La conmemoración del cuadragésimo año del golpe de estado por la dictadura militar argentina de 1976 del general jorge videla ( lo escribo, su nombrte, con minúscula, por que un asesino tan grande como este general, no merece más que ser visto como algo muy minúsculo, casi como un insecto, ante los ojos de la historia), es un recuerdo negro para la República Argentina, por la violación, sin límites y descarnada, de los más elementales derechos humanos de los habitantes de dicha nación. Por tal no merece llevar un nombre propio con mayúscula, como lo ordenan las normas de la gramática. Dichos individuos, son una afrenta para los principios éticos y morales que rigen las naciones del mundo y sus habitantes, y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de las Naciones Unidas, que nos rigen y protegen a todos por el Derecho Internacional Humanitario.
Generales como Videla, Pinochet, Franco en España, Massera, Somoza, Leonidas Trujillo, etc., y muchos otros que, en Latinoamérica y el mundo, llenaron de sangre y crueldad la página de la historia que les tocó vivir como gobernates de sus naciones en sus respectivas épocas.
La bota militar siempre rige y gobierna por el imperio de la fuerza y de las armas; no de la razón, la justicia, los derechos humanos y la palabra. Por tal, siempre sus actos estaran por encima de las leyes, la moral, la justicia y la vida de las personas. La nefasta y sanguinaria junta militar que gobernó Argentina de 1796 hasta 1983 es una muestra de ello. Que la memoria colectiva no lo olvide para que no mvuelva a repetirse.

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