
Kary Cerda nació en 1953 en Villahermosa, Tabasco (México), y es una destacada poeta y fotógrafa mexicana. Su debut como poeta ocurrió en 1981 con la publicación de su primer poema en París, Francia, a través de la Editorial Caracteres, con traducción de Claude Couffon. Cerda estudió Sociología y Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y cursó estudios de maestría en La Sorbona, Francia. Desde 1982 ha sido miembro activo de la Sociedad de Escritores de Francia y ha formado parte de la Unión de Escritores de Francia durante varios años.
A lo largo de su carrera, ha publicado más de cuarenta libros que combinan su poesía con sus propias fotografías. Ha participado en recitales internacionales de poesía, llevando su voz a escenarios en México, Nueva York, Washington, Puerto Rico, Costa Rica, Cuba, El Salvador y Honduras. Su obra ha sido traducida a varios idiomas, incluyendo francés, inglés, italiano y maya. Entre sus publicaciones destacan títulos como Por la vida una (México, 1991), Soirs de vignes (París, 1984), Usumacintamente (México, 2012), De tu piel a mi universo (México, 2010), y Los nombres de la Tierra (El Salvador, 2016), entre otros. En 2008, también lanzó un disco titulado Usumacintamente, las canciones, que presenta su poesía musicalizada. Ella ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.
—En 2016 publicó usted Los nombres de la Tierra. ¿De qué trata este poemario? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

—Los nombres de la Tierra fue armado en función de varios lugares geográficos a los que hago alusión. No sólo como paisaje real sino también haciendo alusión a lo que ese paisaje me puede representar, evocar o cuestionar. Puede ser real o metafórico. Desde entonces he publicado seis libros más: Océano mudo (México, 2017), La falda de jade (El Salvador, 2017), Meridiano de intemperies (El Salvador, 2018), Magma y arena (México, 2019), Tierra nueva (República Dominicana, 2019) y Free Solo (Honduras, 2024). La mayoría de mis libros están anclados al paisaje tanto real como metafórico. Pero también hay algunos, como Océano mudo, que se refiere a la relación madre/hija. Y sin embargo el paisaje y algunos emplazamientos precisos también dan marco a varios poemas.
—¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a Los nombres de la Tierra y su trabajo creativo-investigativo entonces y hoy? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de mexicana y su memoria e imaginario personal de lo mexicano?
—Yo lo hilvano con mi experiencia de estar, de ser dentro del contexto del planeta mismo. No sólo de México, pero también de México. Hablo de lo que me circunda y cómo me habitan y habito esos espacios. Yo he viajado mucho y en los diferentes lugares siempre hay algo que me incluye y lo incluyo: la experiencia del paisaje tanto urbano como rural, o artístico.
—Si compara su crecimiento y madurez como persona, artista plástica, fotógrafa, editora y poeta con su época actual o reciente en México, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?
—Me parece que conforme avanzo tengo la necesidad de ser más precisa. De no dejar cabos sueltos ni pretender que todo el mundo va a entender la metáfora o la imagen.
—¿Cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en México y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo e investigativo a su quehacer literario?
—En la poesía conviven con toda naturalidad diferentes generaciones. Me interesan los poemas que me dicen cosas, no tanto quién lo escribió o de qué generación es. La investigación en mi trabajo está siempre presente y se integra al evento poético con toda naturalidad. Me encanta intercalar hechos concretos en los poemas.
—Ha logrado mantener una línea de creación enfocada en la fotografía y la poesía. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro de México y fuera, y la de sus pares?
—Para mí la poesía y la fotografía son paralelas, ambas son imágenes y son conceptos, son mis dos maneras principales de nombrar el mundo.
—Sé que usted es de México. ¿Se considera una escritora mexicana o no? O, más bien, una escritora de literatura, sea ésta mexicana o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?
—No sé bien qué quiere decir ser una escritora mexicana. Soy una escritora, eso sí, y también soy mexicana, eso también.
—¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política, con o en su trabajo creativo, y su formación y experiencia creativa de origen mexicano o no?
—Es claro que escribo desde la mujer que soy. Nombrar la experiencia específica de las mujeres me resulta primordial, pero no excluyente.
—¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida antes y después de su paso por la Universidad Nacional Autónoma de México? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritora en México hoy?
—Mis años de estudio en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México fueron determinantes en mi visión del mundo como una experiencia plural anclada en el arte, en la literatura y en el cine, y cómo se hermana todo esto en el pensamiento crítico.
—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática ficcional o no del mismo? ¿Cómo ha variado?
—No escribo mucha ficción, no me gusta ni me parece interesante. Me gusta mucho más partir de hechos humanos y concretos.
—¿Qué otros proyectos creativos tiene usted pendientes y recientes?
—Por el momento estoy trabajando en la reimpresión de mi libro Magma y arena, que es un conjunto de poemas en octosílabos dedicados a los volcanes de varias partes del mundo y sus leyendas, o mi experiencia con ellos. También está ilustrado con mis pinturas al óleo, monotipias o cerámicas sobre volcanes. Va dirigido a los niños y a todos los que disfruten las leyendas.
- Jorge Luis Peralta:
“No es posible no posicionarse” - domingo 30 de agosto de 2026 - Ramón Edwin Colón Pratts:
“No escribo para evitar la crítica sino para adelantarla” - domingo 23 de agosto de 2026 - Kary Cerda:
“Escribo desde la mujer que soy” - domingo 16 de agosto de 2026


