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Hablando sobre el neurodecoloniaje
Una conversación entre Tito Román Rivera y Laura Miranda Olivera

domingo 4 de mayo de 2025
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Tito Román Rivera
Tito Román Rivera: “La bandera más importante es la del pensamiento crítico. No queremos sacar la manera de pensar colonial para obtener otra imposición”.

Tito, la última vez que hablamos fue en el verano de 2022, estabas trabajando en tu documental Psiquis: un giro decolonial. Ya va año y medio desde que se estrenó en Puerto Rico. ¿Cómo ha sido tu jornada en este tiempo? ¿Cuál ha sido la reacción del público?

La jornada de campaña educativa y transformación aún continúa, no solamente para Puerto Rico, sino en distintos países latinoamericanos. El mensaje del giro decolonial es bien recibido, siendo más aplaudido en Puerto Rico, aunque también hubo un poco de resistencia en los comienzos en algunos sectores, pero otros han recibido el planteamiento con mayor apertura. El documental recibió un premio en el Puerto Rico Film Festival, lo cual ha servido como motivación para continuar los proyectos de cine con Caserío Films.

El tema del giro decolonial aporta a una discusión que viene planteándose desde hace muchos años en distintos sectores de América Latina. Aníbal Quijano, un sociólogo peruano, fue quien introdujo el término haciendo eco a las voces de movimientos indígenas, quienes fueron los primeros en cuestionar celebraciones del quinto centenario del mal llamado “descubrimiento de América”. Fueron las voces indígenas de nuestra América Latina que se cuestionaron estas celebraciones, y a raíz de esas movilizaciones que se dieron en protesta a las celebraciones que distintos gobiernos a través de América Latina pretendían hacer alrededor del llamado quinto centenario, fue que Aníbal Quijano comenzó a desarrollar la teoría del giro decolonial. Proponía que la liberación de nuestros pueblos, el tema del colonialismo, va más allá de las declaraciones de independencia.

 

Oye, justo te iba a preguntar de eso porque encuentro ambos términos, descolonial y decolonial, en la literatura. No sabía cuál poner para el título. Puse neurodecoloniaje sin la ese, en vez de neurodescolonización, porque en el documental utilizas giro decolonial.

El término decolonial, a diferencia del término descolonizar, se utiliza para discutir los procesos de colonización que se mantienen posteriores a la independencia, más allá del estatus del país. Por ejemplo, el giro decolonial invita a cuestionar la visión eurocentrista, y cómo ésta se infiltra en la organización del gobierno, en la educación, en las universidades, lo que se estudia y lo que no, las filosofías que se atienden, la historia que se analiza y desde qué perspectiva. También a cuestionar el término que se añade en el documental, gringocentrista, porque los norteamericanos han desarrollado su proceso de colonización posterior a las conquistas de independencia que se dieron en América Latina. En nuestro caso, en Puerto Rico, no hemos logrado la primera independencia, quedándonos un problema más profundo que en otros países. Aun así, el visitar y conversar con hermanos de pueblos en países latinoamericanos nos deja ver que hay una presencia colonial en la mentalidad.

El colonialismo se manifiesta de distintas maneras en múltiples contextos. Nos deja ver que, más allá de la independencia, hay que trabajar la perspectiva colonizada, porque seguiremos viendo el mundo desde su perspectiva. Aunque cambie la Constitución y la bandera de Puerto Rico mañana mismo, el pensamiento sigue colonizado, haciendo que continuemos mirando el mundo desde la perspectiva que nos impusieron. El llamado del giro decolonial es a romper con todo eso. En vez de seguir venerando las figuras de Juan Ponce de León o Cristóbal Colón, a rescatar la verdadera historia y hacerle justicia a los pueblos originarios que fueron invadidos.

 

Te confieso que no había hecho la distinción de la descolonización que se enfoca más en lo externo, el estatus político del país, diferenciándolo del giro decolonial como el proceso interno. En tu documental dices que “mirar pa’ dentro es la tarea urgente, individual, y colectiva”, porque a veces asumimos estos temas como algo de afuera. Como el ejemplo que diste: si mañana nos llega la independencia, queda todavía mucho trabajo interno por hacer. El trabajo interno de muchos eventualmente es el trabajo colectivo. Pero no se puede saltar el hacer el trabajo interno, porque el colonialismo se cuela e infiltra en todo.

Se manifiesta en todo. Por ejemplo: la comida, la manera en que vestimos, las estructuras de gobierno. Si te pones a pensar, todas las estructuras en nuestra sociedad están intervenidas por el colonialismo. Nos impusieron la visión de democracia norteamericana. Si uno no camina por esa visión exacta, ya no es democrático. Porque la perspectiva de ellos es la única aceptada, la única verdaderamente “democrática”. También hemos sido colonizados en la forma en que nos vestimos y en los alimentos que consumimos. ¿Por qué? Porque se ven beneficiados de que adoptemos sus modelos y consumamos como esclavos los productos que nos imponen.

 

“Psiquis: un giro decolonial”, de Tito Román Rivera
Psiquis: un giro decolonial, documental de Tito Román Rivera (2024).

¿Te has topado con personas, puertorriqueñas o latinoamericanas, que ven este tema como algo innecesario? ¿Personas que piensan de manera diferente y quizás hasta tienen resistencia con el planteamiento que traes en el documental?

He compartido con personas del PNP (Partido Nuevo Progresista) y comparten que se quedaron pensando. Lo que se propone en el documental es ciencia y verdad, desde la teoría de Frantz Fanon. El psiquiatra y filósofo francés afrocaribeño analizó su teoría en Martinica y en Argelia en las décadas 50 y 60. Esa teoría se manifiesta hoy día. Cuando lees esos textos, parece que está hablando de Puerto Rico en el presente. Esto se ha analizado en otros países también y se manifiesta de igual forma. La teoría de esas conductas que tienen los colonizados que se han producido por experiencias traumáticas con la dominación violenta. No importa dónde ocurra, se manifiesta igual porque es el producto del trauma por ese tipo de experiencia violenta.

El documental puede ser fuerte porque desarma a personas que no quieren ver esto. Sin embargo, está presentado con datos históricos y puede ayudarnos a entender por qué mucha gente tiene miedo. Un miedo que ha sido inculcado por un proceso histórico que es violento. Sobre todo, violento con sectores que intentan cambiar la relación de dominación y opresión. Esos sectores cuando lo intentan son perseguidos. En Puerto Rico hay una larga historia de opresión y carpeteo.

 

El tema es relevante y urgente, especialmente como está el clima político hoy día. Me encantó tu acercamiento híbrido a este tema, de varias disciplinas, desde la historia, la neurociencia y la psicología. Incluyes el análisis de personas de distintas disciplinas, como la doctora Iris Zavala Martínez, psicóloga, y el doctor Nelson Maldonado Torres, filósofo. Ambos mencionan la violencia, cómo se asume socialmente, cómo la gente empieza a operar de esa manera, y proponen ideas de solución y sanación. También diferentes individuos hablaron de su experiencia, haciendo que el análisis que expones en el documental sea rico en variedad, informado con distintas perspectivas. En Psiquis: un giro decolonial nos describes cómo fue tu proceso, utilizando (te cito) “el análisis histórico, el pensamiento crítico y las herramientas del neuroaprendizaje”. Te pregunto entonces: ¿se puede hacer un giro decolonial sin uno de estos pilares? Por ejemplo, ¿puede una persona comenzar su proceso de giro decolonial sin conocer la historia?

No, precisamente por eso se plantea en el documental. Cuando se habla de giro se habla de darle vuelta a algo que ya está presente. Quizás alguien diga que cuando nuestros ancestros indígenas —que llaman taínos, pero son arahuacos— decidieron enfrentarse al colonizador no tuvieron que conocer su historia para enfrentarlos. Claro, ellos ya vivían en libertad y conocían su valor. Sabían que esa era su casa y tenían que defenderla. En el caso nuestro, que no hemos conocido ese estado de libertad, tenemos que conocer y entender la historia para entender que realmente no somos libres ahora mismo, porque hemos pasado un proceso de colonización mediante el cual nos han sometido a una condición que es colonial. Quizás mucha gente no puede entenderlo sin conocer bien su historia.

En el documental planteamos que parte del diseño de la mentalidad de un colonizado es quitarle su verdadera historia. Por eso cuando hicimos el documental de Ramón Emeterio Betances, El Antillano, salimos a la calle a preguntarle a la gente sobre él y descubrimos que la gente no conocía quién era. Eso es evidencia de que el régimen colonial de manera intencional nos oculta nuestra historia para que no tengamos identidad y no nos sintamos aferrados a esa parte de nuestros ancestros. Así no sabremos de lo que somos realmente ni tendremos los modelos históricos a seguir como referentes para poder ahora decir: “Esto es lo que nos está pasando”.

El que nos impongan una Junta de Control Fiscal es lo mismo a que nos impusieran a Juan Ponce de León desde otro lugar. Si nosotros supiéramos que aquí hubo una gente, como Agüeybaná El Bravo y como Anacaona, y múltiples hombres y mujeres de aquella época que decidieron enfrentar ese proceso de conquista y colonización... Si nos enseñaran desde pequeños pues iríamos creando una mentalidad de lo que es correcto, lo que de verdad vale para un pueblo, que es defenderse ante un momento de dominación. Pero eso no es lo que nos enseñan. Lo que enseñan es que los españoles llegaron a traer progreso y civilización, que los taínos y arahuacos eran unos salvajes en taparrabos. Así es que entonces permitimos que venga la Junta de Control Fiscal “a traer progreso”. Se repite el mismo proceso.

 

Hablando de la repetición, porque una cosa es el análisis histórico y otra cosa es recordarlo; pensando en el verano de 2019, cuando salimos a la calle y fue un verano histórico; a veces la gente recuerda las cosas y dicen “sí, vamos a luchar”, pero después volvemos a la cotidianidad del día a día. En el documental dices que “la memoria es clave para que una nación tenga mejor dirección porque un pueblo con identidad confusa queda a la merced de lo que otros le impongan”. ¿Qué recomiendas para tener este análisis histórico en memoria fresca pero no quemarnos en el proceso o estar llorando todos los días?

Una pregunta interesante; he conversado de este tema con amistades. Hay que desarrollar la capacidad de ser frío, en cierto sentido, para que lo que está pasando externamente en la sociedad política y económicamente no te afecte la mente y el espíritu. Lograr desarrollar esa capacidad de estar comprometidos con la lucha, impulsar siempre la justicia social, comprometidos con la conciencia, pero poder separar y cuidarnos para que no nos afecte a nivel personal y nuestro cuerpo. Es un poco complejo. Es una disciplina que debemos aprender por nuestro bienestar y el bienestar de la lucha. Si nos vemos afectados, quién continuará la lucha.

Mira el caso de Oscar López Rivera. Por muchos años hizo esa separación, pero los carceleros desarrollaban nuevos métodos de tortura continuamente. De 35 años preso, doce fueron en confinamiento solitario. Cuando Oscar salió de la cárcel, él estaba de lo más bien, pero ahora lamentablemente no. Es un ejemplo de que, por más que trates de cuidarte, como quiera te puede afectar. Uno tiene que desarrollar esa capacidad. La lucha no es otra cosa que un mecanismo de sobrevivencia. Cuando se logra ese estado de conciencia, se logra entender que se tiene que luchar contra eso porque no sólo nos afecta individualmente, también afecta a todos los que están a nuestro alrededor.

 

Totalmente. Además, que, en esta lucha, sería bien conveniente para ellos que estemos enfermos. Nos tratan de enfermar constantemente. Podemos hablar del negocio farmacéutico, pero eso es para otra conversación. Tomar esa decisión de autocuidado puede ser parte del acto revolucionario para autopreservarnos.

Oscar siempre intentó autopreservarse, cuidar su mente y su espíritu, lo más que pudo, con el estilo de vida que le permitía la cárcel. Una enseñanza para todos nosotros, que, aunque no estamos en una cárcel como él, el estatus colonial es de por sí una cárcel social. Vivimos encarcelados en sistemas de trabajar todas las semanas para pagar deudas y seguir las reglas sociales. Es otro tipo de cárcel.

 

Hablas también de la neurociencia. ¿Tienes algunas estrategias que practicas individualmente o que recomiendas?

El neuroaprendizaje tiene una gama de herramientas. De mis favoritas que practico, están la verbalización y la programación. Diariamente podemos hacer una programación intencional para redireccionar nuestro subconsciente. Para mí, eso es un acto de libertad, porque de esa manera en lugar de permitir que sea el sistema quien programe nuestro subconsciente, cada individuo toma ese control y poder, de manera intencional, dándole la dirección que desea. Los pensamientos limitantes tienen que ver mucho con el colonialismo. Desde pequeños nos dicen que no podemos.

Como exponemos en el documental, para poder sanar esa programación colonial y sacar esa basura que nos han incrustado, tenemos que ocupar nuestros cerebros con nueva información. Tenemos que estar claros de cuál es esa información con la que vamos a reprogramar nuestros cerebros como un acto de liberación personal. Por eso se dice que la bandera más importante es la del pensamiento crítico. No queremos sacar la manera de pensar colonial para obtener otra imposición. El proyecto de libertad se trata de que cada individuo utilice la información que va obteniendo y utilice sus capacidades cognitivas para desarrollar los propios cuestionamientos. Después, en los encuentros sociales y comunitarios, los va cuestionando, compartiendo, y sincronizando.

Es importante discernir cuáles son los pensamientos que necesitamos combatir. Por ejemplo, como DJ (disyóquey), hay gente que se me acerca y me dice que no puede bailar, confirmando esa programación negativa. Les digo, “¡No! Tienes que creértelo y soltar pensamientos limitantes”. Necesitamos abrazar esa cultura de sí se puede. Una persona que todas las mañanas implemente estas dos prácticas; por ejemplo, diciendo “yo soy disciplina” doce veces. Créeme que en el momento en que toca hacer ejercicios y surja el debate interno, esa persona se va a acordar de esas verbalizaciones porque su subconsciente le contestará con la información que se programó, que sí es disciplinado.

Otro ejemplo es aprender a tocar un instrumento nuevo. Deja de decir “yo no puedo” y empieza por tratar de entender que todo es un proceso y que todos tenemos capacidades distintas. Si creáramos esa cultura, tendríamos un país completamente diferente al que tenemos hoy día. Porque se irá creando una cultura de que se puede lograr cualquier cosa que uno se proponga. Esa es la mentalidad que precisamente tienen los países poderosos, una mentalidad optimista. No es caer en la positividad tóxica, es más bien brindarle a la gente la oportunidad de mirar el mundo desde otra perspectiva.

 

Me encanta, porque estás partiendo desde la neuroplasticidad, la ciencia de que el cerebro se adapta y cambia dependiendo de los estímulos que reciba. Una ciencia que ha sido revisada y probada. Estás hablando de animar a los individuos a utilizar la neuroplasticidad a su favor, dándoles las herramientas de verbalización y programación.

La información de la neuroplasticidad que se presenta en el documental les brindó esperanza a muchas personas. Hubo quienes tomaron eso con resistencia porque sólo se querían enfocar en la parte política. Sin embargo, esto es ciencia y esto también es político. Lo que estamos haciendo en el documental es socializándola para que la gente la reciba. Porque el conocimiento de la neurociencia y las herramientas del aprendizaje muchas veces está accesible para ciertos sectores, mayormente académicos, quienes pueden acceder a talleres. No todo el mundo puede tener acceso a eso. Mientras más socialicemos este conocimiento de la neurociencia, mejor será para todos. El hecho de que la naturaleza de nuestro cerebro tenga la capacidad de reformularse es bien grande. El tesoro más grande que podemos tener.

 

A veces se nos olvida que con la neuroplasticidad contamos con el poder y la responsabilidad para cambiar. Como bien dices, la intención es importante para traer el cambio en la dirección que deseamos. En tu documental das ejemplos de cómo a veces surgen conflictos sociales por el colonialismo o racismo. Citando a Frantz Fanon, dices que las personas son afectadas por el racismo como quiera lo producen. Al estar acostumbrados a este sistema de violencia, lo reproducimos porque no hemos hecho esa pausa de cuestionar y reestructurar. ¿Tienes alguna herramienta que te haya funcionado sobre cómo lidiar con otras personas que están en otro punto del proceso? Quizás personas que no tienen el mismo conocimiento que tú, pero puedes ver el conflicto y saber que esto es un efecto del colonialismo y no una guerra entre nosotros mismos. ¿Tienes alguna estrategia, discurso o sugerencia?

Definitivamente. Pongamos como ejemplo el tema del machismo. Hemos sido formados con una programación de la visión machista, porque lamentablemente vivimos en un mundo patriarcal. Esta formación implica que nuestro modus operandi es a partir de ese pensamiento. Cuando un hombre o una mujer decide romper con eso, tiene que empezar a estar más alerta y consciente de lo que habla, cómo habla, cómo se comporta, cómo reacciona y hasta cómo siente. Estar pendientes de lo que está aquí [apuntando al cerebro] significa estar pendientes de todo lo que nace de nosotros.

Es un proceso de darme cuenta de que estoy siendo una persona injusta porque el comportamiento machista está llegando a unos niveles donde genera opresión y causa daño. Ahí puedo comprometerme a cambiar esa programación que he recibido y redireccionarla. Cuando tomamos conciencia de eso y queremos un cambio, tenemos que generar un compromiso. Ahí volvemos al tema de la intencionalidad. Si generamos ese compromiso de cambio, tenemos que ser intencionales y entender que para cambiar eso se tiene que manifestar en todo. Que inclusive no hay espacio para un supuesto “chiste”. Porque a través de éstos también se reproduce y se sigue perpetuando esa dominación injusta en la cultura opresiva.

Esto aplica para el machismo, la xenofobia y el racismo. Aplica para todas las manifestaciones de dominación que son productos del imperio eurocentrista y gringocentrista, porque al final los que invadieron Borikén eran hombres reproduciendo una cultura violenta y machista. Los procesos de colonización han sido machistas. Así que, si yo estoy luchando contra el colonialismo, yo tengo que identificar cuáles han sido esas prácticas de ese proceso colonial, que es como un pulpo, teniendo varios tentáculos que producen dominación, y uno de ellos es el machismo. Sería contradictorio luchar contra el colonialismo porque es violento e injusto, pero quedarnos callados y seguir siendo cómplices de otro proceso injusto de dominación como lo es el machismo. Si queremos ser entes de cambios honestos, tenemos que concientizarnos de la basura colonial [vuelve a apuntar a su sien] y la toxicidad que nos ha sido impuesta y que hemos estado reproduciendo.

El colonialismo no es solamente bajar la bandera gringa, subir la bandera boricua, cantar el himno y ya, declaramos la república. Necesitamos un proceso de transformación en nuestra cultura y nuestras conductas. Incluyendo cómo nos relacionamos los hombres con las mujeres, cómo las mujeres se relacionan con ellas mismas, y cómo forman a sus hijos. Cuando analizo mi infancia y pienso en cómo llegué a ser tan machista en un momento dado, y me pongo a pensar en cómo fue mi programación desde niño, gran porcentaje fue por mi mamá. Claro está, mi mamá es víctima de un sistema que le impusieron a ella. Mi papá también. Toca entender que, aunque ellos me lo impusieron, ellos también fueron víctimas. Entonces, para nosotros interrumpir este patrón y curar este trauma, nos toca sanar y construir algo nuevo de ahora en adelante. No tiene que ver solamente con nosotros, sino también con cómo formaremos a los que están naciendo.

Con una nueva mentalidad crearemos una nueva cultura. Los cambios se irán manifestando en todo: en la educación familiar, los ámbitos comunitarios, el sistema escolar y los medios de comunicación. En donde se reproduce el discurso que se sigue perpetuando para que siga reinando ese poder de unos pocos. Volviendo a la pregunta, es tomar la conciencia de que esto es una conversación desde lo individual a lo colectivo, y de lo colectivo a lo individual. Existe una simbiosis ahí. También de reconocer que en nuestro proceso necesitamos apoyo de personas que nos ayudan a ver cosas que nosotros no vemos. Hay que estar conscientes de que toma un tiempo, no es de la noche a la mañana. Hay heridas que quedan y toman tiempo de sanar. Por eso utilizamos imágenes de clavos en el documental, porque, aunque los saques, dejan una cicatriz.

 

Quiero resaltar dos cosas de las que hablaste. Primero, tanto en tu documental como en esta conversación, siempre das una mirada a la esperanza. ¿Por qué este cambio es necesario? Por el futuro. Por los que están naciendo ahora. Das una perspectiva de esperanza al decir que esto puede cambiar, que el que haya sido así por tanto tiempo no quiere decir que se tenga que quedar así. No sabemos exactamente cuándo comenzaron los patrones de machismo/colonialismo. ¿Fue con mi mamá? ¿Con su abuela? ¿Cuántas generaciones de patrones llevamos? No sabemos. Pero sí sabemos que comenzó en el cerebro. Así que con las estrategias del neuroaprendizaje podemos cambiar estos patrones.

Dentro de la neurociencia, hay algo que nos explica que, cuando aprendemos una novedad, la experiencia es más difícil al principio, antes de practicar y adquirir fluidez. Piensa en aprender un baile nuevo o en guiar a un lugar desconocido. Requiere concentración y estar más conscientes, como bien recalcas, en generar ese nuevo hábito. A medida que comenzamos a practicar hoy, mañana y al otro día, las neuronas que se disparan juntas hacen una red en conjunto. Este fenómeno lo explica la regla de Hebb. La experiencia eventualmente se vuelve más fácil. Pensando otra vez en el baile, si lo practicamos cien veces, imagina la fluidez que adquiriremos. O la ruta desconocida, después de tantas veces, la haríamos automáticamente y sin pensarlo.

Segundo, me gusta que hagas el énfasis de que esto es un proceso individual, que después es colectivo también. Trayendo el tema de los pares, das luz a cómo ese proceso va evolucionando. De que esto no es un proceso solamente mío, mis amistades también están en este proceso. El verbalizar en dónde estamos en la deconstrucción y sanación. El verbalizar mis heridas. El contarnos “estoy en terapia” o “estoy trabajando este asunto”. Cuando lo verbalizamos se convierte en esa responsabilidad compartida y acompañada. Porque de lo individual a lo colectivo hay varios niveles, primero con los pares, después la comunidad inmediata, y así sucesivamente.

¿Cuál es el próximo paso? ¿Qué le dices a una persona que vio tu documental y está creando esa conciencia decolonial? ¿Cuál es tu visión del próximo nivel?

El documental tiene el propósito de abrir una conversación. El próximo paso es esto que está pasando. Abrir una conversación para que los especialistas de distintas áreas se comprometan y entiendan que están convocados a aportar a esta conversación para resolver el problema colectivo que tenemos. Psiquis: un giro decolonial, un documental de una hora y catorce minutos, es una provocación para profundizar primero en el rescate de nuestra historia, que ha sido una historia manipulada y ocultada. Algo que ya está pasando, pues venimos de unas generaciones con personas que se han dedicado a rescatar la verdadera historia de Borikén y el Caribe. Se trata de seguir auspiciando y apoyando ese proceso.

Ahora mismo, mira el libro que me compré para este viaje. ¿Cuántas personas en Puerto Rico conocen el trabajo de Celestina Cordero? Hay más familiaridad con Rafael Cordero, el hermano, pero ella hizo más que el propio hermano. ¿Por qué se la dieron más a él que a ella? Por el machismo. ¿Por qué se la damos más a Betances que a María de las Mercedes Barbudo? Fue ella quien luchó mucho antes que Betances, en la época de Bolívar, y fue perseguida en el Viejo San Juan. Fue una mujer muy adelantada para la época que vivió. Era combativa, atrevida, emprendedora, brillante, elocuente e inspiradora. Ella es la madre de la patria. Pero hablamos de Betances. Hay que rescatar la historia.

Segundo, seguir promocionando ese pensamiento hostosiano, esa cultura del pensamiento crítico. Cuando viajo a otros países me doy cuenta de que hay culturas un poco más despiertas. Me di cuenta particularmente en Argentina, un país donde hay una gran cultura de pensamiento crítico. Lo puedes palpar cuando hablas con la gente. También Cuba, a pesar de que el sistema ha tratado de imponerles una forma de ver el mundo desde la “revolución socialista” supuestamente. Eso es otro tema. Los mismos cubanos son muy críticos de la revolución cubana. Cuando visitamos otros países del mundo, nos damos cuenta de que hay culturas más despiertas y críticas. Creo que nos toca en Puerto Rico seguir promoviendo esa cultura de que todos debemos desarrollar nuestro pensamiento y tenemos que estar dispuestos a debatir las cosas de una manera saludable y no tóxica. De una forma que nos conduzca a construir.

Tercero, que la gente en el campo de la neurociencia se adentre más a estos temas, sin miedo, y que abunden sobre lo que me atreví a plantear sin ser neuroeducador ni neurocientífico. Llevo muchos años utilizando las herramientas del neuroaprendizaje para mi propia superación. Las vengo utilizando desde que estoy en la Universidad de Puerto Rico gracias al doctor Noel Alicea, quien fue el primero en hablarme de neurociencia y de neuroaprendizaje. Es tiempo de que nos atrevamos a profundizar, a teorizar y a escribir libros, como ustedes. Cuando fui a la librería Casa Norberto y les comenté: “Estoy buscando libros de neurociencia que mezclen con política y temas sociales”, me dijeron: “Mira, lo único que tenemos es esto”, y sacaron el libro de ustedes, Neurociencia en tiempos de desastres naturales. Qué magnífica aportación han hecho con ese tema, y a eso hay que sacarle más punta.

La convocatoria es esa, a seguir profundizando desde todos los sectores y que se unan a la intención del giro decolonial. Este giro no es otra cosa que un cambio, romper verdaderamente con un modelo opresivo que se ha llevado a cabo por cientos de años a través de la humanidad. Como lo han sido los procesos de colonización constantes. El tema del colonialismo no fue de una época pasada, de cuando los españoles vinieron. Es un tema que continúa, sólo que ahora nos están colonizando de otra forma. Lo único que nos va a salvar de que nos continúen colonizando es teniendo clara nuestra identidad, nuestra historia, nuestros referentes de lucha y resistencia. Teniendo un pensamiento crítico constante ante todo lo que nos quieren imponer. También creyendo en nosotros, en las capacidades que tienen nuestros cerebros y nuestro pueblo para hacer lo que queramos.

Esta convocatoria ha nacido desde el lugar que he creado, sin ser académico ni pertenecer a una universidad. Desde este espacio continuaré profundizando en este tema, porque el producir pensamiento no solamente les toca a las universidades ni a los intelectuales. El pueblo produce pensamiento. Eso es poder también. No tenemos que esperar a que vengan y nos digan qué hacer, sino que nosotros mismos podemos hacerlo.

Laura Miranda Olivera
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