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La obra de Octavio Paz, monumento artístico

martes 30 de octubre de 2018
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Octavio Paz
Así se definía Octavio Paz: “Soy poeta”.

La totalidad del acervo cultural del escritor Octavio Irineo Paz y Lozano, conocido como Octavio Paz, fallecido en su amada Ciudad de México el 19 de abril de 1998, fue declarada Monumento Artístico.

Sin importar formato o soporte, consistente en papeles, correspondencia privada, documentos, manuscritos de poemas, ensayos, artículos periodísticos, traducciones, fotografías, filmaciones y su archivo bibliográfico.

La razón principal para realizar esta declaratoria es que el acervo de Octavio Paz reviste valor estético relevante.

Dicha declaración fue realizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba) de acuerdo con el contenido de la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos; con el objetivo de garantizar la preservación de los bienes que constituyen el acervo personal de quien recibiera el Premio Nobel de Literatura en 1990.

El documento establece la prohibición de la exportación definitiva de los bienes que constituyen el patrimonio personal del escritor. Únicamente el Instituto Nacional de Bellas Artes podrá autorizar la exportación temporal atendiendo a la difusión de la cultura mexicana en el extranjero, siempre y cuando no se afecte su integridad y se otorguen garantías confiables para su cuidado y asegurar el retorno al país.

La razón principal para realizar esta declaratoria es que el acervo de Octavio Paz reviste valor estético relevante, atendiendo a su representatividad, inserción en determinada corriente estilística, técnicas utilizadas y otras análogas. Además, se trata de los archivos de uno de los representantes más destacados de la literatura, no sólo de México e Hispanoamérica, sino mundial.

Otra consideración fue el haber sido laureado y reconocido mundialmente por su obra, lo que lo convierte en una de las figuras literarias más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Específicamente, en el caso de su obra poética, recordemos que así se definía Octavio Paz: “Soy poeta”; se desarrolló desde los 30 hasta finales del siglo XX.

La declaratoria marca un precedente y abre la posibilidad para que se realice una serie de acciones con el objetivo de proteger el legado de los escritores que han enriquecido la cultura mexicana.

Su obra poética presenta un diálogo permanente con distintas corrientes y, al igual que con el ensayo, que cultivó magistralmente, abordó una diversidad de temas, entre ellos la tradición literaria, la identidad del mexicano, el sistema político mexicano e internacional, la creación poética, las artes visuales, el erotismo y muchas otras vetas del pensamiento creativo.

En su testamento Octavio Paz estableció que su acervo personal deberá quedar en El Colegio Nacional.

Indudablemente la declaratoria es muy importante y marca un precedente y abre la posibilidad para que se realice una serie de acciones con el objetivo de proteger el legado de los escritores que han enriquecido la cultura mexicana.

Recordemos que en múltiples ocasiones, amigos y gente muy cercana a Paz y su viuda, Marie-José Tramini, fallecida el 26 de julio de 2018, comentaron que siempre rechazaron los ofrecimientos de instituciones académicas extranjeras; querían que su acervo quedara en el país y específicamente en la Ciudad de México.

En este poema de mi autoría va implícito mi homenaje a Octavio Paz:

Animal de palabras

A Octavio Paz
“Soy poeta”

México es el nido de un colibrí
que con gotas de tinta
preñadas de poesía,
escribe sobre pétalos de orquídeas multicolores.

La piel de las flores
al contacto con la mirada
arrulla los versos;
trazo divino
un hálito de aire los sacude levemente
dejando huellas indelebles
que no borrará
el monólogo del agua
primaveral que acecha
en la grisura del cielo azteca.

No todo es luminosidad.
Águila solar,
luz penumbrosa
despiadada.

Letras y silencio;
grietas de fuego;
hombres voraces.

Retas a los vientos
que esclavizan hombres e ideas.
Se rebelan versos crepitantes.
Poeta arquero.
Poeta liberador.
Poeta.
Animal de palabras.

Washington Daniel Gorosito Pérez
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