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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Poesía reunida 1984-2004, de Nicasio Urbina

miércoles 19 de agosto de 2015
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poesiareunidaLa lectura es una voz en silencio y el lector se va enredando en la urdimbre que el autor va construyendo con sus versos.

El poeta, viajero real o imaginario, ve con sus ojos la historia, bebe de cada lugar, cada palacio, y teje murmullos que va abrigando a cada poema.

Las palabras… son arco iris con colores de la suerte que se extienden desde el libro hasta nuestras retinas, y de ellas a las mentes y al corazón, para preguntarnos, quizás, qué hay en cada esquina de nuestro ser.

He leído este libro como las líneas de la mano, cruzando sus horas con la vida, el amor y los sueños, hallando en cada lugar una nueva esfera, lente y espejo con que ver al mundo, desde las imágenes que evoca.

Las ciudades por donde transita el autor a lo largo de este trayecto de versos nos llevan por un viaje vital. El poeta nos deja en cada uno de sus poemas huellas, parte de sus pasos, estelas de la luz con que él ve al mundo, el sueño de los sueños, y de ellos nos lleva hacia esas esencias con sus soledades. El poeta se deja perder en el sueño y la esperanza, preguntándose: ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Qué? ¿Quién? ¿Por qué? ¿Sueños? ¿Cuál es el sentido? ¿Significo? Sus preguntas hacen que también nosotros nos cuestionemos, y este ejercicio dinamiza la aventura del viaje poético y vital en el sentir y pensar.

América Latina tiene voz propia en Urbina, quien sin fatiga y en silencio escudriña los espacios de las geografías.

Nicasio Urbina indaga la epopeya en rincones de las piedras. Perdura su mirada buscando catedrales donde inclinar su abrazo hacia el conocimiento y el arte, donde besar y tocar con sus pupilas para trasladar con sus yemas, esta voz silente que derrama versos, siendo un delicioso elixir, dando luz a cada palabra que entreteje.

Como un gondolero de Venecia, Nicasio Urbina nos lleva despacio, nos trasporta en su viaje y cosmovisión del mundo, desde todas las orillas y desde los interiores, que como enaguas desvela, quitando cada capa, en este poemario Poesía reunida 1984-2004. Aquí veinte años de su viaje vital, viaje existencial y su más íntima búsqueda de la ciudad perdida, esa ciudad recóndita que cada uno lleva interiorizada. Crisol de tiempos que se amalgaman en la distancia de un folio, una página, una micra, o lo que tardamos en cruzar de un lugar a otro en el imaginario del pensamiento.

América Latina tiene voz propia en Urbina, quien sin fatiga y en silencio escudriña los espacios de las geografías; como en París, donde quisiéramos morir algunos, y tan sólo nos sentamos en un café a ver pasar el Sena, su espejo de hierro, lamiendo las crónicas con la melancolía de los segundos y donde “Rimbaud encuentra causa, y Verlaine toda ilusión”… exclamando el poeta: “¡Que la historia te perdone tus excesos y la vida te permita respirar!”.

El poeta “creció entre tejados de carne y de barro, se hizo cóndor en las torres, y delfín en sus isletas, al compás de campanas plañideras, desde el amor de un viajero inmóvil”, así escribe Nicasio Urbina.

Poemas escritos en cuantiosas ciudades: Augusta, Roma, Managua, Manhattan, Medellín, Paris, Hawái, Valparaíso, Granada (Nicaragua), México, Cincinnati, Nueva Orleans, San Francisco, Londres, Venecia, Caracas, Buenos Aires, etc. Sus aduanas, los encierros en las cabinas del avión a mil pies de altura. Vuelos y tránsitos entre ciudades en la que se verifica el siglo veintiuno y la contemporaneidad de este poemario. Ciudades santeras, benditas, la sin fundación, la despierta, la perdida, la apocalíptica, las ciudades eternas y modernas que se visten de asfaltos y cuyos sellos quedan estampados en pasaportes migratorios. Migración de las almas, esos pájaros humanos que se van esgrimiendo en las páginas de este libro, y, como alas con sus vuelos, él poeta reconoce que nadie como Rubén cantó su alma y su figura.

Vestido de amor va entonando cantos el poeta Nicasio Urbina por el rumbo de estas páginas, a las tardes aciagas, a la poesía, que, con alma salvaje, incita al amor y al destierro, donde halla la fuente y el sufragio cargado de congoja. El dolor también es parte de su armadura y lleva grabados en su talle a fuego, el poeta, el suplicio y el pesar por la injustica y la pobreza. Como si cada poema fuera una cuerda de un arpa, conteniendo notas donde va dibujando aflicciones y esperanzas que se escriben en los versos.

Hay más luz que sombras en la poesía de Nicasio Urbina, quien construye un bello entramado armónico con este viaje poético de dos décadas, y que, para el deleite del lector, aquí se configuran hermosas trenzas verbales, incitando a abrir los sentidos, desmelenar cabello a cabello, verso a verso, cada hilo conductor por el que nos lleva el poeta.

El libro se divide en cuatro partes: “Viajemas”, viaje sustancial entre la luz y la sombra humana. En los desgastados “juegos vitales”; traiciones, ansiedad, juegos entre la vida y la muerte, experiencias de riesgo y prohibición. Los “pájaros humanos”, preguntándose ¿Quiénes son los pájaros imponentes que a los poetas invaden?, el albatros de Baudelaire, esa cigüeña de Aristóteles, leal talismán de transcurso, o, el cisne de Ricardo de Fournival. Por último, en las “sintaxis de un signo”, signo de estos tiempos que vivimos, metáfora de la existencia, del ser, donde se reconoce el autor con letras y palabra en la pluralidad del oficio de escribir, una conquista de sí mismo, desde la ignorancia enciclopédica, porque recordar todo lo que guarda la memoria y/o todo lo que olvida es tarea imposible, y, tal como se cifra, recopila buscando respuestas en ecuaciones exactas que él descifra a través de signos; la poesía.

Ivonne Sánchez Barea
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