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Poemas de Roy Acuña Sánchez

miércoles 26 de junio de 2024
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Sol negro

La luz golpea las hojas
como una madre:
con amor

La luz ama las hojas
como una madre:
con fuerza

La luz de la tarde
en especial
sabe exactamente
cuánto quedarse
para dejar su marca
en cada hoja
recorre
indeleble

Sin duda anuncia:
siempre habrá mañana

Sin duda anuncia:
ya no habrá mañana

 

Post mortem

Todo lo que venga después
será como un árbol que cae
en silencio mientras nadie lo mira

Después serán las nubes negras
inundando el cielo blanco
un océano que nos separa

Después crecerá
el zacate en tu nueva casa
y será mayor aún la distancia

Después será el pasado
el tiempo antes y el tiempo en el cual
las flores nacen y vuelven a marchitar

Al tiempo serán los restos
de oro en la playa
un camino tan corto que nunca se acaba

Será por siempre la vista de un ave
que no aterriza y que mira
a otro que intenta volar

 

Sala de espera

Compartimos el poco espacio que queda
entre la luz del hospital cuando parpadea
el verde cubre todo por instantes
iluminando las paredes que se cierran

Todos los sonidos que escuchamos
vienen de algo que no vemos
el acero que corta la piel que ya rompimos antes
y un ruido rojo que palpita en las sienes

Las palabras pierden peso
y nos mantenemos
atados al cuero roto de las sillas
la calma vuelve al tiempo más violento

Todo lo que somos duerme
del otro lado de un intento
de sanar la carne muerta
que en algún momento fue alimento

El aire choca frío contra nuestros huesos
y levantamos la mirada hacia el espacio muerto
donde al final se encuentra
nuestro hogar o el recuerdo

 

Inundaciones

Digo me embarga la tristeza
porque me llena me inunda me sacia
pero también porque se lleva
algo
me quita
todo
como si cobrara una deuda
como si lo que alguna vez fue mío
le perteneciera

 

La herida

Somos acaso la herida
la sangre la pus la vida
somos quien rasga la piel
o quien cuelga de ella
somos quizá el deseo
del que huye el cuerpo
sobre el que se abalanza la muerte
somos el amor que consume
las horas minutos los días
somos el pasado que queda
botado entre los dedos la arena
que quema que rompe perdura
somos el aire la sal cicatriz
cubiertos de sangre
ungidos
desde las entrañas
la voz se desgarra
porque afuera la luz no
se vislumbra porque afuera
la luz quema todo
en penumbras afuera la luz
quema todo adentro
el sonido arrebata los días
noches y días
si no se grita con fuerza
no se traspasa la herida

 

Calcificaciones

Los días
son huesos rotos
que se sueldan sin mesura
formando partes nuevas
fuera de lugar el cuerpo
no es más que el terreno
donde edifica el tiempo
una construcción de vestigios
ruinas de días como dientes
que aún recuerdan
se rompen las costillas
para abrir campo a quienes regresan
a la tierra nada crece de ella
y en la carne rota del recuerdo todo
lo que existe se renueva

 

Los lugares equivocados

Habitamos los lugares equivocados
donde colocamos nuestro amor
decimos ahí está
como si de la presa de una caza se tratara
un animal moribundo
y si nadie hace nada por él
se pudre

 

La gravedad del pasado

Es mentira
que no se puede devolver el tiempo
A veces pienso
que es todo lo que hacemos
porque cuando
nos sentamos a la mesa siempre
somos niños
con los ojos llorosos las manos
sucias la camisa al revés
las rodillas rotas y las sonrisas
rotas también
estamos como pegados a la silla
porque algo que no todo mundo sabe
es que la gravedad
pesa más en el pasado

 

Sólo el otoño

quizá sólo sea el otoño
que no es necesariamente
el final sabés
aunque muchas veces lo es
tenés que recordar
que el mundo se acaba todo el tiempo
pero a veces del suelo las flores vuelven a crecer
y a veces del cielo desierto la lluvia vuelve a caer
tenés que recordar
que somos como la luna y el mar
vamos venimos
sin nunca llegar
que somos como el perro
que persigue su cola
y somos la cola que logra escapar
que somos la ausencia
y el regresar
que estamos presentes
que somos el silencio la música en la oscuridad
que como el círculo
no tenemos final
que quizá todas las noches sean sólo un otoño
y mañana volvamos a despertar

 

Los peligros del mar

Mientras las hojas del árbol del frente
bailan por los aires
cayendo muertas en el concreto
mis manos imprimen
imágenes sobre metal
Todo me recuerda que estoy vivo
y que hay que buscar el calor
pero alejarse del sol
Que hay que vivir cerca del mar
pero es peligroso nadar
muy pronto después del almorzar
Que a todo lo bueno
algo malo se le puede encontrar

Roy Acuña Sánchez
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