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Jaime L. Martell Morales:
“Enseñar, en gran medida, es reaprender”

domingo 3 de abril de 2022
Jaime L. Martell Morales
Jaime L. Martell Morales: “Madurar es para mí un proceso de autodescubrimiento, revelación y reajuste de la mirada”.

Jaime Luis Martell Morales (Ponce, Puerto Rico, 1961) es poeta, ensayista, cantante y docente universitario en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez. Realizó estudios de Bachillerato en Artes (B. A., 1985) con concentración en Educación y Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico. Completó su maestría (M. A., 1994) y doctorado (Ph. D., 2000) en Estudios Hispánicos en la Universidad de Nueva York en Stony Brook. Su obra ha sido publicada en Chile, Estados Unidos y Puerto Rico. En enero del 2020, obtuvo una mención de honor del PEN Club de Puerto Rico Internacional por Edgardo Rodríguez Juliá y el nacionalismo culturalista. A partir de este trabajo, Martell Morales ha respondido nuestras preguntas. Sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

El nacionalismo culturalista se consolidó durante la generación del 30, a partir de los trabajos de varios intelectuales de entonces.

—Hace algún tiempo publicó Edgardo Rodríguez Juliá y el nacionalismo culturalista (2018). ¿De qué trata dicha investigación? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarla?

—En el libro procuro demostrar que la obra de Rodríguez Juliá no acoge íntegramente las ideas ni las propuestas del nacionalismo cultural, que en el libro denomino “culturalista” —variación que otros críticos han utilizado en otro contexto— para subrayar el empeño que el nacionalismo local pone en crear, no una definición cultural, sino la cultura misma, a partir de unas concepciones que resultan excluyentes de algunos de los componentes que la conforman. El nacionalismo culturalista se consolidó durante la generación del 30, a partir de los trabajos de varios intelectuales de entonces, principalmente del ensayo Insularismo, de Antonio S. Pedreira. Propongo que la obra de Edgardo Rodríguez Juliá entra a propósito en esta corriente de pensamiento —caracterizada por la búsqueda y definición-creación de la identidad cultural— para cuestionarla, desarticularla y ensayar nuevos modos de acercarse a su objeto, examinarlo y proponer entonces nuevas formas de representarlo. En este intento, más que definir nuestra identidad cultural, pues se sabe activa y en constante cambio, el autor busca describirla, por lo que lo hace desde una posición más horizontal, próxima a lo que describe. Por ello recurre particularmente al género de la crónica. Este libro es producto de mi tesis doctoral, la que guardé durante años esperando el momento oportuno de publicarla.

—¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Edgardo Rodríguez Juliá y el nacionalismo culturalista y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño-caribeño y su memoria personal de lo caribeño dentro de Puerto Rico y el Caribe?

—Precisamente, muchas inquietudes que sentía ante la imposición de patrones y conceptos que desde pequeños nos enseñaban, para vernos y pensarnos como puertorriqueños —como son los mismos rasgos de identidad formulados por los discursos de intelectuales, ligados al poder y a la administración oficial de la cultura—, fueron la base de mi empatía con la obra de este autor. Tal como lo interpretaba a él como intelectual, me sentía un francotirador, a la manera como define Said al intelectual contemporáneo; aquel que no guarda lealtad ciega con preceptos ni ideologías sino que, tal como lo hace con los demás, hasta a sí mismo es capaz de cuestionar. Un aspecto que me llevó también a estudiar su obra, y que era compatible con mis intereses en la investigación, es la relevancia que en ella tiene la cultura popular, particularmente la música, específicamente la que desde la marginalidad ofrece una versión de nuestra sociedad más efervescente, menos imaginada, dinámica, contestataria, inquieta, móvil e inestable, tal como otro escritor, Palés, la representa en su poesía. En otros trabajos que he elaborado sobre música popular, el carnaval, el papel del intelectual contemporáneo y la poesía joven, entre otros temas, he procurado también identificar la disidencia, las formas que toma el diálogo polémico con los discursos y representaciones hegemónicas. Actualmente, comienzo a desarrollar un estudio sobre estas prácticas en la obra de emblemáticas poetas hispanoamericanas, las que utilizaron su poesía como armas simbólicas (Bourdieu) contra el poder y el discurso hegemónicos para deconstruirlos y desestructurarlos; esto, tanto en su obra como en su proceder dentro de la sociedad que les tocó vivir.

Enseñar me ha llevado a ver mejor lo que veía, motivado en buena medida por la mirada fresca, no contaminada, del que ve algo por primera vez.

—Si compara su crecimiento y madurez como persona, docente e investigador y escritor con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

—Si algo bueno tiene el pasar de los años, es que los cambios que se operan en la dimensión espacio-temporal nos empujan de manera centrípeta a evolucionar, a madurar y a rearticularnos en términos de lo que vemos, pensamos y creamos. En este transcurrir, se confirman anticipaciones o se corrigen perspectivas infundadas o erróneas. Madurar es para mí un proceso de autodescubrimiento, revelación y reajuste de la mirada. De esta manera, mi obra es un tanto acerca de lo que veo, analizo y pienso; mucho, de cómo he llegado a verlo, y más aún, un descubrimiento de lo que me falta ver, apreciar y valorar. En este proceso, si algo me ha ayudado mucho es aprender de la manera como los más jóvenes aún pueden ver la realidad, con curiosidad, desenfado, relajada y festivamente. Es como un reencuentro con el entusiasmo mismo. En este proceso, enseñar me ha llevado a ver mejor lo que veía, motivado en buena medida por la mirada fresca, no contaminada, del que ve algo por primera vez y disfruta de ese descubrimiento. Enseñar, en gran medida, es reaprender. Y reaprender tiene como efecto una mejor comprensión de las cosas, lo que lleva también a producir una obra más madura.

—¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y el exterior? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer de escritor y su trabajo de docente investigador?

—Considero que, aunque los escritores puedan distinguirse en lo que producen, y cada uno provenga de diversos sectores de la sociedad, la realidad que les tocó vivir está presente en la obra de cada uno como piezas de un gran rompecabezas que ensamblan entre todos. Es decir, aunque las voces que la enuncien, las miradas que la enfoquen, y los medios y formas de representación sean diversos, éstos se complementan. Ese es mi concepto de generación, cómo obras diversas, dispares, pueden coincidir no en la manera de ver y representar sino en la realidad misma en que, unos desde ámbitos privilegiados, otros desde los márgenes de la sociedad, conforman una radiografía multicolor de la realidad espacio-temporal. Otro elemento que funda y define una generación es la memoria, los recuerdos, felices para unos, y no tanto para otros, siendo aun los mismos recuerdos. Como para muchos escritores e investigadores que me son contemporáneos, la visita a la historia, la lectura comprensiva de los hechos, el análisis crítico de las ideologías, todo ello, es fundamental y zapata del trabajo creativo. Para mí, escribir es explorar, investigar, auscultar, al mismo tiempo que imaginar figurar, visualizar. Entiendo entonces la imaginación como base del conocimiento, del mismo modo que éste como base para la imaginación.

—Ha logrado mantener una línea creativo-investigativa enfocada en el ensayo de investigación académica y la poesía en y desde Puerto Rico. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

—Curiosamente he descubierto que mi trabajo investigativo, aunque no es extenso, es más conocido y ha sido más citado en tesis y artículos críticos escritos fuera de Puerto Rico; incluso, algunos casos me han sorprendido. En Alemania, por ejemplo, se me incluyó en una revisión bibliográfica de la crítica sobre José Eustasio Rivera; otras referencias han aparecido en ensayos franceses, y en varias tesis presentadas en universidades europeas y latinoamericanas. Creo que todo ello ha ocurrido, más bien por los temas de investigación que he escogido. En el caso de Puerto Rico, es posible que sólo se conozca en las instituciones universitarias principales.

—Sé que es usted de Ponce, Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, un escritor, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted? Hay gente de Ponce que se siente ponceña, aunque naciera en la luna.

—Siempre me identifico como un puertorriqueño nacido en Ponce. Aunque muchos ponceños inviertan ese orden, ese no es mi caso. En cuanto a considerarme un escritor puertorriqueño, no es algo que piense, sino que me siento y lo asumo como tal. Y aunque hubiese nacido en la luna, mi mancha de plátano es la de un puertorriqueño nacido en Ponce, que prefiere comer empanadillas, cocinar el arroz en una olla, guisar en un caldero y seguir depositando fichas en el peaje.

La experiencia fue fundamental para conformar mi dimensión ética, intelectual e ideológica.

—¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo-investigativo y su formación en Puerto Rico y fuera?

—Con el asunto de mi identidad étnica ocurre lo mismo que con el hecho de ser puertorriqueño y ponceño; son dimensiones que no puedo disociar: soy puertorriqueño y ponceño, del mismo modo que me siento blanco y negro, puertorriqueño y caribeño, caribeño y latinoamericano. Eso sí, jamás puertorriqueño y estadounidense, aunque a los puertorriqueños de la diáspora los siento como hermanos. Mi ideología política está estrechamente ligada a mi identidad y valoración como puertorriqueño; a atesorar y afirmar lo que como tal nos caracteriza; a promover el sentimiento nacional y el orgullo patrio a partir del conocimiento, de lo que enseño, y a la recuperación y preservación de la memoria. Educar para mí es también reafirmarnos, arraigarnos en lo que somos. La política la ejerzo de ese modo y en ese ámbito de acción, sin adscribirla a ningún partido político y sin prescripciones. El estudiante es quien tiene la libertad de acogerse o no a una ideología política.

—¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida como estudiante antes y después de su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor, docente e investigador en Puerto Rico hoy?

—Estudiar en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, proveyó el terreno propicio para madurar como persona, ideológicamente, como puertorriqueño y escritor-investigador. Esto ocurre, en gran medida, debido a la valoración que las artes, la filosofía, la literatura, las ciencias sociales reciben en el principal centro de educación superior del país. Estar en un ámbito académico de esa naturaleza promueve el desarrollo del libre pensamiento, la agudeza mental, el autoconocimiento y la valoración del conocimiento como conocimiento mismo. Además, la experiencia fue fundamental para conformar mi dimensión ética, intelectual e ideológica; en ello, fue determinante el sentimiento de comunidad prevaleciente entre los estudiantes, la solidaridad, la sincera convivencia, el interés en el bienestar común y, sobre todo, el entusiasmo en compartir lo aprendido, sin celos ni competencia. Toda esta experiencia fue cimentando lo que después he sido como educador y como investigador.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática de éste? ¿Cómo ha variado?

—En realidad, no lo he constatado.

—¿Qué otros proyectos creativo-investigativos tiene usted pendientes?

—Tengo desglosados algunos proyectos en el ámbito de la crítica, entre ellos el que mencioné sobre las poetas; otro, en el ámbito de la historia cultural y unos, aún en ciernes, de ficción.