
Pabsi Livmar es una talentosa traductora, escritora, docente y percusionista originaria de Peñuelas, Puerto Rico. A lo largo de su trayectoria académica, ha obtenido importantes grados, incluyendo un Bachillerato en Lenguas Modernas (magna cum laude) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, en 2009, y una Maestría en Traducción en el mismo recinto en 2015. Actualmente, se encuentra en proceso de completar su Ph.D. en Historia y Estudios Humanísticos: Europa, América, Arte y Lenguas, con una línea de investigación centrada en la Traducción Audiovisual en la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla.
Ha desarrollado una carrera profesional diversa, acumulando experiencias significativas en varias instituciones. Ha trabajado con Universia Puerto Rico del Banco Santander, Hotcourses Latinoamérica, Netflix, Instituto Global de Estudios Romances, ZOODigital, Tribunal Supremo de Puerto Rico, Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, Editorial Klett y Ediciones SM. Estas oportunidades le han permitido aplicar sus habilidades lingüísticas en múltiples contextos, desde la traducción de textos hasta la creación de contenidos educativos.
Entre sus contribuciones académicas, destaca su tesis de M. A., titulada “Traducción y subtitulado para personas sordas y con deficiencias auditivas del documental ‘Mira lo que digo’ (‘See What I’m Saying’) y localización parcial del sitio web de la película: Tesis práctica con énfasis en el uso y manejo de herramientas de código abierto”. Actualmente, se encuentra en proceso de publicación del primer manual de traducción y subtitulado del cine en Puerto Rico. Su tesis de Ph. D. se titula “La subtitulación para personas sordas y con deficiencias auditivas: propuestas normativas y análisis de necesidades en las Antillas Mayores de habla española”.
Su compromiso con el aprendizaje de idiomas se refleja en su conocimiento de francés, italiano, alemán y chino mandarín, lo cual ha expandido sus horizontes tanto personales como profesionales. Ha utilizado estas lenguas en su trabajo de traducción y enseñanza, así como en la creación de personajes en su narrativa literaria.
Ha sido reconocida por su talento literario, siendo la galardonada más joven de Puerto Rico en recibir el X Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor de Ediciones SM en 2017 por su obra El visitante de las estrellas, y el Premio Dr. Samuel R. Quiñones por la mejor tesis de traducción del año en 2015-2016. Además, recibió el Premio Estudiante Destacada del Departamento de Lenguas Extranjeras Ruth Hernández en 2009.
Con un enfoque en la promoción de la diversidad cultural y lingüística, Livmar continúa contribuyendo al campo de la traducción y la educación, dejando una huella significativa en su comunidad y más allá. Para más información, se puede acceder a su sitio web. Ella ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

En 2016 publicó usted El visitante de las estrellas. ¿De qué trata esta novela juvenil? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarla?
El visitante de las estrellas explora la complejidad de las guerras y las microdinámicas que viven los individuos en conflictos bélicos. Cuenta la historia del encuentro entre dos niños en bandos opuestos del conflicto: Sep, un humano del futuro que vive en un exoplaneta, y Ariel, un pequeño alienígena que lleva uniforme de milicia y carga una metralleta. Escribí el manuscrito en libretas y papeles sueltos, por escenas, sin orden cronológico preestablecido, encerrada en lo que había sido mi habitación de infancia durante unas vacaciones navideñas. Esa casa es un espacio de dolor, pero también es un espacio de amor a mi madre. Así que, justo en ese lugar que me provoca emociones contradictorias, escribí esta historia que narra las atrocidades de la guerra y las armas para darle vida a un relato que también es metáfora de esas otras guerras intrafamiliares e interpersonales que tantos niños viven en silencio día tras día.
¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a El visitante de las estrellas y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueña o caribeña y su memoria personal de la literatura dentro de Puerto Rico o fuera?
Soy de explorar temas sociales o pedagógicos contemporáneos que, a la vez, haya también experimentado yo. Al escribir ficción, lo hago basada en la memoria más que en experiencias del presente. El visitante de las estrellas es sólo una de mis historias que tratan un tema universal y desde la voz infantil. En esta novela unifico mis recuerdos con anécdotas de Zahia Farhat, una ex compañera de Lenguas Extranjeras que tuve en la universidad y que había llegado a la isla desde El Líbano a los once años. En aquel entonces, hace ya veinte años, fue la primera persona con quien conecté por haber vivido una infancia tan distinta pero tan terrible como la mía. Ese “no estoy tan sola” repentino fue el motor inspirador, y sigue siendo mi motor para escribir. Otras narraciones tienen un enfoque más insular; es decir, escribo sobre lo que nos sucede en Puerto Rico. Hacerlo siempre implica recurrir a la memoria personal, porque es lo que conozco y he tenido tiempo suficiente para procesar correctamente. No me interesa escribir sobre lo que no he vivido.
Si compara su crecimiento y madurez como persona, traductora, lingüista, educadora-investigadora, música y escritora con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?
Desde hace años colaboro bastante con las editoriales pedagógicas del país en la creación y edición de contenidos y materiales. Considero que he sido bastante estable en cuanto a mis propósitos para escribir, los cuales pueden resumirse en ayudar a formar un mejor país, con mejores oportunidades para todos, con mejor nivel educativo básico. Mi naturaleza innata es ayudar a otras personas a superarse. Sí puedo decir que la Pabsi que escribía blogs y contenidos web en 2008 o 2013 no es la misma Pabsi que escribe literatura y materiales pedagógicos en 2025. Como poco, he desarrollado destrezas de redacción que me han ayudado no sólo a escribir mejor, sino también a desempeñarme en la producción teórica de enseñanza del lenguaje para distintos niveles de aprendizaje.
Por otro lado, para recordar a la Pabsi que alguna vez fue música y se formó en percusión clásica con especialidad en timpani (timbales sinfónicos), incorporo conocimientos básicos de notación musical en mis narraciones, porque reconozco la importancia de la educación artística en nuestra formación humana; soy producto de ella.
Finalmente, por mis estudios graduados en traducción audiovisual y accesibilidad, nutro mis narrativas con elementos y teorías sobre diseño para todos. Por ejemplo, he creado narraciones infantiles con personajes de movilidad reducida o dificultades sensoriales, como la ceguera. Cuando edito materiales pedagógicos y libros de texto, me aseguro de que las imágenes que solicito cumplan con criterios de accesibilidad y muestren, cada vez que sea posible, individuos que pertenecen a distintas comunidades, en particular aquellas que usualmente enfrentan barreras de comunicación o traslado que no experimenta la “población típica”. De hecho, me han elogiado el cuidado que tengo de mostrar a las personas “invisibles” en los libros de texto y otros materiales pedagógicos que se difunden en la isla. Eso me alegra, porque es también mi denuncia sutil contra las vulnerabilidades y vacíos que permean en nuestra jurisprudencia y estructura social.
¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer de escritora?
Luego de recibir el X Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor con mi primer libro, logré establecer contacto con escritores de ciencia ficción y otros géneros especulativos en Puerto Rico. Con los años, conocí a otros escritores de estos géneros del Caribe español. Mi vínculo con ellos ha sido fundamental para entender más a profundidad y ampliar el diálogo sobre cómo nuestras historias se funden en contextos históricos, políticos y culturales compartidos. De igual manera, he experimentado la magnitud de la imponente valla que es nuestro mar. Estas experiencias me han permitido presentar mi obra creativa y editorial e intercambiar ideas con autores y lectores, lo que considero ha reafirmado la importancia de nuestra voz en el panorama global, como sucedió con la exitosa antología Confederación Eléctrica Antillana, de Elefanta Editorial (México). En este sentido, he sido parte de una red de colaboración esencial para el desarrollo de una literatura puertorriqueña y antillana que es crítica, imaginativa y comprometida con nuestros respectivos contextos de vida.
Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en la literatura en y desde Puerto Rico. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera?
La industria literaria en Puerto Rico es un terreno hostil de callejones oscuros y portones que apenas abren. A la escasez de fondos para la creación y el arte se suman las pocas oportunidades para quienes se especializan en las humanidades y, por supuesto, las claques, los egos, las invisibilizaciones y los silencios o vistas largas ante injusticias. Sí, los males que se repiten en toda la historia humana; sin embargo, son males que de vez en cuando hacen bastante antipático el oficio de escribir en una isla con las condiciones sociopolíticas como la nuestra. Y, por supuesto, escribir literatura especulativa y literatura infantojuvenil en nuestra cultura de la cultura es caminar con un sello en la frente que te posiciona en un escalón aparte y más abajo que otros escritores. A pesar de que el sector pedagógico aprecia mi literatura infantil, lo curioso de mi experiencia (o muy triste y lamentable, según el día), es que fuera de Puerto Rico aprecian mis narraciones especulativas muchísimo más.
Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera una escritora puertorriqueña o no? O, más bien, una escritora, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?
A pesar de preferir géneros literarios que no se ajustan ni al canon ni al agrado de algunas vacas sagradas, soy y me considero una escritora muy puertorriqueña, con experiencias muy puertorriqueñas, además. Para empezar y contar sólo lo superficial, mi madre decidió llamarme Pabsi Livmar por ser una melcocha magnífica del nombre suyo, Silma, con el de sus hermanas. Este tipo de combinaciones de nombres para crear nombres nuevos es una práctica común (¡y legal!) en la isla, tanto en la década de 1980 como ahora. Además, cargo con orgullo nuestra célebre “manchita de plátano” muy visible en el brazo izquierdo, je. Dicho esto, me parece importante enfatizar mi trasfondo.
Crecí entre dos municipios rurales del sur de la isla, Peñuelas y Guayanilla. Tuve una infancia poco común en la que se entremezclaron períodos de violencia severa y negligencia con lapsos de querencias seguida de una adolescencia complicada marcada por cierta reunificación familiar. Me gradué simultáneamente de la escuela pública de Peñuelas y la especializada en música de Ponce, Juan Morell Campos. Las experiencias que tuve desde que nací hasta los dieciocho años, que me fui de la casa, fueron y todavía siguen siendo mi brújula, tanto para mi progreso personal y profesional como para mi literatura. Son precisamente esos recuerdos de cómo fue mi vida en lo que llamo “el otro Puerto Rico” lo que nutre mi literatura y guía mis días. Me interesa abordar temas de justicia y transformación social desde los géneros literarios especulativos porque, en mis días de adolescencia, me hubiese salvado encontrar LIJ puertorriqueña que también fuese esa mal llamada “literatura de escape” para algo más que escapar, de modo que también fuese clave en retratar aquello que está mal, para corregirlo. Me interesa contar sobre lo que duele, las violencias que se esconden en las casas de nuestros niños y jóvenes, para que se reconozcan quienes necesiten reconocerse, y para que quienes viven la más honda tristeza sepan que otra vida es posible.
¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?
Ha sido un proceso bastante lento y... peculiar, quizás porque me he dedicado la mayor parte de la vida a escribir textos que no son literarios, por lo que la mayoría de las personas no hacen la conexión de que la persona que escribe o escribió cierto texto o aquella cosa es también la misma persona que escribió este otro texto literario.
Mis primeras publicaciones fueron precisamente con la Universidad de Puerto Rico. Datan de 2007 y fueron digitales, en un portal que también ayudé a codificar en lo que fue HTML5. Las publicaciones consistieron de una serie de artículos sobre la francofonía y el mundo francófono. Trabajé bajo la dirección de un profesor que hoy es amigo profundo y colega: el doctor José Hernández Rosario. Fue justo él la primera persona que me dijo: “No sé si lo sabes, pero tú eres escritora”. Desde entonces me dediqué a escribir. Me recomendó postularme para un anuncio de empleo y así fue como comenzó propiamente mi carrera: por casi cinco años en Universia del Banco Santander, encargada de la redacción de blogs y contenidos digitales para un público juvenil universitario puertorriqueño. Escribía sobre temas como estudiar fuera, empleos, formación universitaria, cine actual y hasta mantuve una columna sobre consejos para alcanzar el éxito universitario. Luego, cuando estudié en Salamanca, trabajé como escritora de contenidos web para Hotcourses América Latina.
Hice mi primera incursión literaria en 2014, cuando escribí un cuento de horror que ganó el primer premio en un concurso de la Universidad de Puerto Rico. De ahí, continué publicando cuentos en medios nacionales e internacionales, hasta que elegí algunos para mi posterior libro, Teoremas turbios. Y es ahora cuando creo que responderé mejor tu pregunta sobre la recepción del público.
El visitante de las estrellas ganó la edición de 2016 del Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor de Fundación SM. Su presentación fue el 19 de agosto de 2017, semanas antes del terrible huracán María. La isla se destruyó. Mucha gente vivió miserias insondables en llantos que se prolongaron por meses, si no murieron. La infraestructura de la isla se hizo nada. Y el país, por largo tiempo, estuvo en condiciones inestables, muy difíciles. Yo misma viví casi seis meses sin servicio de energía eléctrica en un apartamentito de una habitación que alquilaba en Santurce. Así como sucedió con otras nuevas creaciones, mi libro infantil y huracanado no pudo recibir la promoción correspondiente durante su primer año de vida. Sin embargo, con los años se ha ganado su merecido lugar en nuestras escuelas y se ha vuelto más reconocido, porque además es el único de ciencia ficción en obtener el galardón. Luego de la cadena de eventos María-verano19-terremotos-pandemia, a partir de 2021 tanto mis cuentos independientes como mis libros han recibido reconocimiento internacional, lo cual es una apertura. Me han invitado a ferias internacionales de libro en Guadalajara, Nueva York, República Dominicana y Cuba. También mi literatura me llevó a Yale University, donde en 2024 impartí un taller sobre literatura cinematográfica, uno de los elementos más distintivos de mi obra desde sus comienzos.
En cuanto a la recepción del género, hoy puedo decir que tanto el público como algunos críticos y académicos están más receptivos a leer e incluir como producto literario las obras literarias basadas en la especulación, quizás también porque los contenidos audiovisuales que mayormente se consumen hoy son géneros especulativos. Asimismo, mi obra ha sido reseñada en libros académicos sobre literatura caribeña, tanto en inglés como en español, y me consta que ha habido ponencias sobre mis cuentos tanto en espacios reconocidos como en editoriales académicas de renombre. En fin, que mi literatura ha llegado a lugares y personas que jamás se me hubiese ocurrido: Tórtola, Canadá, Francia, Argentina, Colombia, México; en fin, la América Latina casi completa...
¿Qué otros proyectos creativos tiene usted pendientes y recientes?
En 2024 se publicó la cuarta edición de Teoremas turbios, mi primera antología personal, en un mismo volumen con la segunda edición de la colección de microrrelatos Lacónicas pesadillas. El libro fue reconocido con mención honorífica en los Latino Book Awards 2024. de Planeta de Libros en El día después del eclipse: antología de ciencia latinoamericana escrita por mujeres (2025). “Homeostasis”, un cuento extenso que se desarrolla en el mismo universo y que trata la violencia hacia mujeres y niñas en zonas rurales, fue publicado en Cabezas en la ventana: antología de terror latinoamericano, de Elefanta Editorial (2025). Mi producción de literatura infantil es más extensa y variada. El año pasado publiqué dos cuentos con Santillana y este año SM publicará otros tres cuentos, todos en las nuevas series de español que circularán en las escuelas del país.
En mayo de 2026 se presentará la antología Calle Luna, calle sol, donde aparece mi “Rei”, cuento que, en unas mil palabras, define la esperanza y humanidad de quienes se convierten en prisioneros ideológicos. “Pasarán más de mil años” es otro relato que saldrá a la luz entre mediados y finales de 2026. Será parte de una antología ilustrada que se cocina en República Dominicana bajo el cuidado de Luis Reynaldo Pérez. “Pasarán...” es una de mis historias que considero urgentes, pues comenta las consecuencias del maltrato infantil en dos esferas: la adolescencia de cada persona y la estructura de nuestra sociedad contemporánea.
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