XXXVII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE 2024 Saltar al contenido

Mayra Rosario Urrutia:
“Hay que atreverse a incursionar en temas que han sido poco explorados”

domingo 6 de marzo de 2022
¡Comparte esto en tus redes sociales!
Mayra Rosario Urrutia
Mayra Rosario Urrutia: “Gracias a la enseñanza, a la curiosidad de mis estudiantes, a la apertura de aquella historia rígida que aprendimos, se abren cada día más la posibilidad temática”.

Mayra Rosario Urrutia (San Juan, Puerto Rico) es docente e investigadora en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Estudió Sociología (B.A., 1974), Administración Pública (M.A., 1982) e Historia de Puerto Rico y el Caribe (Ph.D., 1993) en la Universidad de Puerto Rico. Ha sido una destacada ponente, reseñista, articulista y autora de libros desde al menos 1983. A su vez, ha sido directora y lectora de un gran número de seminarios y disertaciones de maestría y doctorado en el Departamento de Historia de la Universidad de Puerto Rico desde 1994. La doctora Urrutia nos ha contestado nuestras preguntas, y todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 

En 2018 publicó La epidemia reinante: llegada, difusión e impacto de la influenza en Puerto Rico, 1918-1919. ¿De qué trata este libro? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

Hubo varias razones para hacer esa investigación, aunque aún no se perfilaba ni se imaginaba la llegada y los severos impactos de la pandemia de Covid-19 por la que atravesamos hoy. Fueron razones que convergen en un momento determinado y que culminaron en una necesidad personal que tenía en términos de dudas y conocimiento.

Mi madre falleció debido a complicaciones con la influenza y decidí canalizar esa pérdida por el camino de algo positivo como ella hubiese querido.

Lo primero es que mis investigaciones principalmente han tratado sobre temas ubicados en el siglo XX como, por ejemplo, la prohibición del alcohol en la isla hasta su derogación, la criminalidad local, la llegada del protestantismo, el ascenso y descenso del Partido Popular Democrático, el año 1898 y el cambio de soberanía, el homicidio seguido por suicidio, y otros. Mientras se investiga, nos topamos con noticias y documentos sobre variados temas que en mi caso los voy guardando para otras ocasiones si despiertan mi interés. Eso ocurrió con las noticias que encontraba sobre la llegada de la influenza a la isla en 1918.

En una presentación que hice un día en la Fundación Luis Muñoz Marín, traje a colación el tema cuando estaba abordando las elecciones de 1920 y la colega Silvia Álvarez me indicó que había que investigarlo. Más luego de eso, mi madre falleció debido a complicaciones con la influenza y decidí canalizar esa pérdida por el camino de algo positivo como ella hubiese querido.

Esta fue, y sigue siendo, una investigación sobre la llegada e impacto de la pandemia de influenza de 1918-1919 desde un enfoque sociocultural de la historia de la enfermedad que se promueve y se discute en términos historiográficos. Actualmente, ofrezco un curso graduado sobre los temas de la salud y de la enfermedad, y el mismo ha generado valiosas discusiones por parte de los estudiantes y de los invitados.

 

¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a La epidemia reinante y su trabajo creativo-investigativo entonces y hoy? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueña-caribeña y su memoria personal o no de lo caribeño dentro de Puerto Rico y el Caribe?

Cuando hago las investigaciones, estudio la historiografía relacionada con el tema en países del Caribe, entre otros. En ocasiones no hay muchos trabajos sobre mis temas, pero siempre me interesa explorar los que encuentre. En el caso de la influenza me topé con uno que considero un valioso comienzo de estudio por lo que aprendí sobre la influenza en términos comparativos, y pude comprobar lo poco que se había investigado el tema.

No sólo busco en el Caribe, lo cual incluye a México. Tiendo a buscar y analizar trabajos de otros contextos que ayudan mucho a ver las diferencias con nuestras experiencias y los enfoques culturales que desarrollan otros historiadores. Canadá, Estados Unidos, América Latina, España, Inglaterra, son sólo algunos países en donde he encontrado una valiosa historiografía sobre mis temas de estudio.

 

Si compara su crecimiento y madurez como persona, socióloga, historiadora, docente, investigadora y escritora con su época actual de historiadora en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

Creo que gracias a la enseñanza, a la curiosidad de mis estudiantes, a la apertura de aquella historia rígida que aprendimos, se abren cada día más la posibilidad temática, los enfoques teóricos, la ayuda de la interdisciplina, como por ejemplo, la historia del arte, como elementos que enriquecen nuestro trabajo histórico. Hay que atreverse a incursionar en temas que han sido poco explorados, como en el caso del asesinato seguido por suicidio localmente y la integración del análisis visual como parte integral del texto que reproducimos.

 

En esta época de pandemia mis presentaciones han sido a través de las redes y lo he hecho con gusto y compromiso.

¿Cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de investigadores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y el Caribe? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo e investigativo a su quehacer historiográfico?

Para mí, en los últimos años lo más significativo y lo que me ha llenado de más compromiso y satisfacción ha sido la colaboración en el curso de Medicina Tropical en Ciencias Médicas y la convicción con buscar formas de humanizar la medicina como parte de nuestro discurso y compromiso. En el curso hay profesionales a quienes admiro, como han sido los doctores Angel Román Franco, Raúl Mayo, Silvia E. Rabionet y otros, que son personas con grandes compromisos profesionales y humanos.

Cabe señalar que he pasado por varias experiencias relacionadas con enfermedades de la familia y he podido clasificar lo que es un comportamiento médico humanitario y comprometido, y otro que en ocasiones se torna en inadecuado en su forma de expresión. Lo más que le he enfatizado a dos de mis hijos que son dentistas ha sido la importancia del buen trato a los pacientes y la ayuda humanista que hay que brindar más allá del servicio médico.

 

Ha logrado mantener una línea de creación literaria enfocada en la histogeografía, la migración, la criminalidad y las relaciones internacionales de Estados Unidos y Puerto Rico. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

Bueno, he difundido mi trabajo en varios escenarios, incluyendo en el recinto de Ciencias Médicas, y creo que hay páginas cibernéticas como Academia.edu que colaboran grandemente con esa difusión. Recibo mensajes, preguntas e invitaciones a foros y en esta época de pandemia mis presentaciones han sido a través de las redes y lo he hecho con gusto y compromiso. Lo próximo es una participación en un libro que, sobre la pandemia de influenza en América Latina, se está diseñando.

 

Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera una escritora puertorriqueña o no? O, más bien, una escritora, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

Soy una escritora puertorriqueña y lo digo porque cuando se escribe queda impregnado en el escrito nuestra visión cultural de alguna forma. No es lo mismo la visión de Truman Clark, quien ya falleció, sobre la prohibición del alcohol y sus razones locales, que la mía. Esas diferencias nos unieron cordialmente aunque él estaba muy consciente de las diferencias en nuestro análisis en una conversación que tuvimos y que nunca olvido. Era una gran persona y un gran académico.

 

¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo y su formación en sociología e historia?

Creo que no me encasillo en una tendencia con la rigidez que hacen otras personas. Mi enfoque circula por lo social y lo cultural, pero integro en mis historias otras tendencias de ser necesario, así como a diversos personajes, sin distinción de género, preferencia sexual, raza, o edad, así como que me reto a transitar por otras disciplinas sin problema alguno. Si hay algo que no entiendo lo consulto y escucho lo que tienen que decirme. Hace poco un psiquiatra leyó un trabajo mío antes de presentarlo y me hizo una observación pertinente sobre casos de suicidio.

He tenido la satisfacción de dirigir y participar en muchas tesis. Sobre todo, en los últimos años he dirigido algunas relacionadas con enfermedades que son una importante aportación a nuestra historiografía.

 

¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida como estudiante antes y después de su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de investigadora en Puerto Rico hoy?

Hay temas que estudio que han surgido de algo que escuché en uno de los cuentos que solían hacerse en mi familia, especialmente en casa de mis abuelos maternos, donde reinaba la conversación. Mi trabajo sobre los comandos y sus ataques con navajas a mujeres en la década de 1940, lo hice recordando el cuento que hacía mi abuelo Urrutia sobre esos delincuentes y el miedo que le ocasionaba que atacaran a una de sus hijas en la calle Loíza. Claro que también fue una coyuntura para no dejarlas salir solas y retenerlas en sus casas y acompañarlas a la escuela. Como ese hubo otros temas, incluyendo el de las boliteras y el de Puerto Rico como vitrina del Caribe que surgieron por los múltiples relatos que hacían mi familia y mis tías universitarias.

 

Me parece que ha habido mucho interés por el tema de la pandemia de influenza, y sobre todo porque ha sido un tema borrado en nuestra historia.

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática histórica del mismo? ¿Cómo ha variado?

La recepción no me la esperaba, ya que he presentado el trabajo en diversos foros que se acrecentaron en la coyuntura de esta pandemia y me han permitido mantener un diálogo y exponer mi postura en torno a las humanidades y la medicina como una necesidad interdisciplinaria. También ha salido a flote el desconocimiento gubernamental frente a lo que conlleva una pandemia.

Me parece que ha habido mucho interés por el tema de la pandemia de influenza, y sobre todo porque ha sido un tema borrado en nuestra historia, entre otras razones por el trauma que ocasionó, por la Primera Guerra Mundial y por el terremoto de San Fermín y el posterior maremoto. Fue una enfermedad que arrasó como más de diez mil vidas en la isla y unas cincuenta millones de personas mundialmente.

                                                                                  

¿Qué otros proyectos creativos tiene recientes y pendientes?

Recientes, un trabajo que presenté en Ciencias Médicas titulado Hacinamiento, tuberculosis y violencia familiar: Un caso “extremadamente raro” de homicidio seguido por suicidio en Puerto Rico, 1946 (sin publicar aún); la publicación en la Enciclopedia de Puerto Rico de un ensayo corto sobre la influenza de 1918-1919, y un prólogo a un libro del profesor Mario Roberto Cancel, del Recinto UPR de Mayagüez, titulado El laberinto de los indóciles: nueva visita.

Pendientes, un estudio sobre la peste bubónica de 1912 y 1921 integrando expresiones visuales, y que vengo haciendo hace un año y medio y ya he recopilado las fuentes; también, un análisis historiográfico sobre la salud y la enfermedad en Puerto Rico desde el dominio hispánico. Para mí, ese es el proyecto de más peso.

Wilkins Román Samot

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio