(Dis)topía
La tarde sabe a tinta amarga
a recuerdos desdibujados, despensados, desencajados
La tarde sabe a ansias de nada
a nostalgias sin nombres ni apellidos
La tarde sabe a dolor inmenso
a un alma persignada
a sueños sin clímax
a cuentos sin hadas
La tarde sabe a cielo ensangrentado
con nubes como garras
a falta de signos ortográficos
a calles con el asfalto levantado
La tarde sabe a nada
la nada sabe a hambre
Palabras de mujeres ciegas
Me miro en el calor de las palabras
en los ojos cerrados de los muertos del alma
Me miro en los sueños incumplidos de las niñas felices
a orillas de mares mentirosos
Me miro
Me miro y no me reconozco
Ayer era más bien el despojo de lo que alguna vez soñé ser
Me encuentro de frente con los intentos de mujeres
que de niñas se juraron no ser lo que ahora son
lágrimas enjugadas en vasos mal lavados
y en camas convertidas en altares
donde la dignidad se inmolaba
bajo el inventario de hímenes presuntamente rotos
Hilos incapaces de conducir historias inconclusas
o acaso concluidas con una deuda pendiente con el alma
inscrita en los folios de la perversidad
Me miro
me desdibujo
me desnombro
Me miro en el calor de los días más fríos
buscando con los dedos encrespados al viento
como cintas de tul atadas a los huesos de recuerdos sin nombre.
Me miro
y eso basta para volver al centro del escarnio
Un minuto de grito
Toda la vida callando
cayendo
levantando el peso de una vida sin sentido
incapaz de elevarse, de deshacerse, de sublevarse
Todos los años callando
aguardando una redención que nunca llega
porque la mano que dice liberarme
es la misma que abre surcos de noches largas en mis pupilas
Todos los meses callando
recorriendo en silencio los caminos de mi mente
mientras ríos nacidos de la nada
se desbordan en un pecho condenado a cargar su penitencia
allí donde las marcas violáceas de los golpes
se acumulan como pájaros muertos
en medio de mi espíritu
Todos los días callando
pero hoy es diferente
ya ni siquiera podré emitir
estos suspiros absurdos y cansados
Todas las horas
todos los minutos
resuenan en un eco que no alcanza a ser voz
porque le faltan palabras
y siempre termina quebrándose
Entonces
por qué han querido darme minuto de silencio
Denme ya por favor un minuto de grito
por todas esas vidas
por todos esos años
por todos esos meses
por todas esas horas
Ya no soy
pero ahora quisiera ser gritada
- Tres poemas de Amarilis Vázquez - viernes 25 de septiembre de 2026


