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Benengeli 2024
Gabriela Alemán:
“Para entender el mundo, o por lo menos intentar hacerlo, suelo escribir”

domingo 2 de junio de 2024
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Gabriela Alemán
Gabriela Alemán: “No escribo sobre ciertos temas o personajes para mantenerlos fuera, los puedo explorar —eso sí— para ver de qué están hechos o cuándo y dónde ciertas versiones de una personalidad aparecen”. Jota Reyes

Gabriela Alemán es de esas autoras que no pertenecen a ningún lugar y pertenecen a todos. Nacida en Río de Janeiro en 1968 es considerada periodista, escritora y guionista ecuatoriana. Su inquietud y curiosidad se percibe no sólo en la escritura, sino en todas las profesiones que ha ejercido. Parece acostumbrada a moverse de un sitio a otro, de trabajos, de países y de géneros.

La autora roba sus historias fantásticas de lo que no comprende, y se ancla en el mundo real a través de la crónica. En su oficio trata de encontrar un equilibrio entre la mirada objetiva, como observadora de la realidad, y su instinto creativo.

El descubrimiento de su vocación nace de la fascinación hacia otros, de la necesidad de acercamiento a sus ídolos literarios, del anhelo disfrazado de excusa para entablar una conversación con sus escritores admirados.

Es una escritora que explora la realidad sumergida en la fantasía, con una visión multiforme del arte de escribir y de las imágenes. A través de su escritura nos devela el claroscuro del pavoroso mundo, tocando temas como la memoria, la enfermedad, lo incompatible, lo cotidiano o lo terrorífico, a su vez contrapuesto con la belleza y lo extraordinario.

Los títulos de sus cuentos nos llenan de presentimientos sobre la narración. Personajes con pensamientos y acciones en apariencia intrascendentes, que pueden desatar grandes conflictos. Desde la humanización de seres extraños y monstruos enfrentados, nos lleva a situaciones disparatadas o terribles donde se contiene la fragilidad, y se despierta la compasión y el asombro.

Tiene la capacidad de construir personajes llamativos, convincentes, moviéndose en ambientes irreales que permiten al lector desdoblarse, y comprender historias que quizá no ha vivido, pero que reavivan su inconsciente poniendo fuera y al alcance lo que no es palpable.

La autora se escabulle entre las letras para evidenciar con palabras que detrás de lo aparente hay cosas a las que es difícil acceder con la razón, pero que ella es capaz de exponer moldeando imágenes.

Con una imaginación apabullante, atrae y destila las lecturas y autores que han ido calando en su escritura, creando nuevas historias complementadas con su perspectiva.

El oficio de Gabriela Alemán está constituido como un prisma multicolor de opuestos y contrarios, en los que no estamos seguros si es un mundo fantástico donde se filtra la realidad o es la realidad con elementos ilusorios.

Afirma el escritor Israel Centeno, con relación a la literatura fantástica, que: “Tal vez la profundidad de la mirada y del pensamiento va a depender mucho de la capacidad que tenga un autor para precisar las grietas de la realidad y sumergirse en ella, de administrar todas sus reservas de oxígeno para tocar, digamos, de manera dramática, los abismos”.

Gabriela Alemán es una autora que ahonda en lo abismal, penetra en lo invisible con un imaginario virtuosamente infinito al que logra domesticar y exponer con destreza.

Además de poseer el título de traductora de la Universidad de Cambridge, cuenta con varios estudios en el campo literario, periodístico y cinematográfico. Ha sido traducida al hebreo, francés, inglés, croata y chino. Ha publicado los libros de cuentos Maldito corazón (1996), Zoom (1997), Fuga permanente (2002), Álbum de familia (2010) y La muerte silba un blues (2014), y las novelas Body Time (2003), Poso Wells (2007) y Humo (2023).

Sus relatos han sido incluidos en Antología del cuento latinoamericano (2007), El nuevo cuento latinoamericano (2009), Les bonnes nouvelles de l’Amérique Latine (2010; Los buenos cuentos de América Latina, 2013) y Utópica penumbra: antología de literatura fantástica ecuatoriana (2014).

Ganadora del Premio Ciespal de Crónica con El huerto de los limones de Elisabeth, y el galardón Joaquín Gallegos Lara con La muerte silba un blues, en 2014. Por si fuera poco, participa en la creación de un archivo digital sobre literatura latinoamericana.

Gabriela Alemán reside en Quito, es una de las autoras invitadas a participar en el festival de literatura Benengeli 2024, en concreto en el centro de Río de Janeiro, y ha concedido esta entrevista de manera exclusiva para Letralia.

El festival Benengeli 2024, que tendrá lugar del 10 al 14 de junio, toma su nombre de un personaje ficticio del Quijote. Organizado todos los años por el Instituto Cervantes de Madrid, abarca durante una semana el mundo entero, y tiene como signo distintivo ser el festival literario que recorre los cinco continentes.

 


 

¿Hasta qué punto cree que son enriquecedoras las “geografías emocionales” en la escritura?

Si por geografías emocionales te refieres a que ciertos paisajes despiertan ciertas emociones al escribir, no es algo que haga de lo que tenga conciencia. Si mirara hacia atrás para ver cuáles son los paisajes que más se repiten en lo que escribo, aparecerían Paraguay y la ciudad de Nueva Orleans. Hay una desproporción entre ese país y esa ciudad y las otras locaciones de las historias que he intentado contar. Tal vez el peso histórico que ambas tienen predispone a cierto tipo de historias. La larguísima dictadura de Stroessner, las múltiples guerras a través de la historia paraguaya y, en el caso de Nueva Orleans, los conflictos y encuentros entre la población nativa, la llegada de los colonizadores franceses y españoles, y luego los esclavos africanos, los encuentros espirituales y materiales entre esos grupos humanos tan diferentes, han hecho que las historias que he contado desde esas geografías sean densas, conflictivas, ambiguas, humorísticas.

 

¿Cuál es el género que usted ha encontrado para acercarse a la realidad desde el humor?

La novela donde más he explorado el humor es la sátira política Poso Wells. A través de personajes casi caricaturescos se enfrentan políticos corruptos, los miembros de un culto arcaico, campesinos y comunidades opuestas a la minería.

 

Me gustaría que hablara sobre su idea del tiempo sin compartimentos.

Cuando escribía Humo (me tomó doce años), donde aparecen distintos miembros y generaciones de una sola familia, me di cuenta de cuánto sangraba un tiempo dentro de otro. Era imposible “explicar” el presente sin entender qué había ocurrido en el pasado en detalle o imaginar un futuro posible sin tener los pies muy plantados en el presente. Durante el transcurso de la narración, los personajes de la novela se ven atravesados constantemente por el tiempo.

 

John Steinbeck decía: “Hay muchas cosas que no deben decirse sino mediante símbolos”; recordaba, además, que el propio Robinson Jeffers afirmaba escribir sobre brujas y diablos fuera de casa para impedir que entraran en ella. ¿Hay algo de lo que escriba para mantenerlo lejos?

Pienso que lo que representan los diablos y las brujas está dentro de todos nosotros. No escribo sobre ciertos temas o personajes para mantenerlos fuera, los puedo explorar —eso sí— para ver de qué están hechos o cuándo y dónde ciertas versiones de una personalidad aparecen.

 

En Humo se hace referencia a un mito sobre los niños y la importancia de la palabra. ¿Cómo percibe la transformación del lenguaje para influir en la sociedad?

Humo es una novela que tiene lugar en dos momentos históricos en un mismo país. Algunos personajes navegan el pasado de la Guerra del Chaco, donde se enfrentó Bolivia a Paraguay, y otros el presente de 2004, cuando ocurrió la tragedia de Ycuá Bolaños, el incendio en el centro comercial que dejó más de cuatrocientos muertos. Como es una novela que ocurre en Paraguay era imposible que el guaraní, la otra lengua oficial del país, no tuviera un lugar central. Y, como toda lengua, el guaraní forma parte de un sistema cultural con una cosmovisión particular. Y en esa cosmovisión el lugar de la lengua es central, al igual que el de los “shamanes” y poetas que lo dominan. Las palabras crean la realidad, por eso siguen teniendo una importancia central.

 

¿Es la observación un recurso ilimitado para escribir? ¿En qué medida el escritor debe ser selectivo con lo que mira?

Pienso que se puede escribir sobre cualquier tema, pero si vas a estar un año o dos o tres o seis con un tema, más te vale que sea fascinante.

 

Su cuento Zoom trata sobre una mujer que desprende olor a chimpancé cuando se le acerca el hombre que le gusta. ¿La escritura puede ser un viaje a los rostros más penumbrosos del deseo?

La escritura puede viajar a muchos sitios; uno de esos puede ser el deseo, pero también la ambición, la frustración, la mortalidad.

 

Usted, que ha sido publicada en Perú, en Colombia y Ecuador, ¿cree que los escritores de habla hispana se desconocen entre sí? ¿A qué se puede atribuir este fenómeno y como se puede fomentar la interrelación entre los autores?

Llevo algunos años trabajando con la Universidad de Tulane armando un archivo digital de la literatura latinoamericana. Una de las cosas que he hecho son StoryMaps como este (clic aquí), donde se pueden observar los lugares de publicación, editoriales o cómo circulan los libros, y es fascinante observar qué editoriales publican a autores latinoamericanos, cómo se mueven los libros de autores centroamericanos en relación con los que vienen del Caribe, la importancia de las traducciones en los últimos años y así. Acá está la primera parte del proyecto: exhibits.tulane.edu/exhibit/writers. Es material abierto y gratuito para investigadores, estudiantes, profesores o interesados en la literatura que se produce en la actualidad.

La segunda parte con otros seis autores estará lista a fines de este año. Me parece que el mundo editorial hispanoamericano vive un gran momento. Yo formo parte de la editorial El Fakir en Ecuador y junto a otras ocho editoriales convocamos el Premio de No-Ficción Latinoamérica Independiente, que tuvo abierta la segunda convocatoria hasta el viernes 31 de mayo de 2024. Es un intento por buscar soluciones a los problemas de circulación en América Latina: cada editorial hace su propia edición local y así los libros circulan por nueves países y no sólo en español sino también en portugués. Otro grupo de editoriales hizo en 2023 una convocatoria similar para libros de ficción, el Premio Hispanoamericano de Narrativa Las Yubartas. Así que, más allá de los problemas, hay grandes iniciativas.

 

¿Qué ha cambiado en su relación con la escritura desde que estuvo invitada al evento de jóvenes escritores en Mollina?

Mi relación no ha cambiado demasiado, a pesar de todo el tiempo que ha transcurrido desde entonces. Para entender el mundo, o por lo menos intentar hacerlo, suelo escribir. Es una manera de mirar en detalle para buscar ciertas conexiones entre distintos elementos.

Benengeli 2024
Benengeli 2024 reunirá a más de 110 autores en doce ciudades con actividades presenciales y digitales.

Gabriela Alemán estará en Benengeli 2024, el festival del Instituto Cervantes en los 5 continentes.

Karen Lentini Gómez

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