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Una patrulla pagó los platos rotos.
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La primera plataforma de la Pirámide del Sol de Teotihuacán se convirtió el 24 de octubre en un
improvisado escenario teatral, donde cientos de miembros de organizaciones de diversos países se unieron
para emitir consignas contra la instalación de una tienda de la cadena Wal-Mart en el perímetro C de la
zona arqueológica.
La protesta contra la transnacional, encabezada por el Frente Cívico en Defensa del Valle de
Teotihuacán, fue parte de la clausura del Festival Cervantino Callejero, organizado por el Centro Libre de
Experimentación Teatral y Artística, durante el cual se presentaron grupos teatrales de Colombia, Italia,
Perú, Chile y Venezuela.
Por la tarde, cuando salieron del lugar los activistas de las diversas organizaciones, y ante la
presencia de efectivos policiacos, campesinos del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador
Atenco, que se unieron a la protesta, arremetieron contra policías estatales y patrullas. Destrozaron tres
motocicletas, dos motonetas y una patrulla.
Cientos de efectivos antimotines del grupo Fuerza de Acción y Reacción Inmediata se movilizaron hacia
la zona con el objetivo de resguardar las instalaciones de la tienda Wal-Mart y evitar que fueran tomadas
por los activistas. La situación fue tensa durante varios minutos, pero las personas se replegaron y sólo
mantuvieron un bloqueo en la autopista México-Pirámides.
Cerca del mediodía, una gran fila de activistas entró a la ciudad de los dioses ante la vigilancia de
los cuerpos de seguridad y del propio director de la zona arqueológica, Arturo Zárate. A la vanguardia
fue, con un sahumerio, Emma Ortega, autodenominada la guardiana de la zona; Lorenzo Trujillo con la figura
de la diosa Coatlicue entre las manos; sindicalistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia
(Inah), que ondeaban la bandera de México, así como danzantes y un grupo de niños.
Atrás caminaron contingentes de grupos teatrales internacionales, estudiantes universitarios, miembros
del Frente Cívico Casino de la Selva, el actor, poeta y dramaturgo Enrique Cisneros, conocido como "el
Llanero Solitito" —miembro destacado del Centro Libre
de Experimentación Teatral, Cleta— y activistas de otras organizaciones, quienes gritaron
"Teotihuacán no se vende, Teotihuacán se defiende", y "Fuera Wal-Mart de
Teotihuacán".
Luego unas 500 personas marcharon sobre la Calzada de los Muertos, que recorrieron, en un trayecto de
poco más de tres kilómetros, desde La Ciudadela hasta la Pirámide del Sol, estructura de 64 metros de
alto a la cual ascendió el grupo. En la primera escalinata, justo en la plataforma baja —actualmente
restringida para el público—, se montó un teatro improvisado. Los escalones fueron gradas para
activistas y turistas que asistieron al festival y a la protesta.
Durante la marcha de regreso al campamento que mantienen los activistas del Frente Cívico en la puerta
uno de la zona, se unieron los ejidatarios de Atenco. Ahí la presencia policiaca irritó a los activistas.
Los atenquenses, encabezados por Ignacio del Valle, hicieron frente a la policía y personal de la
Secretaría de Gobernación que se infiltró en la marcha.
Los atenquenses arremetieron con sus machetes contra las unidades de la policía, estacionadas justo
frente al plantón. Destruyeron cinco motocicletas y la patrulla 7331 de la Policía Estatal. El grupo, de
unos 15 policías, huyó, pero minutos más tarde los reforzaron granaderos que llegaron en dos camiones.
Los efectivos se dirigieron a las instalaciones de Wal-Mart para resguardarlas ante el temor de que los
activistas las tomaran.
No obstante, los activistas determinaron únicamente bloquear la autopista durante varios minutos. Ahí
quemaron un judas con la figura del director general del Inah, Sergio Raúl Arroyo.
El 20 de octubre, el Ayuntamiento de Mérida, en Yucatán, negó un permiso a Wal-Mart para la
construcción de otro supermercado al norte de la ciudad, en una zona con alta densidad poblacional y donde
confluyen varias vialidades conflictivas. El presidente de ese tribunal, Vicente Tun Velásquez, emitió un
dictamen de sobreseimiento —consistente en cesar la controversia— puesto que la transnacional todavía
no agota los recursos legales ante la comuna emeritense.
A Wal-Mart le queda la opción final de solicitar un amparo ante un tribunal colegiado de circuito por la
decisión del magistrado Tun Velásquez. Sin embargo, el director de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de
Mérida, Sergio Díaz Medina, confirmó el resolutivo del tribunal de lo contencioso y explicó que las
autoridades municipales decidieron negar la autorización porque, según el reglamento, el sitio donde se
pensaba edificar el complejo está enclavado en un enlace vehicular muy complicado.
El proyecto original de Wal-Mart era construir un supermercado en el fraccionamiento Monterreal, pero los
vecinos del rumbo protestaron y acudieron al ayuntamiento para intentar detener la operación. El proyecto
del consorcio estadounidense data de 1998, cuando Xavier Abreu Sierra, actual secretario estatal de
Desarrollo Social, fungía como alcalde.
En ese entonces, los empresarios presentaron un estudio de factibilidad al ayuntamiento para edificar un
moderno centro comercial al norte de Mérida, pero ante las quejas de los vecinos y la intervención del
Ayuntamiento, el año pasado comenzó el litigio.