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Mary Grueso, la colombiana que lleva la poesía y la oralidad a los libros infantiles

domingo 28 de abril de 2024
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Mary Grueso
Mary Grueso: “En el aula de clases es importante afianzar el querer leer y la creatividad”. JF Rojas

Mary Grueso, colombiana, poeta y maestra, ha llevado la poesía a los libros infantiles y a las aulas, logrando, en el proceso, la representación de las comunidades negras, su oralidad y sus costumbres. ¿El resultado? Historias maravillosas como Agüela, se fue la nuna, la novedad con la que llega a la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo 2024) y con la que ha logrado cautivar a estudiantes, padres y familias enteras en diferentes regiones del mundo. Resalta que, después de su experiencia como maestra, sus libros responden a todas esas necesidades percibidas, como la promoción de los valores desde la primera infancia.

 

¿Cuál ha sido el método para llevar la poesía a los niños por medio de sus libros?

Para mí la poesía es algo fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje. ¿Por qué he llevado la poesía al aula de clase? La he llevado porque desde la primera infancia en la casa, en el colegio, desde jardín, uno empieza a enseñarles a los niños a decir poesía apenas empiezan a hablar y uno se siente feliz cuando estos niños aprenden esa poesía desde pequeñitos. Yo recuerdo de pequeña que me enseñaron un poema, ya voy para los 77 años que me las pelo, si es que alcanzó a llegar, y decía: “Manecita rosadita muy experta yo te haré para que hagas buena letra y no manches el papel”, y nunca me he olvidado de ello, entonces la poesía estimula la memoria, pero también a la vez la géstica, todos esos movimientos que uno imprime cuando está leyendo un poema y generalmente yo prefiero declamarlo que leerlo, me parece que cuando yo declamo el poema estoy más cerca del otro, puede sentir mi expresión, cómo estoy sintiendo yo el poema y cómo trato de imprimir ese sentimiento al que me escucha; uno muestra los ojos, la cara, todo hace parte de ese texto y de cómo uno quiere que llegue al otro.

Es importante cuando yo le enseño cuatro versos, cuatro renglones a un niño, se lo aprende y lo puede decir de desparpajo.

Entonces, cuando yo declamo, difícilmente puede el que me está escuchando mirar para otro lado, porque además de que me escucha me ve. Entonces los niños, para mí como maestra, es importante cuando yo le enseño cuatro versos, cuatro renglones a un niño, se lo aprende y lo puede decir de desparpajo. Hablar en público no es nada fácil e inclusive en la misma aula de clase a los niños les da pena. Entonces desde pequeñito uno empieza a hacerles perder eso que llaman la pena, los nervios, y ellos se enfrentan a los compañeros a decir la poesía. Uno se las enseña a todos, pero no todos son capaces de decirlas; entonces ese es un proceso metodológico que a mí siempre me ha gustado porque digo que la poesía forma a los grandes oradores.

 

“Agüela, se fue la nuna”, de Mary Grueso
Agüela, se fue la nuna, de Mary Grueso (Panamericana, 2024).

¿Cómo hacer que los niños se acerquen a los libros por gusto y no por imposición?

Necesitamos que los niños lean, pero para que los niños lean tenemos que buscar textos donde haya elementos que sean afines con sus gustos, con su entorno, con su edad. No podemos buscar ponerles a los niños textos pesados, que no son de su interés, porque necesitamos buenos lectores, hay que procurar textos que les den ganas de leerlos, que quieran terminarlos, que no se haga una carga la lectura. Cuando uno lee, no sólo está leyendo, sino también analizando, creando. Entonces la lectura ayuda a los estudiantes o a las personas a ser más creativos, a recorrer otros mundos imaginarios o no imaginarios, pueden crear otros mundos y tener otra visión. Si es en el aula de clase, el maestro primero tiene que leer el texto, a ver si les parece convincente o no, para que sus estudiantes lo lean.

 

¿Por qué empezar a escribir libros infantiles?

Porque en mi época nosotros lo que veíamos era la Caperucita Roja, nos la sabíamos de memoria, el lobo con la abuelita. Ah, eso era todo el tiempo los hermanos Grimm, ya después entró don Rafael Pombo a formar parte de ese compendio y entonces apareció el gato bandido, el martín pescador, que la pasaba pescando y pescando y nunca cogía nada, la pobre viejecita, una cantidad de cosas que llamaban la atención del estudiante en su momento, pero llego yo después como maestra y la cultura negra tiene mucha historia, porque nosotros partimos de la oralidad, entonces la mejor manera de comunicación siempre fue la oral; nosotros teníamos nuestra propia historia, nuestros propios cuentos, generalmente han sido muy largos y difícilmente los terminaban los cuenteros porque los usábamos para dormir.

Empecé a utilizar elementos del entorno y empecé a escribir cuentos donde los negros estuvieran involucrados.

Me acuerdo que si había cuentos en la casa de tal persona queríamos ir a escuchar, llevábamos cobijas y nos íbamos para allá, nos extendíamos en la sala, con amigos, y empezábamos a conversar mientras el cuentero empezaba. Cuando él empezaba a hablar todo mundo se quedaba callado y nos contaba los cuentos del Pacífico, pero yo digo, no estamos en el aula de clase, ¿qué hacer? El Ministerio de Educación no nos ha querido introducir ni siquiera con la oralidad; entonces empecé a utilizar elementos del entorno y empecé a escribir cuentos donde los negros estuvieran involucrados, donde los estudiantes fueran protagonistas; eso hizo que mis alumnos se interesaran por los cuentos. Ahora eran protagonistas, estaba hablando de elementos que ellos conocían mezclados con otros que no conocían y eso generaba mucha curiosidad, deseo de saber.

En 2010 fui la mejor maestra porque mis alumnos resultaron ser excelentes; esos muchachos volaban por hacer todo y ser los mejores en el colegio para que los pusiera de protagonistas en mis cuentos, era nuestra estrategia fundamental. En el aula de clases es importante afianzar el querer leer y la creatividad. Ellos empezaron a escribir sus propios cuentos a partir del que la maestra leía en clase, empezaron a recordar historias.

 

Otro elemento fundamental de sus libros han sido las ilustraciones. ¿Cómo fue ese recibimiento de sus alumnos y lectores?

El asunto de la ilustración fue esa forma para que los estudiantes negros se vieran reflejados en los textos que leían y los no negros también nos pudieran ver desde los textos, porque no nos miraban, no aparecíamos nosotros, entonces ya empecé no solamente a escribir cuentos para niños sino también que fueran ilustrados, porque eso afianza el autoconocimiento, el empoderamiento y la difusión de la cultura nuestra.

 

Toda esa apropiación que lograron reflejar los textos ha sido muy valiosa para las comunidades, pero además la acogida en los diferentes públicos ha sido muy buena, ¿qué siente que ha favorecido?

Pues no sé, yo no sé si era por la misma forma de narrar o por la misma forma de contar o por lo simple, lo no tan complicado o de esa misma forma de describir y que la gente entienda, no sólo lo que se escribe, sino también el mensaje que se quiere hacer llegar, no con rebusques literarios, sino lo normal. Entonces a veces en lo sencillo está la belleza. Estos textos han tenido mucha movida en el extranjero, han hecho libros a partir de los míos, tesis de grado, de todo; tal vez por no ser tan común esa narrativa, no solamente las cosas invisibles, sino las visibles. Hay algo en lo que hago mucho énfasis en mis libros y son los valores, porque hay una crisis de valores muy grande, se han perdido y a la gente no le importa, entonces es algo que nos afecta mucho en esta sociedad.

Tenemos que retomar los valores y eso hago yo en cada una de mis obras, retomar esos valores que nos hacen diferentes, nos hacen personas, porque cuando usted me trata usted no solamente va a ver mi físico, pero sí la parte humana, lo que conlleva esa parte que no es visible, no es materia, sino la parte espiritual esa que no se ve. Hay que hacer énfasis desde la primera infancia hasta el último día que uno ya se va a morir.

 

El proceso de publicación no ha sido fácil, tuve que tocar puertas, sacar de mi bolsillo, ha sido largo.

¿Qué valores vemos reflejados en Agüela, se fue la nuna?

Hay una tradición oral, música, hay poesía, lo que nosotros llamamos arrullo, entonces el lector no se va a cansar, porque va a pasar de la narrativa a la poesía, a la música, va estar en varios escenarios creativos; entonces no, no hay manera de que se canse porque no es una cosa pesada y está también enseñando algo muy valioso, lo que yo le digo, que todos mis libros tienen algo que tiene que ver con los valores. En este caso se habla de esa relación abuela-nieto, esa interacción, ese aspecto, ese cariño que hace que nosotros nos derritamos con los nietos, que los nietos ya vienen a visitar y uno corre corre a abrazarlos. Es importante recuperar eso en la familia, ese afecto. El proceso de publicación no ha sido fácil, tuve que tocar puertas, sacar de mi bolsillo, ha sido largo, ahorita estoy con Panamericana, y me siento bendecida por Dios y por la gente que ha creído en mi trabajo, lo ha valorado y se sigue valorando lo que escribo.

Sofía Solórzano C.
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