“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Sor Juana Inés de la Cruz, total vigencia

sábado 26 de noviembre de 2016

Sor Juana Inés de la Cruz

Juana de Asbaje (1651-1695), conocida como sor Juana Inés de la Cruz, a sus 365 años de nacida en San Miguel Nepantla, estado de México, es, al decir del mexicano de origen español Ramón Xirau, uno de los hijos más queridos y destacados del exilio español en tierras aztecas; la creadora del mejor poema filosófico en español… Primero sueño lo consideraba la Décima Musa como su obra más original.

Recordemos que Ramón Xirau decía de esta obra: “Es un poema complicado y crítico de una etapa más madura de sor Juana, con una carga de planteamientos teológicos y filosóficos, con toda una reflexión muy teórica de la materia y espíritu, cuando uno lo lee es muy críptico”.

Para la experta en sor Juana, Sara Poot-Herrera, quien es investigadora en la Universidad de California, “toda la obra de sor Juana es un tratado de amor, de conocimiento, cuando habla de la Virgen o de las figuras religiosas, las convierte también en intelectuales. Sor Juana tuvo el don del intelecto, de la palabra, del número, de las cuentas, del espacio de la arquitectura y del cuerpo”.

De ahí que Poot-Herrera también considera que “su literatura sigue tan moderna y vigente como el momento en que fue escrita y sorprende tanto lo que podemos leer metafórica y literalmente y por eso aún vive; porque seguimos hablando de ella”.

Mientras que para Vicente Quirarte, escritor e integrante de la Academia Mexicana de la Lengua, sor Juana fue la poeta sin género más importante de su tiempo e incluso la magnitud de su herencia es tan grande que entroncó de manera directa con los contemporáneos.

El poeta mexicano Xavier Villaurrutia, muerto en 1950, dijo en una conferencia que en sor Juana no estaba la curiosidad femenina, sino una curiosidad sin género y sexo porque era la curiosidad intelectual de alguien que estaba construyendo una poesía, y en donde estaban el intelecto y el sentimiento, sus sonetos son de amor y discreción, son los poemas amorosos más importantes del siglo XVI, que hoy siguen vigentes, por frescos e intensos”.

Un ensayista mexicano de gran trayectoria, me refiero a Adolfo Castañón, considera que la autora de la Carta atenagórica supo asumir y entrever cuán compleja era su situación y la de los semejantes a ella. “Supo ascender a lo más alto del mástil de la cultura que le tocó vivir para desde allí otear los continentes y archipiélagos de lo posible y de lo real. Su figura es una brújula y una compañía que ha sabido suscitar la amistad e inspiración de los mejores”.

En 1998 quien esto escribe obtuvo la Presea Sor Juana Inés de la Cruz en Ciudad de México, con el ensayo titulado: “Sor Juana Inés de la Cruz, milagro mexicano en la América hispánica”, en el cual concluía: “Sor Juana Inés de la Cruz es la primera gran revelación del genio hispanoamericano en la poesía. Y que esa primera revelación poética haya encarnado en una mujer parece anunciar el principio de un mundo nuevo en el continente americano”.

Mi homenaje a esa niña prodigio, que aprendió a leer y escribir a los tres años y a los ocho escribió su primera loa, y que posteriormente se trasformaría en la mayor figura de las letras hispanoamericanas del siglo XVII, con esta:

Mixtura sorjuanesca de sonetos

Una rosa censurada
metáfora moralina
docta muerte y necia vida
que busca en la fantasía
el vital amor esquivo
que siempre será atractivo
si es honesto y fermental
como en un profundo sueño
no se quiere despertar.

¡Oh! Fabio gran adorado
qué buena combinación
el amar o aborrecer
padecer en el querer
o sufrir en ser querida
de qué color son las lágrimas
por no ser correspondida.

Felicianos y Lisandros
sentimientos encontrados
que marcaron contenido
de sonetos admirados
que cruzaron por los tiempos
reflexionando el amor
y llegaron hasta hoy
refrendando su vigencia
y reforzando la sentencia
que esta musa mexicana
con sus letras nos brindó
lo mejor de Nueva España.

Washington Daniel Gorosito Pérez
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