XXXV Premio Internacional de Poesa FUNDACIN LOEWE 2022

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Adelaida López López:
“Todo lo que afecte al ser humano debe ser erradicado de la faz de la Tierra”

domingo 19 de diciembre de 2021
Adelaida López López
Adelaida López López: “No percibo el que haya personas perdiendo el tiempo discriminando contra los demás”. En la fotografía, la investigadora junto con la escritora Yolanda Arroyo Pizarro (izquierda).

Adelaida López López (Comerío, Puerto Rico) es docente e investigadora, egresada del doctorado en Literatura Puertorriqueña y del Caribe del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (Ph. D., 2018). Tiene en su haber un Bachillerato en Artes con concentración en Estudios Hispánicos (B. A., 1985) en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Cayey. También ostenta una Maestría en Artes con concentración en Educación y Currículo de la Universidad del Turabo. Ha ejercido su cátedra en la Universidad Ana G. Méndez, la Universidad del Sagrado Corazón y el Departamento de Educación de Puerto Rico. Adelaida ha respondido nuestras preguntas, y sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

Hace un par de años participó de su defensa de tesis doctoral en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Su tesis lleva por título Lo “afroqueer”: interseccionalidad en las novelas Violeta, Caparazones y en la colección de cuentos Avalancha de Yolanda Arroyo Pizarro (2018). ¿De qué trata en su tesis doctoral?

La tesis doctoral trata sobre la interseccionalidad de lo “afroqueer” en la narrativa de la escritora puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro. El estudio de la interseccionalidad entre la raza y el género conforma el contenido de la investigación. Ambos conceptos son examinados desde la perspectiva de los estudios culturales, la teoría queer y la teoría interseccional, junto a la visión filosófica de Judith Butler, Michel Foucault y George Bataille.

Decidí explorar entre los escritores puertorriqueños y opté por conocer más la deconstrucción textual de la transgresora escritora Yolanda Arroyo Pizarro.

Yolanda Arroyo Pizarro es una escritora interseccional. Los temas presentes en su narrativa no actúan de forma independiente, sino que se relacionan unos con otros. Las obras bajo análisis no permiten la limitación de estudio a un solo tema. El vínculo entre tema y tema no se puede obviar. Las situaciones sociales explícitas están entrelazadas, intersecadas por la sexualidad, lo queer y la negritud. De la misma manera en que Crenshaw realizó la analogía para la intersección de la raza y el género, los personajes Nessa y Alexa de la novela Caparazones, y Violeta, Vita e Iolante de Violeta se encuentran paradas en una intersección recibiendo el impacto de la interseccionalidad entre raza y género. Este trabajo puede categorizarse como un estudio interseccional, con la aclaración de que en las obras no se pretende utilizar la interseccionalidad como método, sino como una manera de entender la temática presentada y las historias vivas que la imbrican o deconstruyen.

 

¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar su tesis doctoral? ¿Qué relación tiene ésta con su formación educativa y trabajo creativo-investigativo previo, durante y hoy en literatura puertorriqueña y del Caribe?

Recién iniciaba mis estudios doctorales, tuve la oportunidad de leer las novelas Loco afán (1996), de Pedro Lemebel; La novelabingo (1976), de Manuel Ramos Otero, y la colección de cuentos Mundo cruel (2010), de Luis Negrón, en el curso Teoría Literaria con la profesora Lilliana Ramos Collado. Desde entonces, surge mi interés por la literatura queer. Lo que admiro de estas obras es la naturalidad con la que se presentan las historias de los personajes amantes de su propio sexo y la similitud con lo que vive un sujeto en la vida real. Lemebel, en su novela Loco afán, utiliza los recursos del lenguaje para presentarnos el mundo de los homosexuales, mundo estudiado por él y presentado a través de su obra. Toda la obra está impregnada de jocosidad o humor; es la técnica que utiliza para enjuiciar o criticar la trama presentada. Por consiguiente, un año antes de terminar los cursos doctorales e ir pensando, reflexionando y delimitando el tema para realizar la tesis de grado, decido hablar con la profesora Zaira Rivera Casellas y le manifiesto mi interés por la literatura queer y la figura de Lemebel. Luego, decido explorar entre los escritores puertorriqueños y opto por conocer más la deconstrucción textual de la transgresora escritora Yolanda Arroyo Pizarro.

Por otra parte, consideraba que en Puerto Rico y el Caribe no se había escrito mucho sobre literatura queer o, sencillamente, no se facilitaba encontrar o conocer los textos queers. Las historias queers puertorriqueñas andaban algo dispersas o solapadas. El ambientalista y escritor Javier Laureano, en su texto San Juan Gay (2016), así lo confirmaba. Este texto presenta la trayectoria de la comunidad gay en Puerto Rico desde 1948 hasta 1991. De acuerdo con Laureano, era difícil encontrar compilaciones de archivos queers en Puerto Rico. Él expone la gran necesidad existente en la obtención y preservación de estos archivos. Tengo entendido que, actualmente, trabaja sobre la recopilación y creación de un archivo.

Sin embargo, desde la década del dos mil diez al presente, se acrecentaba una explosión de literatura queer como lo había profesado, en algún momento, el escritor y profesor Luis Felipe Díaz. Se presenta ante mis ojos un terreno fértil para explorar e investigar. Por consiguiente, me di a la tarea de buscar y recoger lo que se había publicado sobre Yolanda Arroyo Pizarro y leer sus textos. Incluso, cuando comencé a documentarme, exploraba cómo se presentaba lo “afroqueer” en otras partes del universo y no fue mucho lo que encontré. Existían muchísimas evidencias en otros países latinoamericanos sobre estudios afrodescendientes, pero no queers. Lo mismo ocurría en Puerto Rico, aunque, hoy día, puedo decir que se han estado rescatando y creando historias afrodescendientes, incluso por la misma Yolanda Arroyo Pizarro, quien dirige el proyecto Cátedra de Mujeres Ancestrales y Afrodescendientes. Además, he observado que mientras va avanzando el siglo XXI y la sociedad aboga por los derechos de la población LGTBIQ+, la literatura queer, también, ha ido en aumento. Se ha ido acoplando a las diversas luchas y a los últimos acontecimientos en Puerto Rico y el mundo. Los documentos y las historias LGTBIQ+ se han convertido en una preocupación constante para los nuevos escritores.

En cambio, en el texto Documentos del feminismo en Puerto Rico (2000), de Ana Irma Rivera Lassén y Elizabeth Crespo, se destaca la década de 1980 como una donde se produjo un gran trabajo desde la academia alrededor de los contextos queers, pero hubo diferentes grados de resistencia puertorriqueña. En la década de 1990 y 2000 el discurso queer encontró un nuevo conservadurismo: la academia, el género, la clase, la raza y la academización del discurso homosexual tuvo consecuencias importantes. En estas décadas, hubo un devenir de un campo académico reconocido, estudios queers puertorriqueños con parámetros específicos, metodologías y contenido. El ensayo de Negrón Muntaner “Echoing Stonewall and Other Dilemmas” (1992) es uno de los primeros intentos en crear la historicidad del desarrollo del activismo gay lésbico en Puerto Rico utilizando la investigación académica. Este impulso investigativo continúa en Puerto Rico y Estados Unidos con el coeditor Luis Aponte Parés en Páginas omitidas: la presencia gay y lesbiana (1998) y el ensayo de Lawrence La Fountain-Stokes “1898 y la historia de un investigado siglo puertorriqueño: imperialismo, diáspora y transformación social”, sobre la naturaleza imbricada de los homosexuales estadounidenses y puertorriqueños.

Con este trabajo promuevo la lectura, el análisis y la conservación de la literatura queer en Puerto Rico.

Los textos de Arroyo me atraen porque evidencian valentía. La autora se atreve a romper con lo heteronormativo, la opresión, la marginación, el discrimen y con lo que, a veces, se considera “prohibido”. Más allá del mundo ficcional que puedan recrear sus textos, se presentan historias que se convierten en una poderosa herramienta para demostrar cómo salir y exponer los fundamentos principales de los derechos humanos a través de una literatura que nos hace ser partícipes del mundo en el que nos encontramos.

Me siento sumamente identificada con el trabajo que realicé y lo considero una aportación para combatir todas las interseccionalidades negativas que se puedan dar en mi país y en el mundo entero por condición de raza y género. No percibo el que haya personas perdiendo el tiempo discriminando contra los demás, cuando deben darse la oportunidad de conocer y compartir con otros. Con este trabajo promuevo la lectura, el análisis y la conservación de la literatura queer en Puerto Rico puesto que el desarrollo en este campo de interés aporta ideas y ofrece información para generar más investigaciones sobre lo queer y la afrodescendencia desde la antillanía. Motiva, además, a la reflexión sobre las intersecciones de la sexualidad u orientación sexual, a la misma vez que genera una visión y configuración de la diégesis o deconstrucción del discurso erótico en los textos Violeta, Caparazones y Avalancha, de Yolanda Arroyo Pizarro.

 

Si compara su crecimiento y madurez como persona, investigadora y docente entre la época que completa su grado en Estudios Hispánicos con su época actual, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo?

Cuando completé mi grado en Estudios Hispánicos (1985), nunca se habló de literatura o textos queers. Se hablaba de afrodescendencia por nuestra condición colonialista. Con relación a la participación del negro en la literatura puertorriqueña, siempre se presentaban textos cargados de colorismo: la negra, la mulata, la morena, la trigueña, entre otros. De forma perpetua, se presentaba la misma combinatoria: las relaciones amorosas del blanco o el español con la mulata, la esclava e incluso historias clasistas del rico con la pobre. Encontrábamos, además, literatura negra escrita por negros, como Eleuterio Derkes o Manuel Alonso Pizarro, o literatura escrita por blancos donde se da a conocer la vida de personajes negros o mulatos, como Alejandro Tapia y Rivera con La cuarterona (1867) o La juega de gallos y el negro Bozal (1852) del patillense Ramón C. F. Caballero. Podemos mencionar otros escritores que trabajan el tema de la negritud, como Luis Palés Matos, Francisco Arriví, Cayetano Coll y Toste y Fortunato Vizcarrondo, entre otros. Siempre me ha interesado y presto atención al tema de la negritud en la literatura. A través de mi vida, he comprendido muchas cosas, he sufrido una conmoción cerebral por medio de la lectura de textos literarios y he alcanzado un horizonte de interpretaciones y plurisignificados.

De acuerdo con mi experiencia, se enfocaba más en el estudio de la teoría psicológica y sociológica de la literatura. Concluyo que se estudian varios textos del siglo XIX y XX que son necesarias para saber lo que ocurrió, pero textos como los de Yolanda Arroyo Pizarro me dicen lo que está pasando ahora.

 

Comvinó usted su conocimiento en estudios hispánicos con un posgrado en Literatura de Puerto Rico y el Caribe. ¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de hispanistas y caribeñistas con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico? ¿Cómo ha integrado su conocimiento en estudios hispánicos a sus estudios en literatura puertorriqueña y del Caribe y, los antedichos, en su trabajo creativo-investigativo hoy?

Al momento de la realización de esta entrevista, continúo pensando que en Puerto Rico es limitado el conocimiento de la literatura queer. Considero que debe expandirse e incluirse en los currículos y universidades. De la misma forma que se han creado programas de estudio sobre afrodescendencia y feminismos, pueden incluirse cursos, programas o espacios de articulación sobre literatura o teoría queer para continuar atendiendo la diversidad. Me parece que en algunas ocasiones avanzamos y en otras se retrocede. Sé que hay excelentes escritores en el patio puertorriqueño y en la diáspora que pueden incorporarse.

 

¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico, y la de sus pares?

Puedo manifestar que fue un poco difícil la recepción de mi trabajo creativo-investigativo. Recibí comentarios y cuestionamientos como los siguientes: “Te estás metiendo en aguas profundas”. “¿Qué estás haciendo?”. “Es un tema profundo, delicado”. “Es un tema que no se trabaja y del cual no se ha escrito”. “En Puerto Rico no se escribe sobre interseccionalidades”. Este es un concepto utilizado por la abogada estadounidense Kimberle Crenshaw para poder explicar, en corte, lo que ocurría en un caso atendido sobre discrimen por raza y género en el empleo. En cambio, la socióloga y profesora Patricia Collins lo utiliza como una metodología para explorar y analizar los factores que afectan a un sujeto, por ejemplo, los de un estudiante y sus situaciones con los estudios universitarios o para investigar cómo las mujeres negras afroamericanas viven su vida. La utilización de la metodología pretende lograr cambios sociales. La interseccionalidad reconoce el estudio etnográfico como una manera para solucionar problemas y tomar decisiones. Ojalá en Puerto Rico se adopte esta metodología para que las entidades gubernamentales comiencen a investigar y descubran cómo vivimos las mujeres puertorriqueñas. Deseo que surja la genuina intención de resolver conflictos como el feminicidio. Sabemos que se ha declarado un estado de emergencia, pero seguimos preguntándonos, ¿y ahora qué?

El tema de la equidad e identidad de género es uno que continúa debatiéndose en la palestra pública y gubernamental.

Retomando los comentarios realizados sobre el trabajo, otros indicaban: “Es interesante, sigue”. Mi voz interior decía: “Me gusta lo que estoy haciendo. Es pertinente y necesario”. Hoy día, puedo decir que ha sido un trabajo, hasta el momento, único, y espero que sea la puerta de entrada a más investigaciones y logre incorporarse a la academia con un enfoque cognitivo-educativo. Sé que ha sido recibido con beneplácito, incluso por la institución donde realicé los estudios doctorales. No importa que ese documento al cual sustantivamos tesis esté guardado en una biblioteca, las ideas plasmadas seguirán conmigo. Continuaré asumiendo postura.

 

Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera una docente-investigadora puertorriqueña o no? O, más bien, una docente-investigadora, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

Soy puertorriqueña y me considero una docente-investigadora universal porque los temas, inquietudes y necesidades trabajadas son transversales.

                                                                                                                     

¿Cómo integra su identidad étnica e identidad de género, y su ideología política con o en su trabajo creativo-investigativo y su formación en estudios hispánicos y estudios de literatura puertorriqueña y del Caribe?

Soy humana. Soy mujer. Al igual que Butler, pienso que ser mujer es una “indisposición natural” por diversas razones que no voy a traer a colación, pero que muchos conocemos a través de los diversos roles que ha desempeñado a través del tiempo y por la historicidad de las luchas feministas. El tema de la equidad e identidad de género es uno que continúa debatiéndose en la palestra pública y gubernamental. Tengo derecho a vivir y disfrutar la vida como los demás, a mi propio ritmo y como prefiera. Soy parte de este mundo. Desde la perspectiva de lo que he aprendido a hacer y a lo que me he dedicado gran parte de mi vida, aporto y colaboro para un mundo en el que todos seamos felices, sin prohibiciones impuestas, a veces, por algunos, discrimen, estereotipos y racismo, entre otros. Considero que todo lo que afecte al ser humano debe ser erradicado de la faz de la Tierra. Se necesita de una política pública que establezca la construcción variable de la identidad, aunque cada cual disfrute de la propia. La política pública debe concebirse como una ordenación de la vida humana regida por una serie de principios agradables y racionales que erradique cualquier forma de dominio sobre las personas, pero, lamentablemente, en la política tradicional que conocemos no es así.

En estos momentos observo cómo se revive en Puerto Rico el tema de las terapias de conversión por orientación sexual, si hace tiempo que se había trabajado. Por ejemplo, desde 2006 en el documento Principios de Yogyakarta (Principios sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos con relación a la orientación sexual y la identidad de género), en el “Principio 18” se expone lo siguiente: “Ninguna persona será obligada a someterse a ninguna forma de tratamiento, procedimiento o exámenes médicos o psicológicos, ni a permanecer confinada en un establecimiento médico, por motivo de su orientación sexual o su identidad de género. Con independencia de cualquier clasificación que afirme lo contrario, la orientación sexual y la identidad de género de una persona no constituyen, en sí mismas, trastornos de la salud, y no deben ser sometidas a tratamiento o atención médica, ni suprimidas”. Por el contrario, se sugiere que los Estados garanticen que ningún tratamiento o consejería de índole médica o psicológica considere, explícita o implícitamente, la orientación sexual y la identidad de género como trastornos de la salud que han de ser tratados, curados o suprimidos. Hay una frase que dice que leer o estudiar combate la ignorancia y te da poder.

 

Que no se apague la voz, sino que se unan muchas voces hasta llegar a los confines del planeta.

¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida como estudiante de bachillerato antes y después de su paso inicial por la Universidad de Puerto Rico para obtener un primer grado? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de docente-investigadora especializada en literatura puertorriqueña y del Caribe hoy?

Realmente, estudiar es un proyecto de vida. Los estudios postsecundarios y doctorales me permitieron tener una visión de la literatura española, latinoamericana y, por ende, puertorriqueña y del Caribe, además de estudiar la lengua sincrónica y diacrónica de forma extensiva. La especialidad en Literatura Puertorriqueña y del Caribe me dio la oportunidad de conocer el imaginario del Caribe y reconocer que República Dominicana, Cuba y Puerto Rico son más que las dos alas de un pájaro. Sus textos literarios son una gran oportunidad para conocer los diversos elementos culturales. Desde ellos se aborda la historicidad, las memorias, las crisis, las situaciones geopolíticas, el feminismo, las masculinidades, las desigualdades sociales, la resiliencia, en fin, cualquier ideología y de sus cantores, además de las relaciones contextuales. Disfruto la literatura. Promuevo el que otros se contagien y reconozcan que recibimos información que puede ser nuestra aliada en tiempos de dificultades a corto y a largo plazo.

 

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a las temáticas de éste? ¿Cómo ha variado?

Poco a poco, pero a paso firme y gracias a las luchas de hombres y mujeres de Puerto Rico, adicionalmente a los movimientos vigentes, se ha ido orientando y educando con relación a las interseccionalidades de raza y género. Que no se apague la voz, sino que se unan muchas voces hasta llegar a los confines del planeta. Esta pregunta me hacer pensar en los primeros veinte días del año en curso. Los voy a utilizar como referencia para contestarla. ¿Cómo fueron esos primeros veinte días en Puerto Rico? Fueron unos días cargados de controversias; recién había culminado el período eleccionario. Con esto nada más, teníamos para estremecernos. Ustedes saben todo lo que ocurrió. Pero la gran situación que ha estado vigente y continúa estremeciéndonos son los feminicidios. Como ya he mencionado, la interseccionalidad, como metodología, es un apoyo para auscultar e investigar los factores que intervienen en una situación y cómo trabajamos con ellos para lograr cambios sociales.

Debo reconocer la gran dificultad que ocasiona el análisis de las interseccionalidades por raza y género porque son muchísimos los temas que se intersecan. Mantener el hilo conductor sobre un solo tema no es fácil, pues podemos pasar de uno u otro sin ninguna dificultad, aunque lo que digo aparente ser contradictorio. El mapa mental es amplio y reducirlo para la escritura es un reto.

 

¿Qué otros proyectos creativos tiene recientes y pendientes?

Tengo pendiente hacer por lo menos una o dos publicaciones sobre el tema que nos trae al ruedo de esta entrevista y continuar mi misión por la educación de nuestro país. En el mes de abril, espero culminar una certificación como neuroeducadora. Continúo trabajando con la docencia en Puerto Rico, colaborando con el diseño curricular dondequiera que esté e impartiendo clases a nivel universitario.