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Con Rafael Cadenas en la Librería El Buscón

jueves 11 de enero de 2024
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Rafael Cadenas y Carmen Cristina Wolf
La presentación de la antología Florecemos en un abismo, de Rafael Cadenas —en la fotografía, con la autora de esta nota—, colmó de público los espacios del Trasnocho Cultural, en Caracas.

La antología Florecemos en un abismo, publicada en ocasión de la concesión del premio Cervantes a Rafael Cadenas, fue presentada el miércoles 10 de enero en la muy conocida librería El Buscón, que Katyna Henríquez conduce en los espacios del Trasnocho Cultural, en Las Mercedes (Caracas). Carmen Cristina Wolf nos cuenta, desde la admiración por el mayor de los poetas venezolanos, la crónica de esa actividad.

 

Todos querían oír a Rafael Cadenas, nadie hacía el menor ruido a pesar del gentío. Cuando lo escuché decir que él no tenía la facundia de su hija Paula para hablar, pensé que el premio Cervantes recibido en España de manos del Rey no ha cambiado su carácter sencillo. Paula Cadenas había presentado minutos antes el libro Florecemos en un abismo, acontecimiento que nos reunió en el patio central del Trasnocho Cultural. También oímos a Arturo Gutiérrez Plaza, que acercó al público la poesía de Cadenas refiriéndose con sutileza a la diferencia entre los poemas “Derrota” y “Fracaso”.

Y Rafael comenzó a leer unos poemas inéditos que tituló “Trinidad”, pues fueron escritos en su exilio vivido en ese país. Se refirió al yugo sangriento del dictador Pérez Jiménez, que a pesar de eso había concedido la amnistía a 130 presos políticos. Y con la templanza que lo caracteriza dijo, palabras más, palabras menos, que el régimen actual bien podría decidir lo mismo. Porque se sabe que actualmente más de doscientos ciudadanos venezolanos permanecen prisioneros y otros tantos viven en el exilio, un sufrimiento atroz para ellos y para sus familias.

Y leyó poemas que atravesaron como dagas la sensibilidad de los presentes.

No puedo repetir de memoria los versos que leyó Cadenas, sólo sé que uno de ellos se refería a que “los militares son eternos”. Sentí un dolor inmenso que vivo cada mañana en mi país. Constato que el sol ilumina menos porque las botas y los fusiles, a los cuales se refirió el poeta, son las rejas que aprisionan la libertad de hombres y mujeres que viven bajo este cielo y también impiden disfrutar de su tierra a los que tuvieron que irse.

“Florecemos en un abismo”, de Rafael Cadenas
Florecemos en un abismo, de Rafael Cadenas (FCE/UAH, 2023). Disponible en Amazon

La emoción me impidió tomar nota al pie de la letra de las palabras de Cadenas. Mencionó a Rosa Luxemburgo (teórica marxista polaca de origen judío, posteriormente ciudadana alemana), a la cual se refirió como una comunista demócrata. Me siento incapaz de repetir con precisión lo que contó sobre los padecimientos que le ocasionó el gobierno por sus ideas y activismo político, lo que ha sucedido a los poetas que viven en dictadura desde tiempo inmemorial.

Tengo pendiente la lectura de los poemas inéditos que recoge el libro y oímos esa tarde; dejaron claro para los asistentes cómo los regímenes dictatoriales maltratan cruelmente a los que piensan diferente, hasta desaparecerlos como le sucedió a Rosa Luxemburgo.

Luego se refirió al poeta alemán Hölderlin. Contó Cadenas que éste fue acogido en la casa de un maestro carpintero, y él decía que Hölderlin se dirigía a todos los que le visitaban llamándolos “excelencia” y “señoría”. Rafael dijo que todos los seres humanos sin distinción alguna merecen ser llamados así.

En dos oportunidades dijo que no quería cansarnos leyendo, lo cual suscitó risas y aplausos entre los presentes.

De esta manera concluyó sus palabras. Nada más puedo agregar. Quiero que sepan, los que no viven aquí, que la mayoría de los venezolanos que vivimos en nuestro país no podemos comprar libros por la situación económica tan precaria que vivimos.

Mi profunda gratitud a sus hijos Paula y Silvio, a Katyna Henríquez y a los que hicieron posible que pudiéramos escuchar al poeta Cadenas, como si estuviéramos en el salón de su casa. Y pudimos abrazarlo como si nos fuera la vida en ello, porque ningún medio electrónico sustituye la presencia y la figura, como decía san Juan de la Cruz.

Carmen Cristina Wolf
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