El mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio
Saltar al contenido

De poetas y poemas uruguayo-vascos

viernes 12 de marzo de 2021
¡Compártelo en tus redes!
Julio Herrera y Reissig
“Nadie rige tan noble rebelión como el vasco”, escribió Julio Herrera y Reissig (Montevideo, 1875-1910).

El vínculo de lo vasco con lo uruguayo se iniciará con Bruno Mauricio de Zabala y Gortázar, quien fundó San Felipe y Santiago de Montevideo, la capital de la República Oriental del Uruguay, en 1724. Era vasco, nacido en Durango, ciudad del señorío de Vizcaya. Pasaría el tiempo y los migrantes de tierras vascas llegarían en gran número a estas tierras del sur latinoamericano.

Entre fines del siglo diecinueve y principios del siglo veinte, descenderían de los barcos en el puerto de Montevideo miles de inmigrantes europeos y, en menor número, de otras latitudes. Personas que no habían podido desarrollar sus proyectos de vida en sus países y venían a estas tierras cargados de ilusiones y dispuestos a trabajar muy duro.

Trajeron sus tradiciones de tierras lejanas, hábitos culturales e idiomas. Un lugar destacado ocupó la migración vasca. En todos los sectores de la actividad nacional se distinguieron los vascos; no siendo las letras la excepción. Quien esto escribe también tiene raíces vascas (Villa de Ceberio, Vizcaya). Con gran placer comparto este poema de mi autoría a la ciudad que me vio nacer:

Montevideo

Montevideo
vistes tu cuerpo de siglos,
silencioso y gris.
Ciudad oxidada
El pasado es polvo.
En tus muros,
el pueblo hace poesía.
Anónimas angustias se desplazan,
miradas distraídas y lejanas
la memoria germinando
recuperando historias que nos pertenecen
perpetua tristeza.
Museo de Blanes, Rosedal del Prado y Tango llorón.

De ahí que Carlos M. González Mendilaharzu sostenga en su obra Reseña histórica de la actuación de los vascos en la vida del pueblo oriental: “Por ello desde los potentados a los más humildes, los vascos son siempre apreciados en la República Oriental del Uruguay. Se les considera ciudadanos honestos y laboriosos que han contribuido a la prosperidad de la patria que los acogió con los brazos abiertos”.

Justamente, en relación con esa exaltación de los vascos en el territorio oriental, transcribo una estrofa de un poema de 1922 de José Mendiague (1845-1937), nacido en Aldude (Baja Navarra), quien a los dieciocho años viajó a América y residió en Argentina, Chile y Uruguay, donde falleció en la capital, Montevideo, el 12 de septiembre de 1937.

El vasco indómito (mitificación)

Heskualkerriakemen izan tu, bizikigizonhandiak;
biohotzez noble burguagora, nehoren beldur gabiak,
bethioyhoka libro eddohil, hokdira gurelegiak.
Romano yaun-ekikusituste, heyekeginbalentriak.


Euskal Herria ha dado hombres verdaderamente grandes;
de corazón noble, con la cabeza arriba, sin temor a nadie,
siempre con el grito, libre o muerto, esas son nuestras leyes.
Los señores romanos tuvieron que testificar las valentías de éstos.

Sabido es lo simbólico que es el roble de Gernika para la cultura vasca. Desde el año 1882, en la capital de la República Argentina, la porteña Buenos Aires, se contaba con un retoño de dicho árbol, mismo que simboliza las libertades perdidas y de la propia identidad vasca.

El 23 de febrero de 1919 será plantado uno en Montevideo. En La Baskonia de Buenos Aires será publicado un poema de Manuel Aránaga, junto a la crónica del evento que escribió este poeta y corresponsal en la capital uruguaya:

Tú vivirás feliz,
noble blasón de nuestras libertades.
De tierra de libres vienes
y en tierra de libres vas a vivir.
Sólo has cambiado los agrestes
y risueños paisajes de Euzkadi;
bajo el cielo plomizo,
por la gravedad de la ondulada
tierra uruguaya bajo su cielo azul;
las brisas del Cantábrico,
por las del Plata.

Una prenda distintiva de los vascos es la boina. En el Diccionario enciclopédico vasco de Auñamendi es definida la boina como una gorra sin visera, redonda y achatada, de lana y de una sola pieza. Pocas veces una prenda tan sencilla ha marcado tanto la fisonomía de un pueblo y ha condicionado de tal manera comportamientos sociales y mediáticos.

Miguel de Unamuno, vasco universal, se refiere a dicha prenda en “La boina”, publicado en El Liberal, del miércoles 5 de diciembre de 1906; la define como una prenda niveladora, puesto que al ser más cómoda y más barata que otros tocados al uso provocó que éstos se fuesen relegando al olvido. Y en propias palabras del escritor y filósofo nacido en Bilbao, la boina pasó a convertirse en una prenda típica, y en cierto modo, tradicional del vasco.

Comparto unos versos del poeta y ensayista uruguayo Julio Herrera y Reissig (Montevideo, 1875-1910), autor de Sonetos vascos, en los que está presente dicha prenda de vestir:

Ya que baile o que ría, ya que ruja o que cante.
En la lid o en la gresca, nadie atreve un desplante.
Nadie rige tan noble rebelión como el vasco
y sobre esa leónica que le orla
le revienta la boina de valor ¡como un casco,
que tuviera por mecha encendida la borla!

La Escuela Rural Nº 47 de Colonia Rossell y Rius hoy lleva el nombre del poeta, escritor, periodista y maestro rural oriental, hijo de vascos campesinos, Luis Ramón Igarzábal (Durazno, 1948-2005), en homenaje al ilustre humanista nacido en ese lugar. Su obra póstuma Treinta y tres sonetos vascos fue publicada con el apoyo de la institución vasca Centro Haize Hegoa de Montevideo, que tiene como objetivo estudiar y difundir la cultura y la inmigración vasca en Uruguay.

La institución vasca afirma que el trabajo recoge 33 sonetos, “unas pocas hojas de poesía manuscrita, que guardaban en silencio el hondo sentimiento vasco que Ramón grabó en ellas en los últimos meses de su vida”.

En la primera página del libro dice: “No preciso escribir versos para ‘recibirme’ de vasco. Pero nací y me hice poeta sabiendo que la sangre tiene razones que la razón no comprende. Mi corazón, en cambio, ha sido la brújula que me ha permitido navegar, con mano impetuosa y enamorada, estos treinta y tres poemas que le estaba debiendo a mis antepasados”.

Cito como corolario una estrofa del poema “Fábulas de mi infancia”, que integra el libro Colección de poemas (1931), del doctor José Gorosito Tanco, uruguayo de familia de origen vasco, en los que cita a su tía inmigrante:

La Patria ¡Ay! De mi trompo y mi bolilla,
Donde, en pizarra azul, qué maravilla
de infancia, fue su crónica sencilla.

¿No eran los claros cuentos de la Tía
de España, que en los sueños nos ponía
nieblas de luz con su habla de ambrosía?

Washington Daniel Gorosito Pérez
Últimas entradas de Washington Daniel Gorosito Pérez (ver todo)