
La poesía es una flecha incendiaria
que va siempre delante de mi nariz.Yo que estoy hecha de materia inflamable
en mis pesadillas, sueño que la alcanzo.Por miedo, dormito apenas
Mariela Zuluaga
Mariela Zuluaga se ha pasado la vida leyendo y escribiendo. Escribiendo y leyendo. Fue periodista por más de treinta años. Su oficio la llevó a vincularse a la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura de Colombia. Es asesora literaria y pedagógica, tallerista, narradora, poeta y gestora cultural. Gran parte de su temática como escritora la ha dedicado a los niños. Tiene varios libros publicados: de ficción y textos didácticos. Es autora de las novelas Gente que camina y La Catalana. Ha recibido varios premios por su trabajo. Su obra ha sido traducida al inglés y al mandarín. Es por ello que no me equivoco al decir que Mariela Zuluaga es una llanera que destaca como escritora colombiana.
Sigue atendiendo invitaciones a eventos, pero la mayor parte del tiempo lo pasa en Villavicencio, en donde su vida transcurre entre lecturas, investigaciones y, claro, escribiendo.
Asegura que ha dedicado su vida a aprender a escribir y es por ello que se ha enfocado en la lectura y comprensión de lo que escriben otras personas, particularmente las consideradas como buenos escritores.
Los escritores también deben sobrevivir y para ello Mariela ha desempeñado múltiples oficios: periodismo, talleres de escritura y de lectura, gestión cultural, edición de medios de comunicación, revisión de textos y asesoría editorial.
Pero dejemos que sea Mariela quien nos cuente sobre su oficio de poeta, sobre su quehacer de escritora.
¿Cómo se acerca a la poesía? ¿Quién o qué circunstancia le hizo decidirse por el género para expresar sus sentires?
Tal vez por haber nacido y disfrutado la infancia en los Llanos Orientales de Colombia, fui tocada por la necesidad de comunicar la conmoción interior que desde muy niña produjo en mí la fuerza de la naturaleza y la vibración del universo en sus distintos elementos y manifestaciones. Al principio no sabía que eso era poesía, sólo disfrutaba la bella emoción que me producía vivir esa experiencia y escuchar los relatos orales de los campesinos, que hablaban de eventos fantásticos.
Luego, cuando descubrí la lectura y la palabra escrita entró a mi vida, supe que la literatura sería mi proyecto más importante y me dediqué a prepararme para intentar realizarlo.
Más de seis décadas de caminar con respeto detrás de la flecha incendiaria de la poesía y después de haber publicado más de una veintena de libros, aún me siento como en el primer día: una aprendiz de la palabra que quiere comunicar a alguien su conmoción interior.
¿Escribe solamente poesía o practica otras disciplinas literarias?
Al principio escribía con furor algo que yo llamaba poesía y que declamaba activamente en eventos públicos. Esto me permitió conocer personas que tenían ya un recorrido como escritores, pertenecían a grupos literarios y dirigían programas de radio, revistas o periódicos. Gracias a su generosidad y al asombro, tal vez, que producía mi juvenil vocación, rápidamente me invitaron a dirigir una página cultural de un periódico y ahí comenzó mi relación con los géneros periodísticos (crónica, entrevista, reseña) que duró más de treinta años.
Hoy intento escribir una prosa que cuente, pero que también emocione; que tenga ritmo y que no rime, que produzca en el lector una conmoción parecida a la que yo siento cuando escribo.
¿Es difícil lograr un sitial de reconocimiento en el mundo de la poesía? ¿Qué considera que es lo que hace tan difícil destacar como poeta?
Creo que cualquier proyecto que se base solamente en el deseo de reconocimiento o fama difícilmente se sostiene en el tiempo. La dedicación y el amor que se le entrega a la obra, tarde o temprano, se verán recompensados por aquel lector exquisito para quien se produce.

¿Para qué se escribe poesía en un mundo tan banalizado?
También se puede escribir literatura banal. Aun así, la poesía inunda al mundo de expresiones y significados profundos, que lo hacen más respirable.
¿Qué es para usted la poesía y qué es lo más difícil al escribirla: la construcción o los temas?
La obra literaria intenta transmitir la particular e intensa conmoción que se produce en un espíritu. Lo más difícil es escribirla, respetando su esencia.
Todos los temas son dignos de ser contados y cantados, pero muy poco o nada importa la circunstancia que genera una obra literaria. Importa, sí, el conocimiento del idioma, para poder recrearlo estéticamente.
¿Cómo ve la nueva poseía que se está haciendo en Colombia?
Así como cada época tiene su perspectiva política y social, también tiene su propia producción artística, que se va decantando con el tiempo. La que permanece (y esto casi siempre es independiente de la intención del autor) entrega a las siguientes generaciones la memoria estética de un tiempo anterior y registra sus grandezas y pequeñeces.
¿Cuáles han sido las principales motivaciones de su escritura poética?
Como lo dije al principio, en mi caso, la motivación principal es la urgencia de contarlo, que surge de la conmoción interior; si a eso le agregamos algo de investigación y bastante trabajo y tiempo, tendremos los elementos que nos pueden ayudar a lograr otra conmoción interior (en el lector u oyente) que, para mí, es la razón principal del arte.
¿Ser mujer ayuda para el oficio o, por el contrario, es una barrera para destacar en el mundo de las letras?
Las mujeres siempre han tenido barreras para destacarse en cualquier campo en el mundo. Hoy algunas de esas barreras se han derribado, pero permanecen unas muy fuertes, como la doble jornada (en el adentro y en el afuera); la falta de “cuarto propio”, como dijo Virginia Woolf, y tiempo de calidad para dedicarlo al arte.
A través del tiempo y sin importar las dificultades y barreras, las mujeres siempre han hecho aportes importantes al arte, a la economía, a la política y al desarrollo social, y lo seguirán haciendo. Otra cosa es la valoración y visibilización que se les da a ellas y a sus obras. En estos aspectos hay mucho prejuicio.
¿Qué libros han sido escritos hasta hoy?
Hasta hoy he publicado algo más de veinte libros: entre poesía y novelas; textos didácticos, biografías o monografías.
La Catalana, mi novela más reciente, se presentó en la Feria del Libro de Bogotá (FilBo) 2024.
La inteligencia artificial está invadiendo todos los espacios y la poesía no ha escapado a esta intrusión de nuestra modernidad. ¿Deben sentir algún temor los poetas y escritores en general, o no hay nada que temer por las creaciones poéticas que ella pueda producir?
Es un gran reto, pero no creo que sea una amenaza para el escritor (artista) que no se repite y que está siempre creando y recreando nuevos mundos e inventando diferentes maneras de narrarlo.
Háblenos de sus proyectos literarios a mediano y corto plazo.
A corto plazo: una novela, en la atmósfera llanera, que ya estoy escribiendo, y un libro didáctico: La Constitución Política de Colombia para niños y jóvenes, que está en edición.
A mediano plazo, tres libros de poesía en los que vengo trabajando desde hace un tiempo.
¿Qué opina del amor?
Como dice el refrán: en todas sus manifestaciones, es el motor de la vida.
¿Qué es para usted la muerte?
Un tránsito.
¿La poesía con rima o sin ella?
Con ritmo.
¿Si uno quiere dedicarse a la poesía, qué debe hacer para volverse poeta?
Leer poesía, escribir poesía y conocer el idioma.
Tres poemas del libro La palabra del sol, de Mariela Zuluaga
Ese eterno sembradío
Aquí
en este pequeño punto,
allí
en ese inmenso lugar,
allá
donde estás
con los otros,
los demás,
se hallan
mis raíces floreciendo.
Para caminar
a paso largo
siembro mi rumbo
diariamente.
Naos
Negro soy desde hace muchos siglos
Poeta de mi raza, heredé su dolor.
J. Artel
Brillos
de pieles negras
bajo la rotunda
incaridad del sol.
Requesones de ébano.
Desnudas,
las plantas
rompen cascarones.
Mártires
Cuando un luchador muere
Se siembra con él semilla buena.
No les fue fácil
dormirse en la vigilia
cuando aún
reventaban los geranios
y el amor batía brazos
y palmas
y petardos.
No les era fácil
marchar
apenas iniciada la jornada,
pero el tiempo
a destiempo terminó
y sembró sus semillas
más temprano.
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