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Un Quijote suramericano en busca de poetas

sábado 28 de noviembre de 2020
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“Breve tratado del viento sur”, de Eduardo Bechara Navratilova (compilador)
Breve tratado del viento sur, antología por Eduardo Bechara Navratilova (Escarabajo, 2020). Disponible en Amazon

Breve tratado del viento sur
Eduardo Bechara Navratilova (compilador)
Poesía
Escarabajo Editorial
Bogotá (Colombia), 2020
ISBN: 978-958-56189-4-7
409 páginas

El narrador, poeta y editor colombiano Eduardo Bechara Navratilova, descendiente de padre libanés y madre checa, está acostumbrado a los imposibles. Parece que mientras más difícil luce un reto más se apresta a acometerlo. Dejar el ejercicio del derecho para dedicarse a la literatura por entero, hace años, podría calificarse como una locura, según los cánones colectivamente aceptados de lo que es tener sentido común. Pero Bechara lo hizo. Si se realiza una encuesta, podría concluirse que constituir una editorial independiente que les dé difusión a las voces emergentes de la narrativa y la poética latinoamericana en un país cuyo promedio de lectura llega apenas a dos libros al año por persona, es de enajenados. Pero Bechara lo hizo. Mantener dicha editorial desde 2006, a pesar de las incertidumbres de la industria y la dificultad de una rentabilidad sostenible, es una porfía a todas luces. Pero Bechara lo hizo (y lo sigue haciendo). Hacer visibles a poetas inéditos o poco publicados de los países del Cono Sur, como objetivo de un proyecto continental que conozca y entienda al poeta in situ, es quijotesco. Pero Bechara emprendió la travesía en 2013 y, aun con tropiezos y pausas, el proyecto sigue en pie hasta hoy. Su nombre es En Busca de Poetas. En 2017 salió al mercado el primer resultado tangible: Breve tratado del viento sur, antología poética de la Patagonia argentina.

En 2013 comienza todo. Con el auspicio de la empresa Pavimentos Colombia S.A.S. obtiene la financiación para la travesía. Este intercambio cultural que supone el proyecto incluye en su diseño 147 puntos en Suramérica en 26.000 kilómetros de viaje desde el punto más austral del continente hasta Caracas, Venezuela, pasando por diversas ciudades y regiones en Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador y Colombia. Aunque la manera de encontrar a los poetas pueda variar dependiendo de la región, en general el modus operandi es el mismo: un poeta conocido por Bechara le da nombres de poetas menos conocidos (hasta con número de teléfono y dirección en algunos casos), aquél los contacta y conoce, allí donde viven, entiende las condiciones del entorno que explican por qué escriben lo que escriben, y éstos a su vez lo ponen frente a otros poetas, de modo que se forma una cadena de referidos tras referidos que facilita la pesquisa y logra descubrimientos de plumas exquisitas. Y el primer resultado tangible es esta primera experiencia editorial tras el viaje inicial a la Patagonia argentina, publicada por Escarabajo, el sello editorial que regenta el mismo Bechara, con la colaboración de la fundación En Busca de Poetas y de Pavimentos Colombia S.A.S. Breve tratado del viento sur es un ambicioso muestrario de cuatrocientas páginas que podría considerarse una rareza en el ya frágil panorama poético suramericano (por su estabilidad económica, no por la calidad y cantidad de su producción), en el cual no son muchos los nombres conocidos internacionalmente y que logran números significativos de ventas, lo que ha hecho de la poesía un género literario ejecutado y apoyado por aquellos que de corazón sitúan la mística del género per se y la búsqueda de algo trascendental a través de la palabra por encima de las ganancias. Pero, como es de suponer, eso a Bechara no lo arredra. Ha lidiado con esos gigantes molinos de viento en cada título que publica. No le hace falta un Sancho que quiera ponerle los pies sobre la Tierra.

El reconocimiento del predominio de la Madre Tierra está reflejado en la introspección de los noventa autores.

La antología suena a milonga, huele a brisa helada que traspasa la epidermis y se arrellana en los huesos, sabe a mate hirviente. Los elementos de la naturaleza, homenajeados constantemente por el poeta patagónico, dan fe de la pequeñez que eclipsa al hombre ante la vastedad de un mundo del cual él sólo es un elemento más, no el eje. La pleitesía que el texto le rinde al viento es un ejemplo de ello, ese mismo viento, brioso y glacial, que el mismo Bechara experimentó en su visita por la región cuyas temperaturas llegan a estar por debajo de los cero grado centígrados. Ese viento avasalla los demás tipos de existencia con su solo estar y marca la vida del poeta. El reconocimiento del predominio de la Madre Tierra está reflejado en la introspección de los noventa autores que quedan inmortalizados en las piezas que ceden (en su inmensa mayoría inéditas) para esta compilación que derrocha un arte gráfico de buen gusto e indiscutible atractivo, consecuencia de un primor editorial que echa por tierra las dizque irreconciliables diferencias entre la calidad de edición de marcas tradicionales y poderosas frente a las de editoriales independientes. Cada capítulo comienza con un mapa de la Patagonia que resalta la región de donde provienen los poetas incluidos; cada autor es mostrado con una foto a la esquina izquierda de la página, con una breve semblanza personal y bibliográfica. El libro recorre de sur a norte la región, desde Ushuaia hasta Bariloche, pasando por Comodoro Rivadavia, Fiske Menuco, Neuquén y pare de contar.

A continuación, les dejo una sucinta y arbitraria muestra del contenido de la antología, para hacerles la boca agua a los potenciales lectores:

En la esquina del viento

¡Mirá!, es el viento
que viene bajo la lluvia
Tratando de borrar las huellas
de la pesadilla tenebrosa
que varó para siempre en la sangre

Freddy Gallardo (Río Grande)

 


 

La ciudad siempre la ciudad

Los pájaros vuelan otra vez sobre la ciudad helada
los meses y las semanas pasan veloces y crueles
Ni los viejos resplandores asoman ya.
¿Hubo gloria antes de la decadencia?
¿Las aguas son las mismas aguas?
Aquí todos los días se escribe una gran historia
De miseria y vodevil.

Anahí Lazzaroni (Ushuaia)

 


 

Con esta forma

o con otra
escribir es escribir para el silencio
para la laguna de espejos
aun sabiendo que allí los pescadores
buscan peces
para el remolino de polvo
que vuelve sobre sí mismo
para el viento que se frena

basta con escribir
para no decir nada

María Inés del Carmen Arce (Fiske Menuco)

 


 

Arterias abiertas

nidos vacíos
el agua clavada en el alma
primaveras sin rumbo
abrazos sin luz
la soledad
este manojo de lunas
…………………….cuando amanece

Bruno Leonel Méndez (Trevelin)

 


 

Los dioses y otras frustraciones

21

El fetiche
lame las uñas de dios
en un rito
demente
Tiemblan
los cimientos del claustro
El dios de madera
cae,
interrumpe
la noción de América.
Dios
estorba
a los pies del fetiche.

Ludmila La Manna (Esquel)

Esta empresa apenas empieza a germinar. A esta compilación se le sumarán otros volúmenes que aseguro mostrarán lo más puro y brillante de los poetas suramericanos no célebres, ediciones a las cuales les deseo y auguro buen viento y buena mar hasta llegar a las manos del lector.

Sigan mi consejo: no dejen pasar por alto esta delicia de poesía patagónica si la ven en una librería.

Heberto José Borjas
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