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Hablemos, de Octavio Santana Suarez

Autores de prevanguardia: Macedonio Fernández y Gómez de la Serna

• Lunes 19 de marzo de 2018
Macedonio Fernández y Ramón Gómez de la Serna
Existe una relación visible entre la escritura de Macedonio Fernández y Gómez de la Serna, principalmente en el uso del humor para obtener un significado más grande.

Macedonio Fernández es considerado un autor de prevanguardia por todas las particularidades presentes en su obra que se renovarán y encontrarán expandidas casi un siglo después de su muerte. La lectura de su obra, aunque breve, no es nunca limitada y es una fuente constante de asombro por su capacidad de expresar ideas y reflexiones que resultan mucho más complicadas de aprehender pero siempre fascinantes.

Así como se atribuye la incongruencia como elemento esencial en la escritura de Gómez de la Serna, Macedonio tiene el planteamiento filosófico y metafísico, la confusión, la ruptura y disolución de la estructura de los textos.  

Su escritura encuentra contraparte del otro lado del charco con Ramón Gómez de la Serna en España. Las greguerías son la invención más conocida de este autor, una combinación de metáfora más humor que dan por resultado una reflexión más completa dentro de la mente del lector. Entre las cosas que más lograba retratar Gómez de la Serna dentro de estas breves composiciones está el espíritu de su tiempo, las imágenes de la vida diaria del hombre moderno. Y, a pesar de ser un género breve, activado esencialmente por la metáfora utilizada, hay múltiples significados que crean una idea más compleja que hay que desenredar para poder comprender en su totalidad.

Existe por lo tanto una relación visible entre la escritura de Gómez de la Serna con Macedonio Fernández, principalmente en el uso del humor para obtener un significado más grande. Papeles de recienvenido tiene muchos ejemplos de esta clase de humor “ramonista” con algunas diferencias, sin embargo. Las reflexiones de Macedonio son más metafísicas, e incluyen un elemento importante: el lector. Y en Papeles de recienvenido más constante que el uso de la metáfora está el de la paradoja.

Además de las oraciones breves en que pueden relacionarse con las greguerías, Macedonio hace uso de otras formas en la estructura de sus escritos para introducir su sentido del humor y llevarnos hacia la reflexión. Es muy frecuente en él el uso de los pies de página para llevarnos a un nuevo sentido de la lectura e introducirnos a una segunda parte del sentido de lo que leíamos previamente. Se puede decir, entonces, que como Ramón Gómez de la Serna construía imágenes contrapuestas que podían interpretarse de segundas maneras, Macedonio mimifica su intención dentro de la estructura de su obra, yendo más allá, en lugar de la construcción de imágenes, construyendo todo un nuevo pensamiento en la mente del lector. Así como se atribuye la incongruencia como elemento esencial en la escritura de Gómez de la Serna, Macedonio tiene el planteamiento filosófico y metafísico, la confusión, la ruptura y disolución de la estructura de los textos.

No se trata de hacer una comparación como tal de la escritura de Gómez de la Serna, o de asegurar fervientemente lo notable que es la influencia del mismo en la escritura de Macedonio. Macedonio Fernández no escribe greguerías estrictamente en Papeles de recienvenido, no obstante, ambos tienen un humor similar; el uso paradójico de sus escrituras causa un asombro en la mente del lector que lo lleva a desentrañar lo que está sucediendo en lo que acaba de leer y cuáles fueron los mecanismos que activaron ambos autores para desencadenar dicho asombro. Distan de ser los mismos, pero se acercan en su intención y singularidad. La intención sería entonces saber si se puede hablar de la escritura (del humor y creación de un concepto mayor, de la reflexión) de Macedonio Fernández de la misma manera en que se habla de Ramón Gómez de la Serna.

Highfill (2005, pág. 119) cita a Luis López Molina, en torno a la capacidad de Gómez de la Serna de escribir greguerías, lo siguiente: “(…) seres, aspectos, objetos, actitudes, acciones, funciones y comportamientos se mezclan, encabalgan, interpretan y sustituyen, produciendo consecuencias más insólitas”. Se refiere a la capacidad multiasociativa que poseen estos escritos breves para crear paradojas con humor. Para leerlas correctamente se requiere un esfuerzo más grande del que se supone al principio, porque algunas son metáforas simples (ej.: la leche es el agua vestida de novia) y otras encierran significados más complejos (ej.: hay un momento en que el astrónomo, debajo del gran telescopio, se convierte en microbio del microscopio de la luna que se asoma a observarle). Macedonio, por su lado, en el “Epistolario” que aparece en Papeles de recienvenido hace algo similar: en lugar de usar la metáfora, contrapone dos ideas contrarias para crear una paradoja.

Tienes que disculparme no haber ido anoche. Soy tan distraído que iba para allá y en el camino me acuerdo de que me había quedado en casa.

Esta oración por si sola consiste en una idea similar a lo que logra Gómez de la Serna, pero Macedonio lo hace dentro de una narración y no individualmente como género breve. Siguiendo lo que decía López Molina sobre la cualidad de crear circunstancias insólitas de Gómez de la Serna, diríase que Macedonio logra lo mismo en esta carta dirigida a Borges:

Muchas de mis cartas no llegan porque omito el sobre o las señas o el texto (Fernández, M. s.f.: pág. 408).

Macedonio Fernández hace lo mismo que se le atribuye a Gómez de la Serna, a ambos después de su tiempo: experimentación.  

Esta clase de oraciones encierran la aprehensión de la brevedad, la paradoja y el humor que Gómez de la Serna buscaba con su invención. Así, en oraciones aisladas dentro de la obra de Macedonio podemos encontrar, en pocas palabras, ideas o conceptos abarcadores, que es lo que Gómez de la Serna lograba capturar en sus greguerías. La primera diferenciación que se hace es que mientras el autor español tendía a hacia reflexiones filosóficas como el encogimiento de los tiempos y las sociedades modernas en un instante, generalmente a través de la metáfora y aunado a un poderoso elemento visual, el autor argentino lo hace hacia reflexiones metafísicas y con paradojas.

Como escribo bajo la depresiva inseguridad de existir, basta por hoy de una literatura quizá póstuma; soy más prudente que Mark Twain, el otro solo caso (Fernández, M. s.f.: pág. 20).

Se hace alusión a la inseguridad de ser uno mismo, y se toma como referencia la historia que contaba el autor americano acerca de ser él mismo o ser su gemelo. Ambas historias tienen en sí un elemento absurdo y una reflexión filosófica sobre la condición humana; así mismo, como coincidencia extra, ambos tomaban con humor estas reflexiones suyas.

La siguiente clase de reflexiones que hace a través del humor Macedonio Fernández son las que tienen por tópico su propia escritura. Son de las que más se encuentran en Papeles de recienvenido.

De la Abogacía me he mudado; estoy recién entrado a la Literatura. [A pie de página: ¡Muchas gracias!, dijo la Abogacía; ¡Nadie me asuste!, dijo la Literatura; ¡Conmovedor!, dijo la “todo es lo mismo” impasibilidad] (Fernández, M. s.f.: pág. 18).

Funciona para Macedonio la animación de lo inanimado, algo de lo que Gómez de la Serna hace múltiples usos en sus greguerías a su vez. Así, pone su incursión como escritor a través del humor mediante las voces de sus dos profesiones. De igual manera tomemos como ejemplo su digresión acerca del por qué escribe “Fin”:

Nótese que algunos artículos llevan al pie la palabra Fin, porque los más de mis lectores se quejan de que escribo muy corto, sin darse cuenta de que son ellos los que dejan de leerme cerca del principio.

La palabra Fin hace constar que no he sido yo el que abandonó la compañía del lector. Que los lectores no se fíen y sigan; que no es auténtico ningún “acabado” —como dicen los vendedores de relucientes coches— de mis colaboraciones sin esa palabra, y faltando ella deberéis seguir leyendo. Les aconsejo, pues, sospechar de su impulso toda vez que crean concluido el artículo muy cerca de su comienzo (Fernández, M. s.f.: pág. 17).

Macedonio Fernández hace lo mismo que se le atribuye a Gómez de la Serna, a ambos después de su tiempo: experimentación. Como germen de vanguardia, Macedonio habla en múltiples ocasiones de su propia escritura y se cuestiona a sí mismo acerca de lo que está haciendo al escribir; combina géneros, hace tanto creación como crítica literaria. El humor que puede hallarse en esta clase de digresiones puede suscitarse en quien entiende lo que está haciendo y, más que provocada por una genuina hilaridad, es provocada por la fascinación hacia que un escritor tan despreocupadamente hable del pensamiento que han de tener sus lectores ante su lectura.

Esta clase de digresiones suceden en más de una ocasión; por ejemplo, los pies de página en su cuento “Cirugía psíquica de extirpación”.

Lo que hace los cuentos son las y. Los cuentos simples de apretado narrar eran buenos. Pero arruinó el género la invención de que había un “saber contar”. Se decidió que quien sabía contar era un tal Maupassant. Y desapareció el perfecto cuento de antes; y el invocado Maupassant contaba como antes, ¡bien! (Fernández, M. s.f.: pág. 36).

Aquí el humor va con la ironía de que existiera la repentina decisión de que debía dejar de contar como antes por un escritor (a quien Macedonio hace referencia con remarcable irreverencia) que precisamente era bueno porque escribía como antes.

El elemento lúdico y la participación del lector, el dialogismo entre todos los participantes durante el acto de la lectura, es otro elemento importante para ambos escritores. Salta a la vista con Ramón Gómez de la Serna por su intensa fe en las metáforas, como cita Higfill que escribió Ramón en su prólogo a Flor de greguerías (Highfill, 2005, pág. 120): “La metáfora es, después de todo, la expresión de la relatividad. El hombre moderno es más oscilante que el de ningún otro siglo y por eso es más metafórico. Debe pone una cosa bajo la luz de otra cosa más grande o más desastrosa”. Tal cita pone en relevancia la participación del lector para la lectura, en este caso, de las greguerías; la metáfora es asociación de elementos, requiere vivamente de la complicidad del lector. Aunado a que Gómez de la Serna quería retratar la cotidianidad en ellas, puede entenderse que el lector era importante para el éxito de su escritura. Macedonio Fernández lleva esto un poco más lejos al establecer un diálogo entre él como autor, su lector, y el texto mismo, creando y siendo calificada esta escritura como lúdica. Continuando con el cuento “Cirugía psíquica de extirpación”, otro pie de página dice así:

El respetable Tribunal me observa que mal puedo controvertir el orden o idoneidad de sus considerandos, cuando yo presento la más enrevesada serie narrativa y digo lo primero al último y lo último al principio. Admito; ¿pero no se advierte que la técnica de narrar a tiempo contrario, cambiando el orden de las piezas de tiempo que configuran mi relato, despertará en el lector una lúcida confusión, diremos, que lo sensibilizará extraordinariamente para simpatizar y sentir en el enrevesado tramo de existencia de Cósimo? (Fernández, M. s.f.: pág. 39).

Este fragmento de un muy extenso pie de página establece un diálogo de su propio texto con el autor, y del autor con el propio texto y el lector. Asumiendo que el personaje colectivo ficticio del Tribunal es consciente de su creación, reclama a su autor de sus juegos narrativos temporales. La respuesta alude al ludismo que debe tener un cuento en favor del lector que, expresado con una paradoja, debe ser puesto en un estado de lúcida confusión como es la intención explícita del autor.

Así como las greguerías están íntimamente conectadas a la imagen, la escritura de Macedonio tiene una línea conectada al pensamiento.  

De no ser suficiente ejemplo, más adelante se repite la alusión de la participación activa del lector dentro del cuento de Macedonio: “Estamos bastante descorteses en este retomar la pluma después de habérsela pasado al lector. El mundo no tiene al lector de un solo cuento (…). Tristes tú y yo, Lector; ni tuviste de mí el cuento de vivir sólo de él ni tuve yo la Fortuna única de vivir de sólo uno de otro” (Fernández, M. s.f.: pág. 40). Más directamente se alude al trabajo de lectura del cuento por parte del Lector. El sentimiento que se evoca en estos casos, como se puede ver, no es el de la gracia, al menos no inmediatamente, sino el de la confusión. Ambos autores tienen una idea de cómo debe funcionar su escritura, mínimo un deseo: formular en el lector una reflexión y suscitar una emoción. En el caso particular de Macedonio, esa reflexión es metafísica, y esa emoción es la confusión.

The only thread unifying this vast inventory is the eye of the author and carácter”, “they address the timely and timeless problematic of articulation in all its complexity”, escribe Juli Highfill acerca de la obra de Gómez de la Serna, y lo mismo puede aplicarse a Macedonio Fernández, ya que ambos desarrollan una muy particular visión de la literatura que es inmediatamente identificable, que hace que se pueda hablar del “ramonismo” y que Macedonio sea clasificado como “literatura” o prevanguardia. Tienen un pensamiento y una forma de expresarlo particular como se ha visto.

Así como las greguerías están íntimamente conectadas a la imagen, la escritura de Macedonio tiene una línea conectada al pensamiento, a la constante reflexión de quien escribe lo que piensa, del que ve al mundo y se cuestiona y se divierte cuestionándose.

 

Bibliografía

Brenda Mariel Bustos

Brenda Mariel Bustos

Autora mexicana (Ciudad de México, 1996). Estudia Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara.
Brenda Mariel Bustos

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