado de explotación al que se está sometido en estos préstamos; su aplicación excede cualquier teoría económica, porque el monto en cuestión es mínimo, respecto a las hiperbólicas cantidades que se cuentan a diario donde se acumula el dinero.

Antes, en los tiempos de la infancia de mi madre, los chepitos vestidos de negro con maletín de oficinista contramarcado, eran los encargados de ridiculizar a las personas morosas, hasta quebrarían algún cristal de ventana, como advertencia de pago, pero en la actualidad con este nefasto sistema del gotero monedero, el cobro va con encañonamiento posible detonación, pues la vida de un pobre en un mundo sobrepoblado, hambriento de dinero, vale poco, vale menos que una munición. No en vano es una noticia este sistema de agiotistas que trasciende fronteras y explota a cuanto caiga en la necesidad. El dinero, todo por el dinero que domina hasta los más grandes genios, ya lo preconizaban en mis nueve años Los prisioneros de Chile con esa letra-denuncia de su canción Quieren dinero; este personaje que le valió una obra maestra a Robert Bresson (L’Argent, 1983), inspirado en el relato de León Tolstoi El billete falso. Llegan a mi memoria fílmica la magna Avaricia de Erich von Stroheim, que en 1924 descolló la cultura cinematográfica con su dinero coloreado de dorado incandescente durante nueve horas. Esta obra, adaptación de la novela McTeague (1899) del escritor Frank Norris, ha recibido una de las censuras insignes en la historia del cine, acuciada por tirar el guante sobre el ambiente de la época. Más cerca en el tiempo recuerdo La comunidad, dirigida por Álex de la Iglesia, quien en el año 2000 dio una lección de vecindad hambrienta de millones, capaz de los peores crímenes con tal de adueñarse de ellos.

Para no dejar tranquilos algunos hologramas eternos, diré que a lo mejor El mercader de Venecia (1600) ha sido uno de los maestros en la usura y su metaforización antropofágica de comerse al deudor a trozos; que éste tipo de personajes, está acuciado, a lo mejor o a lo peor, por la enseñanza de las diferentes cruzadas colonizadoras que devoraron, para dar sólo un ejemplo, el oro y los recursos de diversas poblaciones: indígenas, africanas, descendientes de ellas, gente menospreciada, “inclusive artesanos y tenderos”, dice Torres Giraldo en su libro Los inconformes, en el que instruye sobre todas las modalidades de esclavitud que ejercían (en lo que ahora es Colombia) la Iglesia con el Santo Tribunal de la Inquisición y el Imperio Español con la burocracia, bajo la modalidad del tributo de vasallaje, cobradora de impuestos (29) en territorio, obviamente, de los miserables explotados. Esta modalidad de extorsión institucionalizada da el derrotero que pervive hasta nuestros días… “Con gobiernos honrados en una generación se produciría la consiguiente humanización del pueblo” (Confucio, XI del libro decimotercero).

Convocada por la comunidad avara del dinero, la ilegalidad de este sistema de crédito (motivo de esta isotopía temática) está anclada a mafias particulares, en estos días a resquicios de los narcotraficantes, de allí su particular modo de operar, que al saber del común de la gente cuenta con la aprobación del gobierno y de la policía, pues en muchos lugares ejercen abiertamente aunque sean ilegales. La falta de educación de las personas y la insensibilidad de los políticos de turno hacia el pueblo que representan, se suman a este problema socioeconómico que está llevando a muchas microempresas a la quiebra y a muchos endeudados al cementerio. Los fallos de la corte constitucional no apoyan la penalización de esta informalidad en el crédito y lo máximo que se hace es declararlo como extorsión, mas al hacer esto los prestamistas se amparan en la compraventa contractual, en la que no pueden poner en riesgo el capital invertido (prestado) pues está en riesgo su “empresa”.2 Con esto ya queda claro que la ley protege a quienes tengan el dinero, porque son quienes “pierden”… Félix Guattari en La revolución molecular aclara que el valor del dinero depende de en cuál polo de las relaciones de producción esté: “No tiene la misma capacidad si se está en posición de fuerza, en un sistema fundado en la extorsión de un plus-valor o si, al contrario, se está en posición de sacar dinero de su fuerza de trabajo” (p. 133).

Así las cosas el trabajo comunitario viene a ser indispensable para evitar más víctimas de este “pago diario”, conseguir que las personas se apoyen de manera que se creen redes de trabajo y enseñanza. Sobrevivir a la emergencia implica recurrir a nuevas formas de vida: sé de personas que tienen la voluntad filantrópica de enseñarle a sus semejantes algo que les permita mejorar su calidad de vida; el testimonio que traigo a colación reza: se empieza por asistir a la población infantil y de allí se accede a las familias, la mayoría de las veces con la mujer a la cabeza, o con las se han erigido en madres comunitarias. Las primeras veces se trata de llevarles ropa, zapatos, comida. Luego la idea es trabajar con las mujeres que por habitar en un lugar de características rurales, pueden dedicarse a alguna actividad tipo granja avícola, para trabajar en sus casas y cuidar de sus hijos. La mayoría de estas mujeres trabajan en oficios domésticos con pésimas remuneraciones y que llegue alguien a enseñarles un oficio y les haga circular sus productos sin explotarlas, sin extorsionarlas, es gratificante y entrega esperanzas de una vida mejor. La aceptación de la comunidad de esta intervención con miras a crear una empresa social, está garantizada porque no depende de una anexión partidista con el gobierno de turno, que es como suelen llegar las asistencias esporádicas a esta parte de las poblaciones. Cuando las personas se dan cuenta de que estas mujeres van sin intereses electorales, mejoran su acogida y muestran respeto por la labor humanitaria.3

Hallar opciones en el sistema económico capitalista es para las personas con escasos recursos y personas sin recursos, imperativo; se debe encontrar la manera autosostenible que garantice equilibrio y bienestar. La solución de emprender una rentabilidad debe complementarse con formación educativa que asegure a infantes, jóvenes y adultos la posibilidad de conocerse a sí mismos como seres inteligentes, que pueden ocuparse a la vez de actividades técnicas, espirituales, deportivas, artísticas. No en vano un factor de éxito para someter a la población es su bajo nivel educativo, entonces se debe insertar en cada persona la claridad de que puede aportar algo constructivo al mundo en el que vive, que puede generar bienestar a sus cercanos, que el desinterés por el dinero no significa no conseguirlo, sino tomarlo por un objeto de cambio, cuya sobrevaloración viene de la devaluación de todo lo demás, incluido cada “Yo”. Es necesario que en el ambiente educativo se trate este tema con mucha seriedad desde los primeros años escolares, pues se tiene por bien, el que un infante aprenda matemáticas gracias a su pericia para contar monedas que ansía cambiar por golosinas. Se acepta psicotácitamente que el dinero condicione el deseo, que se convierta en “el acceso al deseo” (Guattari, 297).

 

R.

“Quien conserva vivo lo viejo y sabe reconocer la novedad, ese,
llegado el caso, puede enseñar”.
Confucio
(XI. Libro segundo)

Promover la educación artística en consonancia con la naturaleza transhumana, es integrar fenómenos distantes: del más básico al más avanzado, ir de los petroglifos al arte reciclado; con la intención de promover la idea de que es posible coexistir en la tierra con lo rudimentario y lo avanzado, en una temporalidad donde la basura es oro así como el petróleo; donde es posible estar hecho de bits y sentir, o tener prótesis robóticas hechas de fibras de carbono y vivir en el campo sembrando y manteniendo huertas. Educar haciendo énfasis en estas convergencias de opuestos en todas las áreas del conocimiento humano, con la expresión artística como eje, permite que la comunidad educativa (cada integrante desde su rol) asuma críticamente la existencia vivida y con ello sea posible construir un devenir esperanzador. Sabiendo que los nuevos paradigmas científicos y culturales reclaman una revolución de lo que hasta el momento era importante, las líneas de fuga que permiten desplazarse desde los tipos supremos de valor: Bien-Belleza-Verdad (Tatarkiewickz, 1995) rectores desde la antigüedad clásica; hasta la tricotomía: Economía-Transgresión-Emoción, convocada por las tendencias estéticas actuales, constatan las posibilidades de cambio.

Buscar las salidas en momentos críticos y conservar el equilibrio implica un avance en la humanización de cada persona que decide sobrevivir a su manera.

Las ideas estéticas siempre han condensado el pensamiento humano ya que revelan: 1. El mundo y el lenguaje utilizado para hablar de ese mundo, 2. La relación entre objetos y seres creados por la naturaleza y los creados por los humanos, 3. Las oposiciones entre objetos y sujetos; de tal manera que la tricotomía actual que Rodríguez nombra así: la supeditación de la vida a la economía, la transgresión de las normas establecidas y la percepción emocional del individuo (2008) son claves de acceso para concebir la relación de todas las cosas y eventos del universo, de manera que al aprender estos conceptos desde la aplicación artística, será posible aplicarlos en la vida cotidiana.

Es evidente la crisis actual de la educación, el desfase que hay entre el ritmo del mundo contemporáneo y la manera como se imparten las clases en las diversas instituciones radica en que gran parte de la población docente no cuenta con la preparación audiovisual, humanista y en TIC (tecnologías de información y comunicación), además en el caso colombiano, la ampliación de cobertura en los colegios públicos ha generado una sobrepoblación inmanejable desde cualquier aspecto y los resultados de una educación solamente técnica ya se ven en mucha mano de obra y poca creatividad, poco arte, poca lectura, apego a lo inmediato, a lo massmediático, poca investigación, mucho afán de datos y poca ansia de sabiduría.

Buscar las salidas en momentos críticos y conservar el equilibrio implica un avance en la humanización de cada persona que decide sobrevivir a su manera. El acto de quien se detiene a ocuparse de los otros con la intención de ayudarles a superar obstáculos de vida o muerte, aflora la sensibilidad filantrópica y pone a los demás humanos en el dilema de seguir el ejemplo o sumirse en el egoísmo que pisotea la miseria de los demás. Si el Humanismo surge como la posibilidad de asumir críticamente la realidad humana, instituyendo en cada sujeto el sentido histórico de su existencia, y si se ha convertido en una “disciplina académica organizada” a la vez en “una ciencia del espíritu específica, estructurada”, del humanismo clásico al poshumanismo, asistimos a la trayectoria de una especie que cada tanto tiempo y a diario se ha transformado en sus estructuras sociales, en sus mentalidades, genéticamente. Remasterizando el apotegma de Terencio digo: “Soy humana, nada de lo transhumano me es indiferente” y del lado de El humanismo crítico latinoamericano que propone Óscar Mejía Quintana en su libro de igual título, considero necesario validar la educación humanista en las diversas modalidades, sea formal, informal y en sus variados niveles. El axioma que aún persiste “Educar para la vida” invita a reconsiderar lo que se aprende en la escuela, porque se vive para algo más que trabajar, ganar un salario y tener familia. Concentrarse en la convergencia educación-arte-humanismo en pro de sistematizar, aplicar y difundir la (trans)humanización de la humanidad, su perpetuación sin ser una plaga si no una especie amable, complementaria consigo misma y con las demás, es un imperativo del lado de las grandes esperanzas, porque no es necesario tener una extremidad biomecanoide o un chip de memoria implantado directamente en la corteza motora, para percibir la pulsión de mejorar a los humanos, con ellos la humanidad y lo que cada quien piensa que es ser humano. Considero que el arte es la puerta de la percepción que lleva a conectarse con los diversos conocimientos, hermanado con las tres dimensiones: conceptual, ética y política4 que abarca la concepción del mundo humanista. Dedicarse a educar en esta perspectiva mejora el día a día, por lo menos lo hace más amable y disuade los flechazos de aniquilamiento lanzados como prueba de vida.

 

T.

“Manténgase joven, Manténgase joven, Manténgase joven”.
Luis Britto García.

La urgencia de la humanidad por escaparse de la muerte y eludir el sufrimiento, la evidencia cautiva del miedo a lo desconocido, del apego al pasado y a la juventud como etapa perfecta. Estos cautiverios han sido a su vez los alicientes para desarrollar una serie de inventos tecnológicos que permiten la manipulación genética, fuente inagotable de esperanzas sobre la inmortalidad y el perfeccionamiento del ser humano. A este punto el feto tipo Gattaca (Andrew Niccol, 1997) será un transhumano, un posthumano, ese que Katsuhiro Otomo heroizó trágicamente en Akira (1988), y que patologizó Tshinya Tsukamoto en Tetsuo (1989), avisando que este proceso evolutivo cybórgtico es doloroso, como una metalización de la carne sin anestesia. Similar situación retoma Park Chan-Wook en Soy un cyborg (2006): drama de una chica obsedida en su relación con las máquinas al punto de corporeizar una transmutación, así como lo hace desde el arte corporal Orlan, o como enseñó Marina Abramovick al poner en escena su psicoactividad. El plano de historia de la serie japonesa Multiple Personality Psycho MPD (Takashi,2000) actualiza esa manipulación genética a escala masiva, cotidiana y rodea lo calculado de este human lab, ingeniería científica que no garantiza una mejora en las relaciones personales o en la sensibilidad por el otro, aun así simboliza el culmen del ingenio humano. Lo cyberpunk en arte y literatura se ha dedicado a explorar estas tendencias que ahora se convierten en el día a día. “Cada día es un artefacto eléctrico” sentencia el maestro William S. Burroughs en El lugar de los caminos muertos.

Aun así en la era post Y2K es necesario considerar el bienestar humano y sentir simpatía por esta especie, reconocer mi sensibilidad en lo otro, en el otro, reconocer al extraño como parte de la misma comunidad, susceptible a la existencia, pasa por desenvolverse en la humanidad con sentido humanista —como la premisa de complementariedad sobrepoblación/aire pacifista/flagelos fulminantes— y se concentra en las proyecciones de inmortalidad y de supremacía transhumana que cada persona conciba.

Es necesario en este presente continuo, trabajar colectivamente para consumar proyectos dadores de autonomía, de bienestar en términos políticos y económicos. Convocar el equilibrio del sujeto cultivado en soledad y en grupo, sin caer en ninguna patología social, suena a utopía realizada a diario, resultado de los actos volitivos de cada humano que se detenga a sentir. La hipertecnologización y la deificación del dinero han reducido en las personas los niveles de sensibilidades física y espiritual, de percepción holística del universo, al punto de considerar como las necesidades más urgentes accesorios y comportamientos —canjeados por efectivo, cash, argent— que en el orden antropológico son de quinto o sexto orden. Emprender el aprendizaje, imprimir comprensiones sorprendentes, designar actividades, intentar acciones que dada su dificultad requieren por parte de quien las realiza decisión y esfuerzo, desde la educación artística cómo médula que conecte las diversas disciplinas convocadas a los pénsums escolares, significa “liberar una energía del deseo” (Guattari, 172) en un tiempo donde las ciencias computacionales, la nanotecnología, la neurociencia, los ensambladores moleculares y los nuevos materiales (fibras de carbono, aerogel, grafeno) son a la vez nuevos descubrimientos desarrollados con el ánimo de evitar el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento, la propia muerte, la colonización del espacio exterior; y si se les da “mal uso” a estas nuevas tecnologías, pueden ser armas de destrucción masiva, con miras exterministas de la especie humana.

 

Es posible organizar comunidades que busquen opciones de vida: social, económica, política, diferentes a las utilizadas por otras.

E.

La educación artística como empresa social está anclada a las disciplinas humanistas. La triada convocada es: “Humanismo-Educación-Arte”, que aúna la propuesta hasta aquí sostenida. Una educación que prepare humanística y transdisciplinarmente utilizando la experiencia artística es una opción para conocer e intervenir en la humanidad, en pro de mantener un equilibrio benéfico durante generaciones, del lado de la afirmación del humano como un ser capaz de vivir en comunidad, preocupado por devolverle a la naturaleza y a sus semejantes lo que toma de ellos, sin tener la guerra y la violencia por derrotero. Lo demuestra una de las tendencias artísticas actuales conocida como Arte de reciclaje: hay maneras de reutilizar todo lo que se considera como inservible o basura, es posible dar otra finalidad a los residuos sólidos. La tarea de organizar material de desecho, es también una economía de vida. Si a un infante se le enseña desde sus primeros años escolares a construir objetos, juguetes, adornos con materiales reciclados, a cuantificar y cualificar lo que se bota; la noción de valor transgredirá el dinero, pues lo que aparentemente no “vale”, sobras de lo comprado, es materia prima de algo que cada educando sabrá que sólo él o ella podía hacer. A la vez se reconsidera “el valor del arte”, como le llama Tàpies, porque no es necesario comprar materiales costosos, canjeables sólo por dinero, para realizar obras, que a su vez serán costosas.

Con las artes por médula de una educación transdisciplinar considero que es posible organizar comunidades que busquen opciones de vida: social, económica, política, diferentes a las utilizadas por otras. Si las máquinas más avanzadas que hacen la vida más fácil, más rápida, como rezaba la publicidad del welfare, no están al alcance del bolsillo, es necesario buscar opciones expresivas, generar experiencias individuales que decanten el deseo en sí mismo y no en una exterioridad ausente. La experiencia artística proporciona este tiempo-espacio pues le hace saber a cada quien que debe construir su existencia con sus manos propias, con las herramientas que tiene, con lo que le está dado y no quedarse congelado, esperando colmar de objetos comprados su espacio, para alcanzar el tiempo del deseo.

“Una empresa de educación no sabría legítimamente circunscribir su campo a los asuntos de técnicas de aprendizaje o de socialización. Plantea de entrada toda una serie de problemas micropolíticos” (Guattari, 173).

(del libro El caballete holográfico. Ensayos sobre arte, literatura y educación, actualmente en preparación editorial).

 

Bibliografía

Libros y artículos
  • Fadanelli, Guillermo. En busca de un lugar habitable. El libro en el ocaso del humanismo. México: editorial Almadía. 2006.
  • Guattari, Félix. La revolución molecular. Colombia: Editorial Universidad del Valle. 1994.
  • Mejía Quintana, Óscar. El humanismo crítico latinoamericano. Del humanismo clásico al humanismo de la postmodernidad. Colombia: M&T Editores. 1993
  • Morales y Mori, Lilia. El Transhumanismo.
  • Paz, Octavio. El ogro filantrópico. México: Seix Barral. 1979.
  • Pound, Ezra. Antología. Madrid: colección visor de poesía. 1983.
  • Romeu, Vivian. “Arte, ética y socialización: una manera de entender la estética pragmática en las coordenadas postmodernas”. Andamios, Vol. 5. 2008.
  • Shakespeare, William. El mercader de Venecia. Colombia: Grupo Editorial Norma, 2001.
  • Tàpies, Antoni. Valor del arte. Madrid: Ediciones Ave del Paraíso. 2001.
  • Tatarkiewicz, Wladislaw. Historia de seis ideas: arte, belleza, forma, creatividad, mímesis, experiencia estética. España: Tecnos/Grupo Anaya, 1995.
  • Torres, Giraldo Ignacio. Los inconformes. Historia de la rebeldía de las masas en Colombia. Volumen 1. Cali: Editorial Universidad del Valle. Colección Clásicos regionales. 2006.
  • Yunus, Muhammad. Empresa para todos. Hacia un nuevo modelo de capitalismo que atiende las necesidades más urgentes de la humanidad. Bogotá: Grupo Editorial Norma. 2010.

 

Páginas web

 

Películas
  • Bresson, Robert. L’Argent. Francia: 1983.
  • Chan-Wook, Park. Soy un cyborg. Corea: 2006.
  • Iglesia, Alex de la. La comunidad. España: 2000.
  • Ki-duk, Kim. Pietà. Korea: 2012.
  • Niccol, Andrew. Gattaca. Estados Unidos: 1997.
  • Otomo, Katsuhiro. Akira. Japón: 1988.
  • Stroheim, Erich von. Greed. Estados Unidos: 1924.
  • Takashi, Miike. Multiple Personality Psycho Japón: 2000.
  • Tsukamoto, Tshinya. Tetsuo. Japón: 1989.
Ida Valencia Ortiz
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Notas

  1. Esta palabra no aparece en el Drae, se encuentra registrada en otros diccionarios como un colombianismo y significa mezcla de afán y angustia por motivos financieros.
  2. No se aprecian las razones de necesidad que lleven al gobierno a intervenir directamente la realidad de crédito informal como un mecanismo para enfrentar la crisis generada por las captadoras ilegales. La medida adoptada en el decreto 4.450 de 2008 no es ni específica, ni conducente, ni necesaria. En esas condiciones la intervención rebasa el ámbito de las facultades de emergencia (numeral 3.6.7. de: Relatoría 2009/C-226-09. Corte constitucional).
  3. Testimonio trabajo de Elsy Alzate.
  4. “La dimensión conceptual que busca interpretar la realidad del hombre para comprenderla y proyectar estrategias de humanización que cualifiquen la existencia; la dimensión ética cuyo objetivo es humanizar la vida, problematizando pautas que permitan transformar las relaciones inmediatas (es decir, personales, morales, cotidianas) del individuo; y la dimensión política que persigue superar la deshumanización existente, léase enajenación o divorcio entre el hombre y las instituciones, para que éste recupere el dominio perdido sobre ellos” (Mejía, 1993:162).