
El artista plástico venezolano Leonardo Salazar, actualmente residenciado en España, estará presente con una obra en el Top Selection Berlin 2025, Premio Internacional de Arte Contemporáneo que se realizará en Berlín del 9 al 14 de abril.
Una obra de Salazar estará entre las cuarenta piezas seleccionadas en el Top Selection Berlin 2025. Los artistas reconocidos en la muestra tendrán la oportunidad de establecer relaciones de trabajo con la Galería BBA de Berlín.
Leonardo Salazar estará presente con una obra titulada Desplazados, que forma parte de una serie expuesta en Venezuela en los espacios más importantes. En el año 2023, Salazar mostró sus obras más recientes en la Galería de Arte Nacional de Caracas.
Leonardo ha obtenido diversos premios y reconocimientos puntuales en Venezuela y fuera del país. A continuación, un texto que escribí hace varios años para comentar sus diversas etapas de experimentación y de existencia en el arte.
El nombre de Leonardo Salazar tuvo prestigiosa resonancia en los predios del arte experimental a finales de los años sesenta y comienzos de los años setenta. Para un público un tanto desprevenido, era un enfant terrible. Creían que su nombre y su apellido podían ser causa de piquiñas en el ego: ponerle Leonardo ya era como incitarlo a que se luciera de algún modo, pero ser hijo de Braulio Salazar, completaba el sobrepeso. Braulio fue y será siempre uno de los ídolos irrompibles de Valencia, el maestro que formó a varios de los pintores más destacados del país: un artista para quien la pintura carecía de secretos.
Está claro que el público aficionado a las artes plásticas percibía a Leonardo como un enfant terrible que se apartaba de “la normalidad artística”, de la escuela tradicional. Pero muy pronto la gente se dio cuenta de que Braulio apoyaba a su hijo y no intervenía en sus conceptos y propuestas. Por su parte, Leonardo se distanciaba bastante de lo que hacía su padre, andaba en otras búsquedas. Sin embargo, eran muy unidos. Hasta los últimos días de Braulio, Leonardo estuvo con él, mirando aquellos cuadros y respirando la intensa fragancia de lo que en verdad pudieron haber denominado “los últimos óleos”.
El ángulo más interesante de esta historia es que Leonardo Salazar tuvo su gran destello, en una dimensión distinta a la gloria cotidiana y sencilla que Braulio disfrutaba. Y Leonardo tuvo el coraje y la osadía de ponerse a un lado y dejar pasar de largo la fama que se le venía encima, porque no podía quitarse la angustia de descifrar algo que había visto en el paisaje.
Experimentaba con objetos pero le resultaba imposible separarse de la fascinación que sentía por el paisaje, eso que sólo existe desde un punto de vista, que cambia si el observador se mueve. El paisaje que jamás se puede visitar de cerca porque desaparece. El paisaje que contiene vida, historia y sensaciones. Quizá comprendió por qué su padre se quedaba días enteros tratando de captar esa esencialidad.
La primera vez que el Salón Arturo Michelena de Valencia premió una obra experimental, fue en el año 1969 y la pieza premiada era de Leonardo Salazar. Y no se trataba de un tremendismo. El asunto interesante es que Leonardo Salazar formó parte de una vanguardia internacional, de una élite atrevida y fresca de artistas de los cinco continentes que se daban cita en exposiciones y salones que retumbaban y de repente se enclaustró, se retiró hacia los silencios de un taller en Bejuma y comenzó un largo período dedicado a estudiar y a pensar el paisaje.
Juan Calzadilla lo analizó certeramente:
Básicamente, Salazar ha ido construyendo su discurso en torno a la opción entre lo virtual y lo real, desplegando o comprimiendo el espacio, ya sea acudiendo al lenguaje plano de la pintura, utilizando objetos o mezclando ambos conceptos, tal como lo ha venido haciendo últimamente, sin sucumbir a la moda, pero tampoco sin renunciar a su pasión experimental.
Leonardo Salazar es un artista que nunca cesa en sus búsquedas. Ni siquiera está mirando a ver si hay público cerca. Calzadilla evidenció “su carácter vehemente y polémico...” y ese es realmente su modo de transitar el arte y la vida: Leonardo fue y seguirá siendo un artista vehemente y polémico, que con sus obras alcanza cimas de significación y asombro. Alturas de belleza y temblores de misterio.
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