La Balsa de Xibalba
Como se desliza con su balsa
Por la llanura del Leteo Caronte,
Se desliza una balsa hacia Xibalba...
Para romper las corrientes del Estigia,
Con su serga vista el barquero va surcando,
Del remolino el filo, del negro el Diamante...
Un Óbolo exige el desgaste.
Para un Rey Maya,
La balsa fue de hueso,
Del ferviente enemigo en la batalla;
Fue trofeo.
Yo poseo mi balsa de Xibalba,
Lleva cuatro animales, tres Guerreros.
Y unas líneas de escritura indescifrables.
De Tikal es la pieza;
Para Raúl es el Óbolo.
Todos los recuerdos
Todos los recuerdos
De todos los pueblos
Se van atravesando
Ante mi paso insistente.
Así, recojo una flor,
Colorida, consistente,
Flamboyán lleva
Por nombre ese recuerdo,
Delonix Regia, Acacia roja,
Yo quisiera recordarla
Como acacia bermeja,
Como el nómada
Que se cubriera ante su sombra
En un antiguo continente...
Ese recuerdo de presbíteros pueblos
Puede ser la ficción de un momento,
El pasado de un presente inexistente.
Introduzco la mano en un bolsillo,
Y acaricio con desdén una moneda,
Nomina, tal vez, describa la proeza,
Al principio,
Cuando ardieron los metales,
Cuando ardió la tierra,
De la inesperada fuerza
De la naturaleza,
Allí se forjaron las primeras piezas,
Que para Judas fueron cuarenta,
Para cierto hombre que surcará los mares
Fueron cien
Por la amputación en cubierta,
O un esclavo...
Así me transporto
en una calle polvorienta,
Y me avergüenzo
de mi propia inexistencia,
Tan vacía y tan efímera.
Tikal
La selva de Petén
Penetra mis oídos,
Mis dolencias.
Su música nocturna
Es compleja y lejana...
Como la construcción
De su empinada trama.
Escalón por escalón
Me va destruyendo el tiempo;
Y sólo espero la mañana,
Para sumergirme en sus templos,
En sus perdidos hombres,
En sus épicos cimientos,
En sus miles de insectos,
En el chapuzón de estrellas
Que la acompañan cada noche,
Y que se ausentan
Con la luz del nuevo día;
Con Kinich Ajaw,
Con la ascensión de los colores...
Una extraña poesía
Es tu sombra, tu memoria,
Miles de Lunas,
Ofrendas, sacrificios,
Nubarrones de batallas
Que llegaron por temporadas...
Mas tu alma, tu conciencia,
Tu mestizo entendimiento,
Imposible comprenderlo
En una noche, en una vida;
En la conquista
Que ha sido tu tragedia;
En la lectura de tu libro
Que es el cielo,
En tu manto impenetrable
Y verde.
Chichicastenango
Milenario silencio el de tu noche,
Hoy respiro la leña de tus poros,
Y una luna que cabalga rezagante,
Acompaña tu camino sin retorno.
Tus delgados senderos empedrados
Han tatuado el rumbo de los hombres,
Que periódicamente y sin descanso
Manipulan el poder de los Macanches.
Las escalas de tus templos aún reciben
La ceniza de ofrendas incesantes;
Y tus Dioses se esconden en los cauces,
Manantiales de una fe perdida.
Ya mañana con la luz de la mañana,
Buscaré los secretos de tu Ánfora,
Recorreré tus corrientes más profundas,
Y saludaré con temor a Ixlú.
San Cristóbal
La estática campana
ya no suena, ya no sueña...
Ha muerto con su época,
Pero los vestigios quedan.
El profundo pozo,
Arrancado a las entrañas de la tierra
Por el insufrible esclavo,
Que no tenía derecho al sufrimiento,
Ya no despide sus sudores.
A la iglesia se acerca el polvo penitente.
Del arrepentimiento sólo queda
La palidez de los colores,
Que se van perdiendo
Con la repetición de los pecados.
Lo que protegían los cañones,
Lo que protegen los hombres,
Esa destrucción silenciosa
Que llamamos tiempo...
Aquel espejismo llamado Poder
Por la naturaleza no es idolatrado.
Tantos años de construcción imparcial,
De ejecuciones gloriosas,
Porque el error es castigado,
El castillo, que ladrillo por ladrillo,
Roca por roca, fue labrado,
Hoy está deshabitado.
En sus bóvedas ya no se escucha
El relinchar de los caballos,
Ni las extrañas formas del hierro
En las ventanas,
Forjadas con golpes secos.
La humedad se quedó en sus pasillos,
La humedad se multiplica
En las pupilas de los hombres.
Hombres que venden los hijos
De los Dioses por monedas.
El acertijo insinúa y confirma
Que todos somos hijos de los Dioses,
Y todos somos Judas.
- Cinco poemas de Ricardo Bedoya Palacio - viernes 16 de enero de 2026


