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Ramón Edwin Colón Pratts:
“No escribo para evitar la crítica sino para adelantarla”

domingo 23 de agosto de 2026
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Ramón Edwin Colón Pratts
Ramón Edwin Colón Pratts: “Como escritor siento que mis escritos han evolucionado y sigo sintiendo una gran pasión con la redacción”.

Ramón Edwin Colón Pratts (San Sebastián, Puerto Rico) completó sus estudios de bachillerato en Administración Comercial (1965-1969) en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Después de graduarse, comenzó a trabajar como maestro de álgebra en el sistema de enseñanza pública hasta 1973. Continuó sus estudios en periodismo y política de forma independiente en la misma universidad, y en 1973 fue aceptado en la Escuela Graduada de Planificación. A pesar de comenzar en ese campo, pronto decidió cambiar a la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, donde obtuvo su juris doctor con honores en sólo dos años y medio.

Desde 1976, ha ejercido como abogado y notario, estableciendo su despacho en San Sebastián, Puerto Rico. Ha enseñado estadísticas, precálculo, gerencia y derecho mercantil en diversas universidades, y ha trabajado en una variedad de casos legales, desde los más simples hasta los más complejos, tanto en la esfera civil como en la penal.

Ha sido miembro activo del Colegio de Abogados de Puerto Rico desde su graduación, ocupando varios cargos importantes, como vicepresidente y presidente de la Delegación de Abogados de Aguadilla, miembro de la Junta de Gobierno y de diversas comisiones. También ha tenido éxito en casos que han sentado jurisprudencia en Puerto Rico y ha sido reconocido por sus publicaciones en revistas jurídicas y periódicos de Puerto Rico.

Además, ha sido presidente de Radio Raíces, ha publicado los libros de ensayos Estilete (2002) y Lezna (2010) y la novela Mayoral (2016), y ha recibido reconocimientos por su contribución al ensayo y al campo del derecho de parte del PEN Club de Puerto Rico y el Colegio de Abogados de Puerto Rico. En 2011 fue nombrado notario distinguido y ha sido conferenciante invitado en diversas actividades profesionales. También ha formado parte del Panel de Educación Jurídica Continuada, donde ha impartido seminarios sobre temas legales especializados. Ramón Edwin Colón Pratts, el escritor que se presenta como un abogado de San Sebastián, nos ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

“Mayoral”, de Ramón Edwin Colón Pratts
Mayoral, de Ramón Edwin Colón Pratts (Don Mode, 2016). Disponible en Amazon

En 2016 publicó usted Mayoral. ¿De qué trata esta novela? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarla?

Fui abogado de la sucesión de don Flores Rivera Mercado, un rico anciano agricultor asesinado por su abogado Jorge Luis Chaar Cacho el 16 de diciembre de 1975. Conocía a don Flores y a su familia porque desde muy niño trabajaba en una ferretería en la que eran clientes. Su asesinato coincidió con mis estudios de derecho ya que terminé en dos años y medio, esto es, en diciembre de 1975. La familia de don Flores quería que los representara en todo lo relacionado con el proceso judicial civil, pero yo todavía no había revalidado. A los pocos meses, revalidé y acepté representarlos. Era mi primer caso y para prepararme asistí a todas las vistas en las que se enjuiciaba a Chaar Cacho por el asesinato y por apropiación ilegal de los bienes de una parte sustancial de las riquezas de don Flores.

Chaar Cacho fue convicto por el asesinato y los otros cargos y cumplió pena de cárcel hasta el año 1991. Al salir de la cárcel publicó un libro en el que maldecía la justicia y se exculpaba del asesinato. Logró mucha publicidad para el libro ya que el proceso en el que lo enjuiciaron fue muy ruidoso y él, muy hábilmente, logró tener acceso a la prensa, radio y televisión que, por su sensacionalismo amarillo, lo convirtieron en noticia por mucho tiempo.

Leí el libro y me molesté mucho ya que su relato no era cierto y tergiversaba la verdad para intentar establecer que era inocente. Así que decidí escribir algún tipo de contestación, pero no encontraba la forma de hacerlo ya que no quería que fuera una publicación de asuntos de derecho porque había muchos aspectos, los más importantes, que no tenían relación con leyes ni con procesos judiciales. Escribía, descartaba y el tiempo pasaba. En el año 2003 leí La fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa, y descubrí que podía hacer un relato similar novelando el asesinato y el proceso judicial, diciendo cómo en verdad ocurrieron los hechos, pero dentro de una historia de ficción.

Después de muchos años redactando, incluyendo que tuve que volver a empezar casi terminándola por mi vocación de inexperto eterno en la computadora y accidentalmente la borré, finalmente terminé lo que consideré era un borrador y se lo envié a varios amigos. Recibí muchos halagos y recomendaciones para que la publicara. La publiqué y fue reconocida por el Colegio de Abogados de Puerto Rico como obra jurídica del año en la categoría narrativa.

 

¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Mayoral y su trabajo creativo-investigativo anterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño y su memoria personal de lo caribeño dentro de Puerto Rico y fuera?

Desde muy joven escribía, aunque ello no significa que lo hacía o lo hago bien. Sencillamente, me gustaba escribir, aunque no tenía ninguna formación profesional para hacerlo. Antes de Mayoral ya había publicado dos libros: Estilete y Lezna. Ambas publicaciones recopilaban los escritos que habían sido publicados por La Estrella, un hebdomadario que circulaba en nuestro archipiélago. Eran artículos de opinión sobre nuestras vivencias en un país intervenido militarmente por los estadounidenses.

 

Si compara su crecimiento y madurez como persona, escritor, comerciante y jurista con su época actual, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

Mi mamá decía que no había nacido para madurar, por lo que se me hace muy difícil manejar el concepto. Como escritor siento que mis escritos han evolucionado y sigo sintiendo una gran pasión con la redacción. Aunque no se trata de madurez, puedo decir que la no tan disimulada agresividad de mis escritos iniciales se ha convertido en un estilo levemente sardónico.

Como comerciante he aprendido que, mientras el capitalismo siga siendo nuestra religión, el mundo no se moverá hacia etapas superiores.

Como abogado, creo que tenemos una horrible deficiencia en la redacción de la ley, la que se legisla como si fuéramos un estado estadounidense y no un país caribeño, en su discriminatoria implementación, en la grave falta de sensibilidad y conocimientos de la judicatura y en el pobre desempeño y formación de los abogados.

 

¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer y a su trabajo escrito de interés y cruce en Puerto Rico y fuera?

Mi trabajo creativo-investigativo, como tú lo llamas, no tiene otra aspiración que consignar mis sentires y dolencias del alma. Mi generación de escritores es excelente y creo que, sin parecer poco modesto, no tengo los atributos como escritor para formar parte de los que me enorgullecen aquí y en mi América.

 

¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

Mi trabajo literario nunca se ha publicitado con la intención de ocupar un espacio entre los escritores de mi generación. He escrito, como diría una de mis hijas, en forma silvestre, y para evitar el consultorio de los profesionales de la salud mental. El resultado ha sido la acumulación de muchas palabras que están ahí por si algún día alguien se tropieza con ellas.

 

Sé que usted es de Puerto Rico. ¿Se considera un autor puertorriqueño o no? O, más bien, un autor caribeño, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

Creo que, por lo expuesto anteriormente, se puede colegir que no me comparo ni quiero ocupar ningún lugar significativo en mi generación. Soy puertorriqueño, hijo de El Pepino, un pequeño pueblo del área oeste central. Formo parte del censo decenal y, como diría un poeta que no recuerdo, “con eso tengo bastante”.

 

¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política, con su trabajo creativo-investigativo y su formación en la Universidad de Puerto Rico y la Universidad Interamericana de Puerto Rico?

Soy mi trabajo, hijo de una costurera y de un obrero, ambos rabiosamente independentistas, y toda mi producción literaria está permeada por los valores que adquirí en mi familia, la escuela, la universidad y la amargura de una vivencia de injusticias, luchas, atropellos y desencantos.

 

¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor, comerciante y jurista hoy?

No puedo dejar de ser lo que he vivido. En Mayoral, en particular, expongo muchas de las experiencias universitarias de 1965-75: cómo me afectaron, qué desenmascararon y qué dioses cayeron. En la obra consigné el sentir de toda una generación que se confrontaba con guerras promovidas y mantenidas por el apetito económico de los estadounidenses y otras potencias. Como le dije, soy lo que viví y nunca he estado en el mercado de valores, o sea, no escribo para evitar la crítica sino para adelantarla.

 

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

Mi respetado amigo, si usted llega a comenzar esta entrevista con un “mismo” como pronombre y no como adjetivo, creo que tendríamos serias dificultades. Desde que leí El dardo en la palabra, de Fernando Lázaro Carreter, le tomé una especial aversión a todos los “mismos-mismas” usados como pronombre. Pero, como ya casi terminamos, le diré que, seguramente por la falta de público, no puedo evaluar las percepciones y variaciones de mis escasos lectores. Quizá algún día mis hijos y nietos escuchen algo y puedan contestar.

 

¿Qué otros proyectos creativo-investigativos tiene usted pendientes y recientes?

Desde antes de Mayoral escribí un libro de mis experiencias con los jueces, el derecho y la justicia que no he podido publicar y que, a decir de mi esposa, la falta de publicación ha sido una bendición. Mayoral tiene una continuación que me parece aceptable y tengo diagramado otro libro de artículos de opinión. No creo que, a mis tiernos 77 años, logre publicarlos, pero mis hijos me han prometido hacerlo y que me los llevarán al camposanto.

Wilkins Román Samot

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