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Luis Rodríguez Martínez
“Los escritores contemporáneos nos hemos movido de alguna manera del cuestionamiento a la denuncia”

domingo 11 de octubre de 2020
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Luis Rodríguez Martínez
Rodríguez Martínez: “Aunque mis escritos no abordan de forma directa temas políticos, sí exploran la realidad social que enfrentamos como país desde la ficción”. Fotografía: Silencios de Papel • Ana María Fuster Lavín

Luis Rodríguez Martínez (Puerto Rico, 1992) es escritor, guionista, fotógrafo y maestro especializado en Estudios Hispánicos. Estudió su Bachillerato en Artes en la Universidad de Puerto Rico, en el mismo recinto en el que yo me gradué, Mayagüez. Tiene, entre otros trabajos literarios y de cine (guiones), dos trabajos de narrativa nucleados: Obsesión o la farsa de Julián Solevan (novela corta, 2014) e Historias para beberse de a poco (cuentos, 2017). Él ha respondido a mis preguntas a partir de uno de sus últimos trabajos creativos, Rotos (2019), y todas sus respuestas son para compartirlas con vosotros.

—Recientemente publicó Rotos. ¿De qué trata en ese su último libro? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

—Mi nuevo libro, Rotos, narra la experiencia del huracán María desde la óptica del horror, el suspenso y la literatura distópica. Las siete historias que componen el libro elaboran el tema del Puerto Rico pos-María, algunos más cimentados en la realidad que otros. Inicialmente, quería expresar de forma irónica la resiliencia de los puertorriqueños ante este nefasto suceso; sin embargo, cuando me senté a escribir el libro me di cuenta de que había mucho dolor en las voces narrativas, y la esperanza parecía un lujo demasiado caro para algunos.

Siempre cuido las imágenes que uso; necesito que el lector pueda ver lo que describo.

—¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a Rotos y su trabajo creativo-investigativo entonces y hoy? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño-caribeño y su memoria personal o no de lo caribeño dentro de Puerto Rico y el Caribe?

—Mis trabajos previos (Obsesión o la farsa de Julián Solevan e Historias para beberse de a poco) trabajan el suspenso y, hasta cierto punto, el horror tanto en lo fantástico como en lo cotidiano. Pienso que Rotos es el libro más íntimo que he escrito; la investigación para este libro fue la vivencia misma del huracán, la experiencia del día a día con nuestra nueva realidad como país. Rotos es una tragedia porque el entorno es trágico, pero la mayoría de los personajes se esfuerzan por encontrar razones para seguir viviendo. Este libro no pretende ser una radiografía o crónica de los sucesos, sino una mirada al interior de los seres que, de alguna manera, fuimos protagonistas del desastre más grande en la historia moderna de Puerto Rico. En cuanto a la relación de mis trabajos con la experiencia caribeña, pienso que sin importar de qué hable en mis escritos la visión del mundo desde el Caribe siempre será distinta a otras. Asimismo, debemos considerar que nuestra visión de la realidad está enfocada desde una óptica colonial que nos impone la metrópoli. Pienso que todo esto se refleja en mi obra de alguna manera.

—Si compara su crecimiento y madurez como persona y escritor con su época actual de escritor en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

—Comencé a escribir muy temprano, desde la escuela intermedia, de manera que los intereses, temas y destrezas han cambiado con el pasar del tiempo. Definitivamente, en mi primer trabajo publicado, Obsesión o la farsa de Julián Solevan, considero que tenía recursos narrativos un tanto limitados. No digo que sea una mala historia, sino que al leerla en el presente encuentro frases que no volvería a escribir. Con los libros de cuentos, Historias para beberse de a poco y Rotos, pienso que se puede apreciar la madurez como escritor que he obtenido a través de los años. De todos modos, siempre cuido las imágenes que uso; necesito que el lector pueda ver lo que describo; si eso no ocurre, no he logrado mi meta como narrador.

—¿Cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo e investigativo a su quehacer literario?

—He tenido la dicha de conocer y compartir con muchos de los escritores contemporáneos. Incluso, hemos dialogado acerca de nuestros procesos creativos, inquietudes, manías y rituales, entre otros. Pienso que esa misma diversidad creativa aporta al enriquecimiento de las letras puertorriqueñas contemporáneas. Debo decir que me parece apremiante crear espacios que nos permitan llevar nuestros trabajos literarios fuera de los lugares habituales, capturar una audiencia que quiere leer, sólo que no ha encontrado un libro que le ate. En términos de la investigación y cómo ésta se manifiesta en mi obra, la mayoría de mis historias nacen de lo que escucho o veo a diario. Escribo sobre lo que me incomoda, lo que me hace repensarme como ser humano.

—Ha logrado mantener una línea de creación literaria enfocada en el cuento y la novela. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

—Agraciadamente, he recibido el respaldo de mis lectores con los tres libros que he publicado al momento. De igual manera, la crítica, aunque limitada, ha sido favorable. Mis colegas resaltan el lenguaje simple y directo, así como las imágenes casi cinematográficas que se presentan en mis escritos.

—Sé que usted es de Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, un escritor, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

—En nuestra isla es muy importante el tema de la identidad. ¿Qué somos? ¿Quiénes somos? Son preguntas que se han planteado generaciones de escritores en el pasado. Pienso que los escritores contemporáneos nos hemos movido de alguna manera del cuestionamiento a la denuncia. Claro, este pensamiento varía entre mis colegas. Me considero un escritor puertorriqueño que escribe de la realidad cotidiana del ser humano, sin que esto limite mi producción literaria a los temas habituales que entendemos como “literatura puertorriqueña”.

La Universidad de Puerto Rico fue parte fundamental de mi desarrollo como escritor.

—¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo y su formación en la Universidad de Puerto Rico?

—Los años en la Universidad de Puerto Rico afianzaron en mí ideales que se venían desarrollando desde la escuela superior. Tanto mi formación académica y mis experiencias de vida como mis ideales políticos se reflejan en mi obra indirectamente. Aunque mis escritos no abordan de forma directa temas políticos, sí exploran la realidad social que enfrentamos como país desde la ficción.

—¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida como estudiante antes y después de su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor en Puerto Rico hoy?

—La Universidad de Puerto Rico fue parte fundamental de mi desarrollo como escritor. Mis primeros cuentos se publicaron en la revista en línea El Vicio del Tintero, que editaba en aquel momento el escritor y amigo Omar Palermo Torres. Luego se publicó mi novela, Obsesión o la farsa de Julián Solevan, aún siendo estudiante. Además, escribí muchos cuentos durante el bachillerato. Entrar en contacto con clásicos de la literatura hispanoamericana, así como escritores contemporáneos, influyó muchísimo en mi desarrollo como escritor, lo que probablemente no hubiera sido posible sin el influjo de la academia.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática ficticia del mismo? ¿Cómo ha variado?

—En la medida en que han pasado los años y se le ha dado más exposición a mi obra, la recepción ha sido favorable. Los libros anteriores gozaron de la aceptación de los lectores. Con Rotos se demuestra, a mi entender, una madurez en mi narrativa; esto ha desembocado en una mayor aceptación y difusión de la obra. Este libro, aunque es el más breve que he publicado, contiene historias maduras, algunas grotescas y crudas, otras esperanzadoras pero todas muy bien cuidadas.

—¿Qué otros proyectos creativos tiene usted pendientes?

—Actualmente trabajo en un proyecto muy especial, un tanto experimental ya que fusiona el cuento y la novela.