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Emilio del Carril:
“Revisto de ficción mi forma de ver el mundo”

domingo 18 de julio de 2021
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Emilio del Carril
Emilio del Carril: “Quiero contar desde mi masculinidad (atropellada y cambiante), desde lo que considero romántico o atroz y desde la plataforma que me da la esperanza y el pesimismo”.

Emilio del Carril (San Sebastián, Puerto Rico, 1959), también conocido desde su origen como Ángel Emilio Soto González, es un escritor, docente e investigador graduado de doctor en Literatura Puertorriqueña y Caribeña del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (PhD, 2014). Realizó estudios avanzados en Creación Literaria en la Universidad del Sagrado Corazón (M.A., 2007), llegando a ser parte de su cuerpo docente. Ha ejercido la cátedra también en la Universidad de Puerto Rico. Es autor, entre otros trabajos creativos e investigativos, de Cinco minutos para ser infiel… y otras divagaciones testiculares (2007), En el reino de la Garúa, primera jornada: entre soles, lunas, amores y desamores (2016) y En el oscuro reino de la Garúa, segunda jornada (2018). A partir de su primer conjunto de relatos, el hermano de Maribel me ha dado la dicha de haberle entrevistado. Sus respuestas son también para todos vosotros.

 


 

—Hace algún tiempo publicó Cinco minutos para ser infiel… y otras divagaciones testiculares (2007). ¿De qué trata dicha colección de relatos? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlos?

—Ese libro fue un junte de los cuentos que había presentado en la maestría en Creación Literaria del Sagrado Corazón. En especial, en la clase de la querida escritora Marta Aponte Alsina, quien es uno de mis modelos narrativos más preciados. En ese momento me percaté de que los protagonistas de mis cuentos eran varones y que éstos tenían algún problema con la sexualidad. Hice una introspección y me di cuenta de que, quizás, hacía falta desvestir (literariamente) la coraza de “macho” que tanto ha afectado a hombres y mujeres de nuestra sociedad, presentando personajes vulnerables que son víctimas de su sexualidad.

El proceso de evolución de la sociedad de la que soy parte ha adquirido una velocidad que me exige una constante introspección y análisis.

—¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a Cinco minutos para ser infiel… y otras divagaciones testiculares y su trabajo creativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño-caribeño y su memoria personal con lo caribeño dentro de Puerto Rico y el Caribe?

—Antes de la literatura erótica sólo había publicado cuentos infantiles; posteriormente, cambié mi enfoque. En 2013 comencé a escribir microficción. En el reino de la Garúa se convirtió en un proyecto demasiado grande, que, en cierta forma, ha terminado siendo un obstáculo para otros proyectos que tengo en agenda. Claro, con el paso de los años he reafirmado mi amor por Puerto Rico, e intento que mi literatura tenga mi visión de mundo caribeña. Ya hemos pasado la etapa de escribir para entretener; de hecho, siempre me ha parecido superfluo ese planteamiento. En mi caso, revisto de ficción mi forma de ver el mundo. Quiero que mis historias denuncien, reclamen y establezcan puntos de convergencia para evaluar las llagas de nuestra sociedad.

—Si compara su crecimiento y madurez como persona, docente-investigador y escritor con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

—El proceso de evolución de la sociedad de la que soy parte ha adquirido una velocidad que me exige una constante introspección y análisis. No puedo quedarme con las conclusiones que sirvieron para establecer la rúbrica de lo que debía ser la vida, debo abrirme a otras posibilidades. En lo que a mí respecta, busco flancos desde los que pueda ser útil. Ahora que recién ingresé a la tercera edad quiero explorar al adulto mayor como protagonista de mis relatos. Me resulta insoportable el estereotipo que se presenta en los medios de comunicación con relación a este importante grupo de la sociedad.

—¿Cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo a su quehacer de escritor y su trabajo de docente-investigador?

—Impera cincelar una poética como escritor ante el género narrativo que trabaje (microcuento, cuento o novela corta). Los escritores que traspasamos las puertas de diversas generaciones debemos integrarnos a los movimientos creativos existentes, compartir nuestras ideas y asimilar el zumo de nuevas tendencias. La exposición a la mezcla de pensamientos “canónicos” y “emergentes” me permite utilizar nuevos canales para llevar la información y un porfolio de posibilidades para narrar.

—Ha logrado mantener una línea de creación enfocada en la narración en y desde Puerto Rico. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

—En general, se recibe el insumo de aquellos a quienes les gusta tu trabajo. Por consecuencia, la recepción es buena. Anteriormente, me hubiera gustado teorizar más sobre algunos géneros como la microficción, pero me he percatado de que hay una carrera, que por momentos me parece desmedida, por plantar la bandera de la teoría para reclamar el planeta de la microficción. En muchos casos veo más predilección por la analogía ingeniosa que por la integración o exclusión del microcuento en el género cuento.

—Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, un escritor, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

—Definitivamente, cada día abrazo mi puertorriqueñidad e intento irrigar mi trabajo con nuestra cultura y forma de ver el mundo. Si analizamos con mesura, nos percataremos de que no sólo la “fábula ingeniosa” hace una narración, también cómo la contamos. El balance fondo y forma es importante cuando se intenta mantener la esencia de lo que eres.

—¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo y su formación en Puerto Rico?

—Para mí es importante saberme parte del entorno caribeño e hispanoamericano. Me gusta hablar de Puerto Rico y de nuestra forma particular de ver el mundo. Quiero contar desde mi masculinidad (atropellada y cambiante), desde lo que considero romántico o atroz y desde la plataforma que me da la esperanza y el pesimismo.

No soy una persona de exponerme en demasía en los medios, en realidad soy muy tímido.

—¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida como estudiante antes y después de su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor en Puerto Rico hoy?

—Debo aclarar que sólo estudié en el Colegio de Profesiones Relacionadas con la Salud, que si bien es cierto es parte del sistema de la UPR, carece del enfoque cultural y humanístico de la universidad. No obstante, muchos de mis referentes como escritor están influenciados por profesores del sistema UPR de Río Piedras: Juan Gelpí, Luis Felipe Díaz, Ramón Luis Acevedo, Nívea de Lourdes Torres, Raúl Guadalupe y Félix Córdova Iturregui; Marie Ramos, Marta Aponte Alsina, Ángela López Borrero, Arturo Echavarría, las hermanas López Baralt; Miguel Ángel Fornerín (Cayey); Beatriz Navia y Orlando Planchart (Ponce); Alinaluz Santiago Torres, Amílcar Cintrón Aguilú, Zoé Jiménez Corretjer y Carlos Roberto Gómez (Humacao); Mario Cancel y Ángela Valentín (Mayagüez) y Alberto Martínez Márquez (Aguadilla). No puedo dejar de reconocer a Luis López Nieves, Zulma Ayes y Dinah Kortright por su apoyo.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática de éste? ¿Cómo ha variado?

—Siempre digo que en la gran mesa del banquete llamado literatura hay espacio para todo lo que se haga con honestidad y respeto. Por eso, es común encontrar nuevos lectores que aprecien mi trabajo y estudiosos que lo comenten. No soy una persona de exponerme en demasía en los medios, en realidad soy muy tímido. Sólo llevo algunas redes sociales, y en éstas sólo expongo una pequeña parte de mi intimidad. Aunque mi vida como docente lleva dieciséis años a tiempo parcial, necesito completar mi presupuesto laborando como tecnólogo médico. Esta dualidad me confiere un balance entre lo subjetivo y lo objetivo, pero me quita tiempo valioso para gestar literatura.

—¿Qué otros proyectos creativos tienes pendientes?

—Tengo tantos proyectos y tan poco tiempo para hacerlos realidad, que el sentido de urgencia se me transforma constantemente en ansiedad, y hasta en ataques de pánico. Acabo de salir de una intervención quirúrgica y desde el accidente sólo he pensado en todas las tareas pendientes:

  • Cantiga de los nombres perdidos, novela corta
  • Manual imperfecto, para el cuentista perfecto, teoría de la narrativa
  • Erotiqueños, antología del microcuento erótico y sexual y LGBTQ+
  • En el virulento reino de la Garúa: jornada pandémica
  • Cuentos tristes para niños grandes, literatura juvenil
  • Sobre el suave efluvio de tu garúa: memorias de un cuentapasos, mininovela
  • Yo viví en Gomorra, poemas (creo)
  • Primera antología de literatura infantil de Puerto Rico